Un libro arroja luz sobre la relación entre Lorca, Philip Cummings y 'Poeta en Nueva York'

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Madrid, 27 abr (EFE).- A poco más de tres meses de que se cumpla el 90 aniversario de la muerte de Federico García Lorca, la próxima semana llegará a las librerías 'Lorca in Vermont', un libro donde Patricia A. Billingsley propone una relectura de 'Poeta en Nueva York' a la luz de la relación sentimental entre el poeta granadino y el estadounidense Philip Cummings.

La autora estadounidense, experta en literatura del siglo XX y que ha dedicado más de catorce años a investigar esta relación, atribuye la ocultación de la visita de Lorca a Vermont en el verano de 1929, invitado por Cummings, a la homofobia de la época y "a una conspiración de silencio" sostenida durante casi veinte años para proteger el legado de Lorca.

A partir de cartas familiares, recuerdos, diarios, poemas y traducciones, 'Lorca in Vermont' (Taurus) sigue el rastro de un verano, de un paisaje y de una experiencia afectiva que, según plantea la investigación, iluminan una parte sustancial de la escritura lorquiana.

La narración se remonta al primer encuentro entre Cummings, un joven de 21 años, y Lorca en la Residencia de Estudiantes de Madrid en julio de 1928, un primer cruce que se alimenta de afinidades como la poesía y el origen rural de ambos.

En su primera conversación, Cummings le enseña a Lorca fotos de Vermont y le invita a ver otras en su habitación, donde se produce, según el relato de Billingsley, su primer encuentro sexual.

Poco antes de embarcar hacia Nueva York, Lorca se cruza con el joven estadounidense en el tren de Madrid a París y de ese reencuentro surge la invitación de pasar el mes de agosto en su casa en el Lago Eden, en Vermont, referencias que aparecerán en los versos de 'Poeta en Nueva York'.

La autora subraya que ese es el primer espacio donde Lorca vuelve a escribir tras semanas "casi mudas" en Nueva York, un espacio "de respiro" tras el "desconcierto" de la gran ciudad y también un paisaje que permite a los dos hombres estar juntos con "una libertad vigilada".

El paisaje idílico, precisa, no borra el conflicto interior que recogen los poemas que escribió allí, 'Cielo vivo', 'Muerte', 'Poema doble del lago Eden' y 'Tierra y luna', en los que Lorca sigue empujando el lenguaje hacia la imaginería surrealista y el flujo de conciencia.

Frente a la fachada despreocupada que mantiene ante los demás, incluso ante Philip, dice, los poemas muestran a un hombre atravesado por la ira, la desesperación y la angustia, incapaz de encontrar el amor auténtico que busca y, sobre todo, incapaz de hablar abiertamente de sí mismo.

Por otro lado, la editorial Arrebato acaba de lanzar una nueva edición de 'Poeta en Nueva York' basada en los originales que el poeta dejó en julio de 1936 en las oficinas madrileñas de su amigo José Bergamín junto a una nota manuscrita: "Querido Pepe: He estado a verte y creo que volveré mañana".

Un mensaje resonancias trágicas ya que, a los pocos días, intuyendo el inicio de la guerra, marchó hacia Granada, donde sería detenido y posteriormente asesinado el 19 de agosto. 

Escrito en su mayor parte durante la estancia del poeta en Nueva York, en Vermont y en Cuba, el manuscrito original de 'Poeta en Nueva York' viajó en autobús con Bergamín hacia París y, más tarde, en transatlántico hasta México, donde vería la luz por primera vez en 1940.

Durante décadas se dio por desaparecido hasta que reapareció a finales de los 90 y la Fundación Federico García Lorca lo adquirió en 2003. La editorial Arrebato lo publica tal cual, mostrando las correcciones, notas al margen y variantes del propio Lorca.

Según el editor Pep Olona, el volumen toma como base el texto fijado y anotado por Andrew A. Anderson (Galaxia Gutenberg, 2013). "El orden y la estructura de los poemas”, explica, "respetan fielmente las instrucciones que Lorca legó a José Bergamín para la edición original, preservando así la voluntad del poeta con máxima fidelidad”.

Asimismo, se adjunta la lista de 18 fotografías que Lorca quiso incorporar al libro, con nombres como Man Ray, Moholy-Nagy, Nicolás de Lecuona o Alfonso Buñuel. EFE

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