Alcalá de Henares (Madrid), 23 abr (EFE).- El escritor mexicano Gonzalo Celorio ha asegurado que "la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y la cultura españolas", en su discurso de aceptación del Premio Cervantes 2025, que ha recibido de manos de los reyes de España.
"México es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes denominó felizmente 'el territorio de la Mancha'", ha afirmado en una ceremonia que ha tenido lugar en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).
El escritor y director de la academia de la lengua mexicana recordó que, tras la independencia, su país quiso articular una literatura propia en una lengua que "inopinadamente" sintió ajena, "cuando, sin ella, ni México ni ningún otro país hispanoamericano habría podido configurar su nacionalidad".
Celorio (Ciudad de México, 1948), que llegó al recinto con más de una hora de antelación, fue recibido con honores por una compañía militar mixta liderada por la Brigada de paracaidistas y con una sección de cada uno de los tres ejércitos.
El discurso del séptimo autor mexicano en recibir la más importante distinción de las letras hispanas se ha centrado en elogiar el humor y la libertad en Cervantes y en reivindicar "la literatura del yo" más allá de los límites que establecen los géneros estancos.
Ha comenzado, no obstante, con un emocionado recuerdo de su padre en el lecho de muerte, hace 64 años, y el momento en que se despidió de él; fue el último en hacerlo de los doce hermanos y éste le dijo: "Tú llegarás, hijo (...). Si no puedes, yo te empujo".
Con Cervantes mirándole "de reojo", ha evocado cómo el autor del Quijote, a través del humor, "disecciona la esencia de la condición humana" y su defensa de la libertad entendida como "la soberanía del individuo frente a la autoridad" y "frente a los desafueros que puede cometer el poder".
"La novela cervantina rompe con todas las ataduras que pudieran aprisionar el género", ha señalado y ha mencionado el Quijote como paradigma de esa libertad, un libro de caballerías que parodia los libros de caballerías y que alberga poesía, prédica, ensayo o crítica literaria.
Para Celorio, la "literatura del yo" que él ha practicado se ejerce desde esa "promiscuidad", mezclando ensayo, novela y memoria. Se ha referido a su trilogía familiar, formada por 'Tres lindas cubanas' (2006), 'El metal y la escoria' (2014) y 'Los apóstatas' (2020), que articula su "poética narrativa" y en la que evoca sus orígenes asturianos y cubanos.
Ha recordado que su abuelo salió de un caserío de Asturias a mediados del XIX para "hacer las Américas" y que su abuela materna nació en La Habana "cuando ésta era una provincia española". De su padre también desveló que le escribía a su madre una carta de amor todos los días, aunque ambos estuvieran en casa.
A su juicio, las historias de sus ancestros, que sufrieron los trastornos de la revolución mexicana y de la guerra civil española, tienen un componente "épico" que ejercieron con naturalidad y sin conciencia. Son "historias de migración y de exilio, de bonanzas ubérrimas y latrocinios arteros, de vicios inconfesable y amnesias enajenantes", subrayó.
En sus libros, Celorio parte de la realidad pero modifica nombres, fechas y parentescos, deja volar su imaginación, da paso a "hipérboles, falacias, invenciones". El escritor ha considerado que la novela es "el género indagatorio por excelencia" y "un ejercicio de alto riesgo" que le ha llevado a averiguar sucesos "pavorosos" como "adulterios escondidos, homicidios encubiertos, abusos pederastas".
El jurado del premio, dotado con 125.000 euros, le ha distinguido como "escritor integral: creador, maestro y lector apasionado" y autor de una obra que es "al mismo tiempo una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana".
"A lo largo de más de cinco décadas, Gonzalo Celorio ha consolidado una voz literaria de notable elegancia y hondura reflexiva en la que conjuga la lucidez crítica con una sensibilidad narrativa que explora los matices de la identidad, la educación sentimental y la pérdida", señaló el jurado en su acta.
La ceremonia, que coincide con la celebración del Día del Libro, supone el colofón de la semana cervantina. El martes, Celorio depositó un legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y el miércoles fue recibido por los reyes en un almuerzo en el Palacio Real, junto a destacadas figuras del mundo cultural.
Esta tarde, el galardonado iniciará la XXX Lectura Continuada del Quijote en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y las actividades continuarán el viernes con la inauguración de la exposición ‘Ese montón de espejos rotos’, coorganizada por la Universidad de Alcalá y el Ministerio de Cultura. EFE
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