Tejados blancos, parques y agricultura, la combinación que reduce 1,2 ºC el calor urbano

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Barcelona, 22 abr (EFE).- La combinación de infraestructuras como parques y sistemas de agricultura periurbana con medidas constructivas como los tejados blancos permite reducir el calor urbano en más de 1,2 ºC, según un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB).

Tras seis años de investigación, el proyecto Integrated System Analysis of Urban Vegetation and Agriculture (URBAG) ha concluido que la resiliencia climática no depende de medidas aisladas, sino de un sistema integrado que actúe sobre el asfalto y la atmósfera simultáneamente.

Las simulaciones llevadas a cabo en el área metropolitana de Barcelona muestran que los tejados blancos -también denominados cubiertas frías- aumentan el albedo, la capacidad de radiación solar que se refleja y no es absorbida por el edificio, y ayudan a mitigar el efecto isla de calor.

"Los tejados blancos actúan directamente sobre el balance energético de la ciudad. Son una medida rápida, relativamente económica y especialmente eficaz en barrios densos", explica la investigadora del ICTA-UAB y coordinadora de URBAG, Gara Villalba.

Sin embargo, esta medida "alcanza su máximo potencial" cuando se combina con el aumento de zonas verdes, lo que alarga el efecto durante las 24 horas al sumarse la reducción del calor nocturno que genera la evapotranspiración de la vegetación.

El informe final del proyecto demuestra que este enfoque integrado genera una reducción media de 1,26 °C durante episodios extremos, logrando descensos incluso mayores en las temperaturas nocturnas.

Además del impacto térmico, la recuperación de la agricultura en el entorno metropolitano contribuye a disminuir un 7 % los niveles de ozono troposférico (O₃) y mejora el acceso local a alimentos frescos.

La investigación también advierte de que ampliar la vegetación sin una planificación científica puede ser contraproducente, ya que en ciertos contextos puede ralentizar el viento o favorecer reacciones químicas que incrementen la polución.

"Es preciso combinar parques, agricultura periurbana y otras soluciones de forma integrada para reducir temperaturas, mejorar la calidad del aire y minimizar vulnerabilidades sociales, para así evitar efectos no deseados como mayores emisiones o escorrentía", incide Villalba.

Ante la previsión de que las olas de calor se intensifiquen hasta 6 °C a finales de siglo, el equipo ha publicado una guía práctica destinada a que los gestores públicos tomen decisiones basadas en datos y no solo en estética.

URBAG ha contribuido al desarrollo del nuevo Plan director urbanístico metropolitano (PDUM) de Barcelona, con el horizonte puesto en el año 2050. EFE

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