Retrasos, colas y resignación: Burgos busca la normalidad tras arder la mitad de sus buses

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Patricia Carro

Burgos, 22 abr (EFE).- Cambios de itinerario, colas en las paradas, más vehículo privado, bicicleta y también más paseos. Los burgaleses afrontan con paciencia y comprensión las suspensiones de líneas, la modificación de frecuencias y los retrasos de unos autobuses urbanos que funcionan en servicios mínimos desde que un incendio quemara en la madrugada de este martes la mitad de la flota municipal.

La ciudad se ha quedado sin 39 de sus 75 autobuses urbanos, y solo cuenta con 31 para prestar un servicio de 23 líneas, que vertebra la ciudad de norte a sur, de este a oeste, atendiendo también los polígonos industriales, y que de normal cubren 58 vehículos.

"El servicio de transportes está muy afectado", ha reconocido esta mañana la portavoz del equipo de Gobierno en el Ayuntamiento de Burgos, Andrea Ballesteros, que ha recordado que a diario utilizan los autobuses urbanos unos 44.000 burgaleses, para ir al trabajo, a estudiar o a consultas médicas.

Y son esos 44.000 ciudadanos, de una ciudad de más de 175.000 habitantes, los que están lidiando desde este martes con unas modificaciones y cambios de horarios en las líneas diseñados para cubrir todos los barrios de la ciudad, y que aunque sea con menor frecuencia tengan un servicio de autobús.

Eso sí, no todos lo han notado por igual. Los usuarios de las líneas 7, 9, 10, 15 y 20 han tenido que buscar una alternativa, ya sea un cambio de itinerario u otro medio de transporte, ya que en estos casos se ha suspendido el servicio en su totalidad, quedando cubierto en parte por otras líneas municipales.

Mientras, los que habitualmente cogen las líneas 2, 11, 14, 18, 19, 21 o 12 están teniendo menos problemas ya que no solo mantienen el itinerario sino también horarios y frecuencias, que sí se han visto reducidas en el resto de líneas, lo que ha llevado a ver más colas de las habituales en algunas paradas.

Los conductores de autobús han hecho una importante labor de información al usuario, sobre todo este martes, cuando muchos ciudadanos se presentaron a primera hora de la mañana en sus paradas sin saber que un grave incendio había calcinado las cocheras y, con ellas, los autobuses.

Y también han intentado ordenar la entrada de usuarios, dando prioridad a aquellos que más podían necesitar el servicio público tras largas esperas, derivadas no solo de retrasos o cambios de frecuencias sino también de que 17 de los buses quemados eran articulados, con más del doble de capacidad de viajeros que los regulares.

Además, lo que ayer fue un imprevisto que obligó a muchos a 'buscarse la vida', a ir andado hasta su centro escolar o de trabajo, pedir a alguien que los recogiera o llegar tarde a citas, era hoy un previsible que se ha suplido con cambios de itinerario, vehículo privado o bicicleta; también caminando más.

El Ayuntamiento de Burgos ha explicado que las modificaciones que afectan a las líneas de autobús se mantendrán durante toda la semana, hasta el viernes, si bien hay que tener en cuenta que mañana es festivo -Día de Castilla y León-, y el viernes puente escolar, con lo que la incidencia será mucho menor.

Las líneas recuperarán horarios y frecuencias en el fin de semana, ya que los autobuses de los que se dispone son suficientes para cubrir el servicio habitual de sábado y domingo; la única ruta que no se recuperará será la del centro histórico, porque se han quemado todos los minibuses.

De cara a la próxima semana, el servicio de transportes tenderá a normalizarse gracias a la cesión de 40 autobuses por parte del Ayuntamiento de Madrid, que empezarán a llegar este mismo viernes y, tras una puesta a punto y aprendizaje de los conductores, se echarán a la carretera.

El objetivo de la alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, es contar con el 100 % del operativo recuperado cuando se cumpla la primera semana de un incendio voraz, cuyo impacto económico todavía está por concretar pero que en cuanto al servicio de buses quedará minimizado gracias a la ayuda de Madrid.EFE