Plantean la teleasistencia médica como motor contra la despoblación rural europea

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León, 17 abr (EFE).- La teleasistencia clínica y la telerehabilitación, apoyadas en las tecnologías de la llamada salud 4.0, se perfilan como herramientas clave para revitalizar socioeconómicamente las zonas rurales más despobladas de Europa, especialmente en regiones del suroeste como Castilla y León, el interior de Portugal o el País Vasco francés.

Así lo concluye un reciente estudio publicado en un suplemento de la revista 'International Journal of Integrated Care', que analiza cómo la innovación digital aplicada a la atención sanitaria puede convertirse en un motor de cohesión social y desarrollo territorial.

El trabajo, recogido por EFE, parte de un diagnóstico compartido por amplias áreas rurales europeas: envejecimiento acelerado de la población, pérdida constante de habitantes y dificultad para garantizar servicios básicos, especialmente sanitarios, en territorios con baja densidad demográfica.

Y la pandemia de la covid puso de manifiesto esas carencias estructurales en la atención a personas mayores y dependientes que viven lejos de los grandes núcleos urbanos, recogen los autores.

Frente a este escenario, la investigación -firmada por profesores de la Universidad de Deusto, la Fundación San Cebrián y la entidad Gogoa- propone un cambio de enfoque: aprovechar las tecnologías digitales no solo como solución asistencial, sino como palanca para generar actividad económica sostenible y empleo cualificado en el medio rural.

En concreto, plantea el despliegue de servicios de teleasistencia y telerehabilitación que permitan ofrecer atención médica especializada —física y neurológica— sin necesidad de que los pacientes se desplacen o abandonen sus lugares de origen.

Según el estudio, estas soluciones digitales mejoran el acceso a cuidados continuados y personalizados, reducen desigualdades territoriales en salud y contribuyen a que las personas mayores y dependientes puedan permanecer en su entorno habitual durante más tiempo, un factor clave para su bienestar emocional y social.

Al mismo tiempo, disminuyen la presión sobre los servicios sanitarios urbanos y los costes asociados a desplazamientos o institucionalización.

Los investigadores destacan que la implantación de estos servicios requiere profesionales sanitarios, técnicos especializados, perfiles digitales y personal de apoyo, lo que abre nuevas oportunidades laborales en territorios que tradicionalmente han visto marcharse a sus jóvenes y a su población más cualificada.

El modelo defendido por el estudio se basa en el concepto de desarrollo endógeno: crear empleo ligado a las necesidades reales del territorio y aprovechar recursos locales, en lugar de depender exclusivamente de actividades externas o estacionales. De este modo, la salud digital se convierte en un sector estratégico capaz de atraer y fijar nueva población en áreas rurales.

Además se favorecería una mayor cohesión social y un reequilibrio demográfico, al reducir la brecha entre zonas urbanas y rurales en el acceso a servicios avanzados.

Los autores subrayan que el reto no es solo tecnológico, sino también organizativo y formativo, y plantean que para que ese modelo sea viable, es necesario invertir en infraestructuras digitales, formación especializada y coordinación entre administraciones, entidades sociales y empresas tecnológicas.

También es clave adaptar los servicios a las características y capacidades de la población destinataria, evitando barreras de uso y exclusión digital.

La salud 4.0, según subrayan, no es solo una cuestión de eficiencia sanitaria, sino una oportunidad para "repensar el futuro económico y social de los territorios que hoy se vacían". EFE

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