Ibiza, 17 abr (EFE).- Representantes de los consells de Ibiza, Formentera y del Govern balear han visitado esta semana Cerdeña (Italia) para conocer su exitoso sistema de recogida de residuos ante el inminente colapso del vertedero ibicenco de Ca na Putxa, que obligará a trasladar basura a Mallorca para ser incinerada.
Con más de 1,5 millones de habitantes y 377 municipios, Cerdeña ha alcanzado en dos décadas una recogida selectiva separada cercana al 76 % tras implementar una combinación de planificación, recogida puerta a puerta, tratamiento de biorresiduos e incentivos económicos, según explican desde ‘Plastic Free: Alianza Residuo Cero Ibiza y Formentera’, entidad que ha impulsado la visita de estudio.
De hecho, la isla italiana ha pasado de tener uno de los peores resultados de su país a convertirse en caso de éxito en el Mediterráneo.
El objetivo de reducir los residuos se enmarca en la situación límite que viven las Pitiusas ante el final de la vida útil del vertedero de Ca na Putxa previsto para 2028.
Ubicado en el municipio ibicenco de Santa Eulària, este vertedero es el destinatario de la fracción rechazo, que es la basura que no se separa correctamente y se tira en el contenedor gris, y que procede del conjunto de las Pitiusas.
En el caso de la basura de Formentera, desde 2006 se transporta en barco hasta la pitiusa mayor.
La solución temporal será trasladar ahora los residuos pitiusos para incinerarlos en la planta mallorquina de Son Reus, tras el acuerdo alcanzado entre los consells de Ibiza y Mallorca, con un encaje legal aportado Govern balear.
El envío empezará de forma inminente, entre lo que queda de abril y el mes de mayo, con un plan piloto que servirá para comprobar la operatividad del traslado.
Al viaje a Cerdeña han acudido también representantes de Canarias y Portugal, que comparten con el archipiélago balear el hecho de ser territorios con alta presión turística.
Desde el pasado miércoles y hasta este viernes se han desplazado a Cerdeña un total de 24 representantes, entre políticos y técnicos de los consells de Ibiza y Formentera, del Govern balear y del cabildo insular de La Palma (Canarias).
También de los municipios portugueses de Albergaria-a-Velha, Coimbra, Lisboa, Mafra, Silves y Torres Vedras, junto con miembros de la Alianza.
Entre los principales aprendizajes, desde la Alianza Residuo Cero han destacado la importancia de separar correctamente la materia orgánica, ya que sigue siendo la principal vía para reducir los residuos que acaban mezclados en el contenedor gris, sin posibilidad de aprovechamiento, y que, en Ibiza, saturan el vertedero.
Para ello, los sistemas de recogida puerta a puerta para mejorar la calidad de la separación y la necesidad de adaptar la recogida a las características de cada municipio, barrio o tipo de vivienda, en lugar de aplicar una única solución para todo el territorio, se presentan como las fórmulas más eficientes.
También suman la importancia de combinar buenas infraestructuras con incentivos y mecanismos de seguimiento.
Pero sobre todo, desde la Alianza destacan que se necesita una buena coordinación entre administraciones para tomar “decisiones coherentes, evitar mensajes confusos y los desplazamientos de residuos entre municipios”, además sostener los cambios en el tiempo.
La experiencia ha permitido constatar que la transición hacia sistemas de residuos más eficaces “no es algo aislado ni experimental”, sino un proceso que ya se está impulsando con "resultados contrastados" en numerosos territorios europeos, incluidos contextos urbanos, turísticos e insulares.
La coordinadora de Plastic Free: Alianza Residuo Cero Ibiza y Formentera, Sofia Ribas, ha destacado que lo “más valioso de esta visita ha sido poder ver sobre el terreno qué decisiones han funcionado, qué dificultades han surgido y qué herramientas pueden ayudarnos a avanzar de forma realista en Ibiza y Formentera”.
Por su parte, Kaisa Karjalainen, directora de Mission Zero Academy ha señalado que “cada vez más territorios en Europa están avanzando hacia modelos de gestión de residuos más eficientes porque saben que retrasar la transición sólo encarece los costes ambientales, económicos y sociales”. EFE
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