Arantza Portabales, ante su "mejor" novela negra, 'Asesinato en el molino del cura'

Guardar

Carlos Alberto Fernández

Vigo (Pontevedra), 14 abr (EFE).- En el pueblo de su madre, en Loira (Marín, Pontevedra), junto a la playa en la que de niña se sentía "libre, inocente y salvaje", que para ella simboliza "verano, libertad, descubrimiento y los primeros escarceos" amorosos, la escritora Arantza Portabales (San Sebastián, 1973) habla con EFE de su "mejor novela negra", 'Asesinato en el molino del cura'.

Editada a la vez por Lumen en castellano y Galaxia en gallego ('Asasinato no muíño do cura'), da rienda a un nuevo crimen en el mismo enclave que 'Asesinato en la casa rosa', el pueblo que en la ficción es Loeiro.

En el real, Loira, "todos los lugares y todas las esquinas" tienen para la escritora "un recuerdo". Ella lo ve como un "parque temático con río, mar, una playa maravillosa de agua transparente y un monte verde como el que pintábamos de pequeños con los lápices" de colores, aunque esta vez acompañe la lluvia.

Un escenario idílico en el que desarrolla una novela "muy violenta", tanto física como "estructural", hacia las mujeres porque el pueblo "se cierne sobre todas" las que lo habitan, entre ellas la investigadora en la que vuelve a confiar, Iria Santaclara, o las tres hermanas Freijomil, "muy encerradas, enlutadas y viviendo contra el mundo porque el mundo ha vivido contra ellas; muy lorquianas".

Aunque no justifica a los personajes que matan en sus novelas porque "estamos hablando de un crimen", sí llega a "entenderlos" y eso es lo que espera en los lectores. "Es mostrar que la vida a veces es tan jodida que no deja más opción que la violencia", apunta.

Portabales cree que en Loeiro ya ha "matado por encima" de sus posibilidades por tratarse de una aldea pequeña, un lugar donde se siente "mucho más cómoda y fuerte" porque a ella le "gusta mucho pisar" el mismo suelo que sus personajes.

Sus libros los escribe en castellano y gallego y dice que no se traduce a sí misma, sino que novela en dos idiomas y que el orden de las lenguas al escribir no altera el producto: "La historia es la misma, pero contada con otro aire".

De hecho, por ella "ojalá pudiera hacerlo en más" lenguas y por eso le da "muchísima pena haber perdido el euskera", idioma que hablaba "bastante bien" antes de cambiar su residencia a Galicia y que sigue entendiendo".

Esta es la primera novela que publica desde que cogió la excedencia como funcionaria de la Xunta, donde tenía "un puesto de muchísima responsabilidad", subdirectora general en intervención. Considera que era un paso "necesario" y siente "un privilegio vivir de la escritura", que tiene, como la administración, una "clara vocación de servicio público".

'Asesinato en el molino del cura' es el segundo de una trilogía (tras 'Asesinato en la casa rosa'), aunque a ella le "gusta hablar del concepto de saga" porque cada uno de sus volúmenes es "autoconclusivo". Sacará el tercero, también de novela negra y, después, una "intimista", porque a ella también le gusta hacer "otro tipo de literatura".

Esta es su "novela más madura", hasta el punto de estar "completamente segura" y "plenamente convencida" de que es su "mejor" novela negra "desde el punto de vista técnico", donde nota que camina "cada vez más fuerte", y desde lo "estilístico".

Cuenta que detrás "no hay guion ni escaleta", solo "un final" por el que empieza, una historia que tiene su origen "años atrás" y que ella tiene en su cabeza". "Soy opositora a la inspección de Hacienda. Una vez me supe la ley del IVA, bien puedo acordarme de quién mató a quién", dice con una sonrisa.

Opina que "cuando todo salta por los aires es cuando sale la verdad de cómo somos", pero discrepa del pensamiento generalizado de que "cuando te pasan cosas malas te das cuenta de a quién tienes al lado"; para ella, eso pasa cuando te va bien y alguien es "realmente feliz", esa es, concluye, "la verdadera dimensión del amor". EFE

(Foto)