Barcelona, 10 abr (EFE).- Las diferencias entre la manifestación de la cardiopatía isquémica en mujeres y los hombres condicionan "de forma decisiva" su diagnóstico, tratamiento y pronóstico, según advierte un estudio en el que ha participado el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) de Barcelona
El trabajo, publicado en European Heart Journal, señala la necesidad de incorporar "de forma sistémica" la perspectiva de sexo y género en la práctica clínica y en la investigación, ha indicado el centro este viernes en un comunicado.
"Durante décadas, la enfermedad coronaria se ha estudiado y tratado desde una perspectiva fundamentalmente androcentrista, lo que ha contribuido a infradiagnosticar y a tratar de forma subóptima a muchas mujeres", ha explicado la autora del estudio, la doctora Teresa Padró.
Mientras en los hombres predomina el dolor torácico típico, las mujeres presentan con más frecuencia síntomas menos específicos como disnea, fatiga o malestar general, lo que reduce la sospecha clínica y retrasa el diagnóstico.
A ello se suma que la circulación coronaria femenina presenta particularidades -arterias de menor calibre, enfermedad más difusa y mayor frecuencia de disfunción microvascular- que pueden provocar isquemia incluso sin lesiones obstructivas visibles en la angiografía convencional.
Los factores de riesgo clásicos como el tabaquismo, la diabetes o la hipertensión tienen además un "impacto relativo mayor" en mujeres, subraya el estudio, a los que se añaden factores específicos como las complicaciones del embarazo y la menopausia precoz.
En cuanto al tratamiento, la investigación también destaca que las mujeres reciben con menor frecuencia procedimientos invasivos, presentan mayor tasa de abandono terapéutico y tienen una mortalidad más elevada tras el síndrome coronario agudo, especialmente a edades jóvenes.
Una de las causas de fondo es la infrarrepresentación histórica de las mujeres en los ensayos clínicos, advierte, lo que limita la evidencia específica sobre la eficacia y seguridad de los tratamientos en ellas.
Por este motivo, Padró considera que "integrar de forma sistemática la perspectiva de sexo y género en la investigación y en la práctica clínica es imprescindible para mejorar la salud cardiovascular de las mujeres". EFE
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