Prueban con éxito un nuevo sistema de energía para alimentar misiones espaciales

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Oviedo, 7 abr (EFE).- Un equipo de ingenieros españoles y británicos, entre los que figuran investigadores de la Universidad de Oviedo, ha realizado con éxito las primeras pruebas de integración de un sistema híbrido que combina energía solar y fuentes nucleares de calor para alimentar futuras misiones espaciales.

Según ha destacado este martes la institución académica asturiana, este nuevo sistema promete ampliar la vida útil y el alcance de las misiones de ciencia planetaria en las que las fuentes de energía tradicionales se ven limitadas.

Esta colaboración internacional forma parte de un proyecto financiado por la Agencia Espacial Europea (ESA) que pretende dar solución a los problemas de suministro de energía a los que se enfrentan las misiones en entornos extremos, como las superficies de la Luna y Marte.

Esta iniciativa está liderada por el grupo Sistemas Electrónicos de Alimentación (SEA), de la Universidad de Oviedo, junto a las universidades de Vigo y Leicester (Reino Unido).

Esta colaboración ha permitido agrupar la experiencia del Reino Unido en generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTGs) con la de la Universidad de Oviedo en electrónica de potencia, y -con el respaldo de las simulaciones térmicas del entorno espacial realizadas por la Universidad de Vigo- se ha desarrollado una base para la próxima generación de sistemas de energía híbridos RTG-solar.

Los generadores termoeléctricos (RTGs) utilizan radioisótopos, que son átomos inestables que liberan energía en forma de calor de manera continua y durante largos periodos de tiempo, incluso cuando no hay luz solar.

La Universidad de Oviedo ha detallado que la arquitectura híbrida utiliza un sistema de gestión de energía eléctrica, desarrollado por el grupo SEA, que permite combinar ambas fuentes de energía según sea necesario, lo que conlleva distintas ventajas.

Así, el sistema maximiza la generación de potencia en los periodos de máxima iluminación utilizando la energía solar disponible, a la vez que mantiene las operaciones y garantiza la supervivencia durante la noche lunar aprovechando la energía constante del RTG.

Las pruebas realizadas han tenido lugar en el Space Park de Leicester y en ellas ha participado el investigador de la universidad asturiana José Antonio Fernández Alvarez, doctorando en el Reino Unido. EFE