Madrid, 3 abr (EFE).- ¿Cómo redefinir ciudades más verdes? La arquitecta Belén Moneo, de reconocida trayectoria profesional, propone replantear el modelo urbano, tras las intensas lluvias e inundaciones de este invierno, y aprovechar la fase de reparación de daños como un punto de inflexión para impulsar urbes "más saludables, eficientes y sostenibles", según explica en una entrevista con EFE.
Experta en el uso de materiales sostenibles y elementos arquitectónicos para mejorar la experiencia urbana y ambiental, Belén Moneo, hija y nieta de arquitectos, y cofundadora del estudio Moneo Brock, aboga por un modelo urbanístico sostenible y eficiente que tenga en cuenta riesgos como el impacto del cambio climático o las zonas inundables.
"La gente tiende a querer recuperar exactamente lo que había", aunque eso no sea siempre lo mejor, ha dicho. De ahí el papel de las administraciones para establecer límites claros, especialmente en zonas inundables "en lugar de limitarse a reproducir lo ya existente".
La arquitecta de trayectoria nacional e internacional, cuya experiencia incluye proyectos como las Termas de Tiberio en el balneario de Panticosa (Huesca), el Espacio Fundación Telefónica en Madrid, el Bosque de Acero en Cuenca, o el hotel Kimpton Las Mercedes en Santo Domingo (República Dominicana), aprovecha para dar claves de lo que deberían incluir las ciudades.
Desde más espacios verdes, hasta viviendas públicas eficientes, más arbolado, fuentes, asfaltos permeables que permitan la filtración del agua para que la vegetación crezca espontáneamente y ecosistemas fluviales que devuelvan la biodiversidad a sus cauces.
"Pequeños gestos" que, en conjunto, pueden cambiar en gran medida cómo las ciudades responden a los impactos climáticos.
Considera "pronto" aún para evaluar el impacto de las recientes inundaciones y cómo afectarán a las políticas urbanas, aunque es consciente de que la población "suele resistirse a los cambios" tras situaciones de crisis.
Pese a ello, confía en que "se pueda aprender de los errores del pasado" para "no repetir" lo que no funciona. Es cauta, sin embargo; también en su día se pensó que la pandemia transformaría las ciudades, pero no fue así", ha dicho.
El parque inmobiliario, lo construido y la construcción, emite alrededor del 37-39 % de las emisiones globales de CO2 relacionadas con la energía, lo que lo convierte en uno de los mayores contribuyentes al cambio climático.
De acuerdo a las cifras, alrededor del 11 % de las emisiones globales totales provienen del carbono "inicial" (la energía) para la fabricación de materiales como el acero, el cemento y el vidrio, así como los procesos constructivos.
Por otra parte, aproximadamente el 28 % de las emisiones se debe a la energía utilizada para calefacción, refrigeración y suministro energético de los edificios en uso.
Según los expertos, es previsible que el parque edificatorio mundial se duplicará para 2050 y con ello la huella de carbono del sector si se mantienen las prácticas no sostenibles.
Aunque las emisiones directas de las obras en sí son relativamente mas bajas, las incorporadas en los materiales y su transporte, especialmente en las fases previas, son muy significativas.
Ante el desafío climático en el mundo y las nuevas exigencias normativas, la industria comienza ya a mirar hacia soluciones alternativas al hormigón, con la reutilización de materiales tradicionales más sostenibles.
Es el caso de la madera, la piedra, la tierra compactada o adobe, e incluso la paja, cuyo protagonismo está creciendo en la construcción, según explica Belén Moneo.
Ha destacado el papel de la vivienda bioclimática: la diseñada directamente desde su origen para optimizar los recursos naturales y cuya orientación es clave para aprovechar el sol en invierno y protegerse del calor en verano.
A ello se suman en este tipo de casas otras soluciones pasivas como la ventilación cruzada, con ventanas en fachadas opuestas para reducir la necesidad de sistemas artificiales de climatización.
Este tipo de diseño, lejos de encarecer los proyectos, puede resultar incluso más eficiente desde el punto de vista económico, según Moneo. "No es más caro, es una cuestión de planificación", afirma.
La arquitecta hace repaso de los avances en España y recuerda que ya se están desarrollando promociones de vivienda pública que incorporan sistemas de aerotermia y suelo radiante, que permiten reducir el consumo energético.
En Baleares y Cataluña, algunos proyectos ya utilizan estructuras íntegramente de madera o piedra local, como el marés mallorquín.
Moneo ha destacado ejemplos de sostenibilidad como el paseo de Sant Joan en Barcelona, donde el pavimento permite el crecimiento de vegetación y mejora el confort urbano.
En cambio en la ciudad de Madrid "se han reformado espacios sin incorporar arbolado ni criterios de permeabilidad", lamenta la experta.
Destaca sin embargo el ilustrativo caso de la renaturalización del río Manzanares en Madrid y de cómo la retirada de algunas barreras ha permitido devolver la vegetación y la fauna al entorno, permitiendo que el agua siga su curso natural, sin encauzamientos rígidos de hormigón. EFE
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