Aznar cree que España debería estar al lado de sus aliados y no de sus adversarios en Irán

El ex jefe del Ejecutivo defiende que el régimen iraní representa un peligro global, denuncia ataques y violaciones a los derechos y considera que España debería respaldar a las potencias occidentales frente a una amenaza internacional creciente

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El expresidente del Gobierno José María Aznar acusó al régimen iraní de haber provocado la muerte de 30.000 iraníes opositores y sostuvo que las operaciones militares en la región sólo tendrían sentido si concluyen con un cambio efectivo de régimen. Aznar manifestó que cualquier acción que se quede a mitad de camino, o permita la continuidad de los actuales dirigentes en Irán, no solucionará el problema de fondo, replicando ciclos de conflicto a futuro. Así presentó sus argumentos acerca de la postura que, a su juicio, España debería adoptar frente a Irán, según informó EFE.

Durante su intervención en la primera jornada del foro económico y empresarial Forinvest, Aznar subrayó la importancia de la geoestrategia en el contexto mundial actual. En la conferencia titulada ‘Geoestrategia en el nuevo desorden mundial’, insistió en que las relaciones entre aliados implican compromisos recíprocos y responsabilidades compartidas. Aznar remarcó que los países aliados actúan en bloque tanto para pedir ayuda cuando la necesitan como para brindarla cuando es requerida. De acuerdo con EFE, el expresidente consideró que España tiene que reconocer el valor estratégico de estar junto a sus aliados históricos, en vez de asumir posturas que benefician a sus adversarios.

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El expremier calificó al régimen de los ayatolás como exportador de terrorismo en Oriente Medio. Según reportó EFE, Aznar atribuyó al gobierno iraní el respaldo a grupos como Hizbulá, Hamás, las milicias hutíes y otras facciones yihadistas. Además, argumentó que, en su visión, el conflicto actual no tuvo su origen en los recientes enfrentamientos, sino que hunde sus raíces en un periodo que comenzó hace veinticinco años con el apoyo de Irán a estos actores regionales.

Aznar describió a Irán como un país con aspiraciones nucleares, interesado en incrementar su poder para influir en la región y amenazar a las naciones occidentales. Sostuvo que la decisión de Teherán de suministrar drones a países como Rusia refuerza la preocupación por su capacidad para castigar a sus propios vecinos y desestabilizar varias zonas del mundo. Según consignó el medio EFE, el exjefe del Ejecutivo vinculó estas acciones a una alteración de las reglas internacionales y consideró que el desafío a la legalidad global por parte de Irán constituye una amenaza para la estabilidad y la seguridad internacionales.

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En cuanto al papel de España, Aznar expresó que el país se encuentra en estos momentos junto a quienes no conforman sus aliados estratégicos y en contra de su principal socio en materia de seguridad, en referencia a Estados Unidos. El expresidente diferenció la posición del Estado español de la de sus actuales gobernantes, a quienes señaló por estar centrados en cuestiones menores. Manifestó que considera a Estados Unidos un aliado fundamental que, según sus palabras recogidas por EFE, ha brindado protección a España desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

En relación con el liderazgo político, Aznar se refirió tanto a Donald Trump como a líderes españoles. Explicó que sus críticas al presidente estadounidense responden a su rechazo a las políticas populistas, ya sean de derecha, como las atribuidas a Trump, o de izquierda. “No me gusta Trump, pero tampoco me gusta Sánchez ni Abascal, porque soy liberal conservador”, señaló, de acuerdo con lo publicado por EFE. Además, advirtió sobre los riesgos de la indiferencia o la abstención en política, sugiriendo que las próximas elecciones generales tendrán un impacto determinante en el futuro del país.

El foro Forinvest, donde se produjo la intervención de Aznar, reunió a representantes del ámbito económico y empresarial para debatir temas de actualidad internacional y nacional. Durante su exposición, el exjefe del Gobierno marcó distancia respecto al ejecutivo actual y reiteró la necesidad de que España recupere su posición como un socio fiable dentro del bloque occidental. Reiteró la necesidad de distinguir entre la nación y quienes la dirigen, remarcando la obligación de alinearse con aquellos que, a su juicio, han garantizado la seguridad y el apoyo al país durante décadas.

A lo largo de su alocución, Aznar defendió la idea de que el actual conflicto con el régimen iraní posee fundamentos sólidos y que cualquier intento por modificar el statu quo debe perseguir objetivos claros y completos. Señaló que aceptar la permanencia del régimen iraní o permitir soluciones a medias sólo reproduciría crisis similar en el futuro inmediato. En su análisis, la única vía para reforzar la seguridad global y la posición de España pasa por apoyar de manera decidida a los aliados tradicionales frente a las amenazas que representa el régimen de Teherán, según detalló EFE.

El expresidente concluyó su intervención instando a la sociedad española a no incurrir ni en la inhibición ni en la indiferencia política, dadas las consecuencias que –según su percepción expresada y recogida por EFE– se derivarán de las futuras decisiones electorales.

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