Lina Tobón
Madrid, 9 mar (EFE).- Brian Angola no solo es uno de los pioneros colombianos en la élite del baloncesto europeo; ahora es una de sus máximas figuras. Tras ser coronado MVP de la semana, después de 7 partidos disputados y firmando una actuación de leyenda con 26 puntos, 4 rebotes y 28 de valoración (PIR) en la Euroliga, el escolta de Villanueva (Casanare) habló con EFE para desgranar una carrera que define como "una historia de Netflix".
El jugador del equipo francés ASVEL Villeurbanne revela los sacrificios económicos, los fantasmas de la salud mental y la promesa familiar que lo ha hecho alcanzar la cima de la segunda mejor liga de baloncesto del mundo después de la NBA.
La apuesta: "Me bajé el 70% del sueldo por demostrar quién soy"
A diferencia de otras estrellas, el camino de Angola hacia ASVEL no fue por dinero, sino por pura hambre de gloria. "Me bajé el 70% de mi sueldo... le dije a mi agente; no me importa, voy a demostrar que pertenezco a la Euroliga", confiesa el jugador.
Tras un paso agridulce por España con el Gran Canaria, donde a pesar de mostrar un rendimiento destacado, registrando actuaciones con 10 puntos y 6 rebotes contra rivales como Unicaja o Real Madrid, fue descartado por decisiones técnicas, Angola llegó a Francia con un objetivo claro: "Sacármela desde cero".
El impacto ha sido histórico y su gesta tiene un sabor especial por su peso estadístico. Solo dos colombianos en la historia han logrado disputar la Euroliga. Con los números que lo llevaron al título de MVP de la semana, el escolta de 31 años, único colombiano en la temporada 2026, no solo se convierte en el primer baloncestista cafetero en alcanzar tal distinción en la máxima competición continental, sino que igualó la marca histórica de 26 puntos anotados en 2013 contra el Estrella Roja por Diego Tello (Rytas), el primer colombiano en debutar en la máxima competición de clubes en Europa.
Resiliencia: del miedo a la muerte a la cima de Europa
El momento más crítico de su vida no ocurrió bajo el aro, sino en un hospital en Grecia. Tras contraer COVID-19, le diagnosticaron miocarditis. "Que te digan un día que no puedes volver a jugar es algo que te da muy duro", relata sobre los 4 meses de inactividad total en los que vio morir a compañeros por la misma causa.
En la soledad de Atenas, Angola admite haber caído en depresión. Fue entonces cuando buscó una ayuda inesperada. "Llamé a J Balvin, él mostraba muchas cosas de salud mental y meditación. Me pasó el contacto de su doctor y empecé a meditar eso me ayudó muchísimo", revela con gratitud hacia el cantante. Hoy, aunque vive bajo monitoreo constante presume con orgullo tener un "corazón de atleta", un órgano literalmente más grande debido al alto rendimiento.
"No tenía un plan b": El sacrificio de Villanueva
La resiliencia de Angola nació en Villanueva, un municipio de aproximadamente 42.000 habitantes donde la sombra del paramilitarismo, la violencia y la estrechez económica forzaron su salida a los 13 años. "Nunca nos faltó un plato de comida pero era difícil mantener tres cabezas" recuerda. Se mudó solo a Villavicencio para jugar con una mentalidad de hierro: "Siempre era el basket o nada, nunca tuve un plan b".
Esa determinación se puso a prueba el 8 de agosto, días antes de partir becado a Estados Unidos, cuando falleció su padre. Estuvo a punto de abandonar su sueño, pero una foto en Facebook de su padre despidiéndolo en el aeropuerto con la frase " futuro jugador de la NBA" lo cambió todo. "Le dije a mi mamá: dame dos años, yo voy a lograr lo que queremos y los voy a sacar adelante".
"Ser colombiano en el baloncesto europeo no es fácil": el talento que derriba estereotipos
Angola, el segundo colombiano en la historia en disputar la Euroliga, reconoce que el pasaporte colombiano pesa y que las cuotas de extranjeros en el baloncesto europeo suelen favorecer a estadounidenses o ex-NBA, de allí el valor de una gesta que cruza fronteras. "Es poner ladrillo a ladrillo" afirma sobre su periplo por Bélgica, Serbia, Israel, Grecia y Turquía
Hoy, como parte del top 10 de anotadores de la temporada en la máxima competición europea de clubes y consolidado como uno de los referentes indiscutibles del país tricolor en Europa, Angola no olvida sus raíces. Pese a las dificultades geográficas, como quedar recientemente atrapado en Dubái por el conflicto en Medio Oriente, que le impidió unirse al equipo tricolor para la más reciente jornada clasificatoria al mundial, sigue enviando instrucciones a sus compañeros de madrugada.
El ascenso del guardia de 1.98 de altura a la cima de la Euroliga no es un hecho aislado, sino el capítulo más brillante de una historia que otros de sus compatriotas comenzaron a escribir en sus palabras "a machete y rastrillo" para cruzar el Atlántico y llegar al baloncesto europeo. Nombres como Diego Tello, quien fuera el referente anotador colombiano en la competición antes de esta gesta, y Juan Palacio, comenzaron a acotar la brecha.
A este legado se suman figuras fundamentales como Stalin Ortiz y Edgar Moreno, junto al impacto reciente de Jaime Echenique, quien tras su histórico paso por la NBA continúa elevando el nombre de colombia en Europa, actualmente en la plantilla del Pallacanestro Reggiana de la Serie A italiana.
Con este nuevo hito, el de ser reconocido MVP de Angola, el baloncesto colombiano consolida un capítulo aparte en el viejo continente, demostrando que el talento de sus "guerreros" ha logrado derribar barreras y ganarse, por derecho propio, un lugar en el baloncesto mundial. (EFE)
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