La ocupación récord de 10,5 millones de mujeres aún esconde desigualdades laborales

Guardar

Matilde Martínez

Madrid, 7 mar (EFE).- España cuenta con un empleo femenino récord en 10,5 millones, aunque la tasa de actividad de las mujeres es 7,8 puntos inferior a la de los hombres en un contexto laboral en el que las trabajadoras se concentran en el sector servicios, asumen la mayor parte del empleo parcial y están lejos de la paridad en la alta dirección.

La brecha laboral sitúa a las mujeres en actividades, puestos de trabajo, tipos de contratos y jornadas peor remuneradas, lo que deriva en una brecha salarial del 16,6 %, que también tiene reflejo en las pensiones, con una prestación media para los hombres que supera en 500 euros mensuales a la de las mujeres, según la nómina de febrero de la Seguridad Social.

El 88,3 % de las mujeres con empleo desarrollan su actividad en el sector servicios, principalmente en actividades sanitarias y de servicios sociales, en el comercio y en la educación, de acuerdo con la encuesta de población activa (EPA), según la cual 7 de cada 10 personas con un empleo a tiempo parcial son mujeres, una parcialidad que en la mayoría de los casos es involuntaria.

Entre la población inactiva (la que no tiene empleo ni lo busca), las mujeres superan en 14,2 puntos a los hombres y entre las causas de la inactividad, un 15,1 % de mujeres señala el cuidado de hijos y familiares, mientras que solo un 3,6 % de hombres cita esta causa.

No obstante, de los 2,8 millones de mujeres inactivas por dedicarse a "las labores del hogar", 1,5 millones son mayores de 60 años.

La desigualdad persiste, pero la situación ha cambiado radicalmente en las últimas décadas en España, a la que el Foro Económico Mundial (Foro de Davos) sitúa en el duodécimo puesto entre los países con menor brecha de género, con Islandia como el país más cercano a la paridad que ninguna economía mundial ha alcanzado por el momento.

La brecha de género es un fenómeno global asentado en la histórica división sexual del trabajo entre labores productivas y reproductivas, una situación que ha evolucionado con la casi plena incorporación de las mujeres al mundo laboral, pero que aún persiste en una sociedad en la que ellas asumen mayoritariamente los cuidados de hijos y mayores.

La profesora de Economía de Harvard Claudia Goldin recibió en 2023 el premio Nobel por su aportación a la comprensión de un fenómeno en el que el mayor impacto se produce al tener el primer hijo, independientemente del nivel de estudios, experiencia o preparación con la que cuenten las mujeres.

De su trabajo se desprende la necesidad de una mayor corresponsabilidad social en los cuidados, que ha de incluir el fin de una organización del trabajo "codiciosa" que "recompensa de manera desproporcionada a las personas que trabajan largas horas y en horarios específicos" (Carrera y familia. El largo viaje de las mujeres hacia la igualdad, 2024).

Los análisis de Goldin están centrados en la sociedad estadounidense, pero son fácilmente extrapolables al mundo desarrollado en el que numerosas mujeres han pospuesto o renunciado a la maternidad para poder tener una carrera profesional.

Este es uno de los factores que explica que en España solo haya un 23,5 % de mujeres en puestos de alta dirección en empresas cotizadas, según explicaba esta semana la profesora del IESE, Nuria Chinchilla, durante la presentación del "XIV informe de mujeres consejeras", elaborado junto con la consultora Atrevia.

La falta de flexibilidad laboral es, según Chinchilla, el principal "techo de cristal" que impide escalar a las mujeres, que también se encuentran con "techos de cemento" autoimpuestos inconscientemente.

En contraposición está el concepto de "suelo pegajoso", el que no permite a muchas trabajadoras salir del ámbito del hogar o escapar de una situación de precariedad como la que puede suponer el empleo a tiempo parcial.

Como solución desde el mundo académico se apuesta por políticas públicas que fuercen la corresponsabilidad, entre ellas los permisos los paternidad y maternidad igualitarios.

La investigadora del Instituto de Análisis Económico del CSIC Lidia Farré defendía recientemente en una comparecencia en el Congreso la educación universal, gratuita y de calidad de cero a tres años para atajar la desigualdad en un país que tiene asumido que entre todos se pagan las pensiones, pero no la crianza. EFE

(Recursos de archivo en EFEServicios: 8023220869)