
La conmemoración del medio siglo desde la represión violenta contra la asamblea de trabajadores en la Iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio vitoriano de Zaramaga, situó en el foco la exigencia por desclasificar los archivos sobre la llamada “matanza del 3 de marzo”. Según detalló el medio, Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras (CCOO), participó en la ofrenda floral en memoria de los cinco trabajadores asesinados por la Policía Armada y más de un centenar de heridos, y reclamó que toda la documentación sobre la represión contra el movimiento obrero en España se haga pública para esclarecer los hechos y reconocer la importancia de esa lucha en la construcción de la democracia.
De acuerdo con la información publicada, Sordo definió el cincuentenario de los eventos en Vitoria como una fecha de gran significado para la clase trabajadora. Remarcó que se trata de uno de los episodios más duros de represión policial y estatal durante la transición española y puntualizó: “Franco murió en la cama, pero la democracia nació, en gran parte, en las calles, de la lucha de trabajadores y trabajadoras en las peores circunstancias”. En su valoración, rendir homenaje a las víctimas implica solidarizarse no solo con los fallecidos, sino también con quienes participaron en las movilizaciones que contribuyeron a que España y Euskadi tengan hoy un sistema democrático.
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Sordo explicó que para honrar de forma completa a las víctimas y a quienes lucharon, resulta fundamental avanzar en la transparencia sobre lo ocurrido. El dirigente sindical enfatizó la necesidad de que se conozca “toda la verdad” y pidió la desclasificación de los archivos que documenten la represión de aquellos años. Al mismo tiempo, recordó que aunque hoy se dispone de ciertas grabaciones y se tiene una idea de la lógica de los hechos, aún falta absoluta claridad sobre todo lo sucedido. El líder sindical afirmó que esto no solo supondría un acto de justicia para quienes entregaron su vida, sino también para sus familias, al permitir conocer la magnitud de las acciones represivas.
Según consignó el medio, Sordo contextualizó los hechos de la matanza del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz como parte de un clima político y social en plena transición. Sostuvo que la represión buscó disciplinar a un movimiento obrero que aún actuaba en la clandestinidad y que por entonces era considerado un factor determinante capaz de frenar la transición encabezada por el entonces presidente Arias Navarro. Destacó además que la represión no fue un hecho aislado en el País Vasco y que se encuadró en la respuesta estatal a las miles de huelgas y jornadas de protesta desplegadas en los primeros meses de 1976.
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Según relató Sordo y recogió el medio, en el primer trimestre de ese año se registraron diecisiete mil setecientas sesenta y una huelgas y un millón y medio de jornadas laborales perdidas, cifras que ilustran la magnitud de la movilización obrera. En este contexto, refirió el sindicalista, el régimen franquista, aunque con Franco ya fallecido, mantenía intactos los principales mecanismos de represión estatal y respondió de manera violenta a las movilizaciones. Además de los asesinatos en Gasteiz, se produjeron muertes en otras partes del Estado, con el objetivo de someter y controlar a la clase trabajadora.
Tal como publicó el medio, el propio Sordo señaló que la matanza en la iglesia de Zaramaga tuvo repercusiones políticas, ya que contribuyó al final del gobierno de Arias Navarro y a la posterior llegada al poder de Adolfo Suárez. Agregó que la conflictividad laboral continuó con nuevos episodios de violencia, como la matanza de Atocha ocurrida pocos meses después, aunque a pesar de estos intentos de frenar el avance, el proceso de transición hacia la democracia y la constitución española siguió adelante.
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El representante sindical reivindicó que tanto las libertades democráticas como los derechos sociales y sindicales alcanzados en Euskadi y España deben entenderse como resultado del esfuerzo del movimiento obrero, que durante la clandestinidad desempeñó un papel sustancial. Afirmó que la trayectoria de los trabajadores y trabajadoras, y su resistencia bajo condiciones extremas, permitió la superación de la tutela franquista en la transición española.
El medio también recogió las palabras de Sordo sobre la necesidad de clarificar los hechos ocurridos durante la transición. Sostuvo que el asesinato de los cinco obreros en Gasteiz constituye un testimonio histórico que permite valorar el compromiso asumido por aquellos sectores populares durante uno de los periodos más complejos de la historia contemporánea española.
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Unai Sordo concluyó su intervención subrayando que explicar todo lo sucedido durante la transición y acceder a la verdad es también una manera de rendir justicia a quienes dieron incluso la vida por sus derechos. Destacó que esta contribución resulta indispensable para comprender la conquista de la democracia y para rendir homenaje a todos los que participaron en la lucha sindical y obrera, iniciativa que, según lo divulgado por el medio, continúa vigente en las demandas de organizaciones sociales y sindicales por la desclasificación de los documentos aún secretos relacionados con la represión durante aquellos años.
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