
El testimonio de la esposa de Antonio Tejero señaló que Juan Pla, periodista mallorquín y amigo cercano del teniente coronel, habría intentado persuadir a la familia para enviar a su hijo al Congreso durante los sucesos del 23 de febrero de 1981. El nombre de Pla aparece en diversas conversaciones telefónicas intervenidas y transcritas en los documentos recientemente desclasificados sobre el intento fallido de golpe de Estado. Según informó el medio, estos materiales incluyen detalles del papel desempeñado por Pla, así como testimonios de quienes presenciaron aquellos acontecimientos, recopilados por el Consejo Supremo de Justicia Militar.
De acuerdo con la información publicada, la documentación desclasificada contiene la declaración como testigo de Joan Pla en una sesión del Consejo Supremo de Justicia Militar, celebrada el 19 de abril de 1982, en el marco de la vista oral 2/81. El periodista relató ante el tribunal que realizó una llamada telefónica a Antonio Tejero con el objetivo de convencerle de que depusiera su actitud; tras no lograr su propósito, trató de hablar con la esposa del guardia civil para que le acompañara al Congreso, esfuerzo al que la mujer respondió proponiendo que fuera el hijo quien acudiese, aunque este rechazó asistir a las Cortes.
La relación entre Pla y Tejero se remonta a la época en que Pla ejercía como director del diario 'El Imparcial', desde donde impulsó una campaña en apoyo a que la Guardia Civil continuara como cuerpo militar. La transcripción del testimonio indica que un incidente en la sala requirió la intervención del presidente del tribunal, quien amonestó a los presentes tras sugerirse que Pla podía tener un interés económico en la cuestión. Durante su declaración, Pla respondió con ironía y mostró una actitud considerada defensiva, hasta el punto de que el presidente se vio obligado a llamarle la atención en más de una ocasión, según detalló el medio.
En los documentos desclasificados se incluye también el registro de comunicaciones telefónicas supervisadas por la Guardia Civil, en las que el nombre de Pla aparece de manera reiterada. En una conversación entre Juan García Carrés —el único civil condenado por los hechos del 23-F— y una persona no identificada, el interlocutor indicó que Pla había asegurado haber hablado con Tejero esa misma noche y que algunos allegados se mostraron descontentos porque sostenía que se trataba de “una operación del Gobierno”. El documento recoge textualmente: “Que ha hablado con Tejero y que Tejero ha dicho que los objetivos son la disolución del Parlamento y la creación de una Junta Militar que erradique el terrorismo. El general Armada, en la hora y media que ha estado con él, pues le había ofrecido un avión para que se marchara, y que él había dicho que se marea mucho en el avión y que no. En síntesis, eso”, consignó la fuente original.
García Carrés manifestó sus dudas sobre la veracidad del relato de Pla, argumentando que le comunicó a la esposa de Tejero que el teniente coronel no contaba con apoyo externo y sugirió que su hijo podría acudir al Congreso. Carrés expresó además desconfianza sobre los motivos de Pla, al afirmar: "O sea, que lo ha utilizado la Dirección de la Seguridad del Estado. Te digo yo. Pla dirá lo que le dé la gana", según consignó el medio.
La figura de Pla ocupa un lugar relevante en más de una decena de menciones durante las conversaciones telefónicas mantenidas por la esposa de Tejero, incluidas en los documentos. En una de ellas, dirigida a una persona identificada como Herminio, la mujer afirma que Pla intentó que su hijo fuese al Congreso para conversar con el teniente coronel. También le expone que sospecha que el periodista podría decir la verdad acerca de ciertos aspectos, sin precisar a cuáles se refiere; enfatiza: “Juan Pla tenía razón, le han hecho una encerrona a mi marido”, responsabilizando a Tejero de confiar excesivamente en quienes lo rodeaban.
Los documentos revelan que el general Carlos Iniesta también discutió el papel de Pla en varias conversaciones mantenidas en días posteriores al intento de golpe, en las que compartió su preocupación por la detención de García Carrés y consideró la posibilidad de que Pla hubiese tenido cierta responsabilidad en la situación. Iniesta manifestó, en una de las charlas: “Que le han metido, allí, en un lío. Por lo visto una faena de Juan Pla, parece, no sé”, en su diálogo con Emilio Romero. En otra comunicación con un sujeto llamado Luis, el general contempló que Pla pudiera publicar información perjudicial para Carrés, lo que habría favorecido la detención. De acuerdo a una tercera conversación, referida también en los papeles, el periodista finalmente no envió ningún artículo al diario 'El Alcázar', cuya edición fue retirada ese día. Iniesta comentó: “Yo lo que interpreto es que él a lo mejor pues hiciera alguna declaración cualquiera, sin importancia, es decir que van unas unidades a las Cortes, algo relacionado... que él no tenía nada que ver con este asunto y que este Juan Pla por venganza las haya dado”, y añadió: “El Juan Pla la tomó donde pican, no sé, yo estoy despistado, no puedo encontrar cuál es la causa, ¿sabes?”
La documentación también describe el ambiente en las Islas Baleares tras el intento de golpe. Informes de la Dirección General de la Policía, reproducidos en los documentos, apuntan que en el archipiélago no se registraron incidentes ni alteraciones a la vida cotidiana. El informe fechado el 24 de febrero de 1981 relata: “En toda la región policial la situación ha sido de absoluta normalidad desde el inicio de los incidentes ocurridos en el Congreso de los Diputados. Hasta el momento, no se han programado acciones de protesta de ningún tipo. La situación de los servicios públicos y el desarrollo de la vida ciudadana es de completa normalidad”, según reportó el medio. Al día siguiente, un nuevo informe reiteró que no hubo novedades y, posteriormente, otro más descartó la previsión de protestas en la comunidad.
En cuanto a otros nombres relacionados en los documentos desclasificados, el exgobernador civil de Baleares entre 1974 y 1976, Carlos de Meer, aparece mencionado en una nota del Centro Superior de Información de la Defensa de abril de 1981 bajo el título “Relaciones entre algunos militares y paisanos armados”. Según la nota, De Meer mantenía contacto con un grupo armado liderado por el coronel Garchitorena, al que se atribuía la planificación de nuevas acciones tras el fracaso del golpe de febrero. El documento cita: “Constituyen un cuadro preocupante ya que pudiera representar una aproximación entre el grupo en que se desenvuelve este último, más inteligente y con mayor capacidad de organización, y el núcleo más violento que controla el coronel Garchitorena, sobre todo si, como parece, puede contar con los hombres de Assiego, algunos de ellos verdaderos pistoleros, en orden a la realización de alguna acción o golpe de mano”.
En conjunto, la documentación recientemente revelada por las autoridades militares, según reportó la fuente original, aporta nuevas perspectivas sobre los contactos, gestiones y conversaciones mantenidas durante las horas previas y posteriores al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, arrojando luz sobre actuaciones, intereses y sospechas existentes tanto en el ámbito militar como civil a través de testimonios presenciales y registros telefónicos analizados por el Consejo Supremo de Justicia Militar.
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