Ramon Mirabet canta el jazz de su niñez: "No quería ser un cantante pop que va de crooner"

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Guillermo Cabellos

Barcelona, 14 feb (EFE).- El artista catalán Ramon Mirabet lanza 'All-Star Jazz Project - Songs I Heard', un trabajo en el que recupera las canciones de jazz que escuchaba en casa y con el que confiesa a EFE que "no quería ser un cantante pop que va de crooner".

Mirabet (Sant Feliu de Llobregat, Barcelona, 1984), que hasta la fecha había publicado cinco discos que bebían principalmente del pop, pero también del country, el folk, el rock o la música negra, se había acercado alguna vez de manera superficial al jazz, pero nunca había profundizado en él.

Sin embargo, esa era la música que sonaba en su casa, gracias en gran parte a su padre, también Ramon Mirabet, quien fue trombonista profesional y un gran amante del género.

"Me habría encantado compartir escenario con él y no pudo ser porque estuvo enfermo muchos años", explica a EFE el músico, quien, después de padecer la "crisis de los 40", se decidió por hacer el disco que a él le "apetecía", pese al miedo de ser sepultado por los "puristas del jazz" y tener la certeza de que sería un disco difícil de encajar en la escena musical catalana actual.

El resultado es un mosaico de ocho temas, todos compuestos por otros autores, a los que Mirabet pone su voz y su sensibilidad rodeado de un cuarteto montado para la ocasión.

Tal y como recuerda el músico, su padre había tocado en sus inicios con Jordi Rossy y Perico Sambeat, dos de las grandes figuras del jazz patrio contemporáneo, por lo que quería que ellos formaran parte del proyecto.

"Tenía muy claro que tenía ganas de hacer el disco con gente con quien no había tocado nunca. Así que llamé a Jordi Rossy a puerta fría y me presenté como el hijo de Ramon Mirabet. Yo sabía que mi padre tenía admiración por estos músicos, pero no sabía realmente si eran amigos. Ya con aquella llamada me di cuenta de que su relación iba mucho más allá de la admiración musical", sigue el cantante.

Con esto, Rossy y Sambeat propusieron acompañar su batería y su saxo, respectivamente, con el piano de Albert Sanz y el contrabajo de Masa Kamaguchi.

"Me he rodeado de maestros, sin tener yo esta pretensión, pero al final ha salido así. Mi inquietud era más personal y emocional, pero he acabado formando un quinteto de lujo inesperado", reflexiona Mirabet, quien grabó cada canción en unas pocas tomas con todos los músicos tocando a la vez en el estudio.

En cuanto a los cortes, Mirabet se quería alejar de los "estándares habituales del jazz", ya que, por un lado, "no quería ser un cantante pop que va de crooner" y, por el otro, pretendía rescatar canciones que hubieran dejado su marca en él.

De ahí sale, por ejemplo, 'Three coins in the fountain', una pieza popularizada por Frank Sinatra que entró en la vida de Mirabet a través de un vinilo comprado por su madre en la India.

"Esta canción conecta directamente con mi infancia. La tocaba en la calle y también a mi abuela cuando la veía un poco triste", rememora Mirabet, quien también convierte el 'I must have that man' de Billie Holiday en 'I must have that girl', porque él, confiesa, ha vivido “esa misma locura”.

Entre Ray Charles, Chet Baker, Nat King Cole y Sister Rosetta Tharpe, el nombre más sorprendente es el de Jeff Buckley, que presta su 'Grace' para que este quinteto le dé una pátina de jazz hasta ahora inaudita.

Ahora, la intención de Mirabet es la de dar un puñado de conciertos con la formación en los principales festivales de jazz del país, aunque de momento solo ha anunciado su participación en el Festival de Jazz de Barcelona, en una actuación que se celebrará el 28 de noviembre de 2026 en el Palau de la Música Catalana. EFE

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