Concha Tejerina
València, 14 feb (EFE).- La fisioterapia debería tener un mayor peso en la sanidad pública no solo por los beneficios directos para el paciente, sino porque permite agilizar procesos y reducir costes farmacológicos, quirúrgicos y de recuperación, según sostiene el decano del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad Valenciana (ICOFCV), Josep Benítez.
Benítez, que acaba de ser reelegido para un tercer mandato, reclama en una entrevista con EFE que la fisioterapia debería tener más presencia en la sanidad pública de cara a "agilizar los procesos y reducir costes" y también reivindica que los poderes públicos les "escuchen" y les tengan "en consideración".
"Está ampliamente demostrada la relación coste-efectividad de la fisioterapia, que es rentable y tiene un retorno económico muy importante en la sanidad pública", asegura.
Benítez señala que los fisioterapeutas se encuentran entre la tercera y cuarta profesión sanitaria por número de profesionales pero, sin embargo, esa cifra "no desdeñable" no se traduce en una presencia proporcional dentro del sistema público de salud: “Tenemos poca presencia en la sanidad pública y eso influye en cómo se nos percibe desde la gestión sanitaria y desde los cargos políticos. Necesitamos que se nos escuche más”.
Una profesión rentable para el sistema
El decano recuerda que diversos estudios, especialmente en Estados Unidos, han demostrado la rentabilidad de la fisioterapia dentro del sistema sanitario: “Agiliza procesos, reduce costes farmacológicos, quirúrgicos y de recuperación. Tiene un retorno económico muy importante en la sanidad pública", señala.
A su juicio, los poderes públicos comienzan a abrir los ojos, pero el ritmo es todavía insuficiente. “No pedimos decidir por los gestores políticos, pero sí que cuando tomen decisiones lo hagan con toda la información. Nosotros conocemos nuestra profesión y queremos asesorar y ayudar”.
De “masajistas” a profesionales sanitarios de referencia
Si en los años noventa la fisioterapia todavía arrastraba la etiqueta social de “masajista”, hoy la percepción ha cambiado de forma sustancial. “La sociedad sabe que somos profesionales sanitarios".
"De hecho, somos un profesional sanitario de proximidad. Muchas personas acuden primero al fisioterapeuta porque saben que, si detectamos algo grave, derivaremos al médico”, afirma.
“Tenemos la capacidad de hacer un diagnóstico diferencial dentro de nuestras competencias. Sabemos cuándo algo no es un problema funcional y requiere atención médica”.
Tres líneas estratégicas: escuela, mayores y asociaciones
Ante la falta de iniciativas públicas en prevención, el Colegio ha decidido reforzar su papel social con tres grandes líneas de actuación.
La primera es la actualización de los talleres escolares que imparten en centros educativos. “Antes eran muy posturales. Hoy la evidencia científica nos dice que no es solo la postura, sino el movimiento. Lo importante es no permanecer demasiado tiempo en una misma posición”, explica.
La segunda línea se centra en personas mayores con patologías crónicas y comorbilidades como hipertensión o hipercolesterolemia. “El movimiento bien pautado por un profesional sanitario mejora su calidad de vida. Queremos hacer más charlas divulgativas en este ámbito”, explica.
La tercera apuesta pasa por una colaboración más estrecha con asociaciones de pacientes, especialmente en patologías donde la fisioterapia tiene un papel relevante, como el cáncer. “No solo queremos darles visibilidad, sino apoyarles en sus campañas formativas e informativas”.
Especialidades oficiales, una reivindicación clave
Uno de las reivindicaciones más importantes del decano es la creación de especialidades oficiales en fisioterapia. Actualmente, los profesionales deben formarse mediante másteres y cursos que ellos mismos financian, pero esas especializaciones no tienen reconocimiento oficial en la sanidad pública.
“En una bolsa pública no puedes exigir un fisioterapeuta especializado en neurología, respiratorio u oncología porque no existen especialidades reconocidas. Eso es un problema para el sistema y para el paciente”, advierte.
Entre las áreas con mayor proyección señala la fisioterapia oncológica —“llamada a ser la próxima gran especialidad socialmente reconocida”— y la fisioterapia en salud mental, ya implantada en países nórdicos.
“A través del movimiento se puede trabajar la percepción corporal, la activación o la regulación en casos de ansiedad, depresión o trastornos de la conducta alimentaria. En España es aún una gran desconocida”, indica.
Inteligencia artificial: aliada, no sustituta
Benítez también aborda el impacto de la inteligencia artificial en la profesión y, lejos de verla como una amenaza, la considera una aliada. “Es un cambio cultural más que tecnológico. No nos va a sustituir porque el contacto humano es clave, pero puede ayudarnos mucho en el registro clínico, en la organización y en el seguimiento del paciente”.
Aun así, recalca que la relación terapéutica y el contacto físico siguen siendo esenciales: “El paciente espera que lo valores y que lo toques. Las expectativas forman parte del proceso terapéutico”. EFE
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