El PSOE se reivindica como el "dique de contención" ante la ultraderecha: "Se le tiene que poner coto y no blanquearla"

Montse Mínguez afirma que la prioridad es frenar la expansión de partidos radicales y sostiene que cualquier agrupación de izquierda dispuesta a respaldar este propósito será aceptada, mientras cuestiona la estrategia de la oposición conservadora

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Montse Mínguez, portavoz socialista, calificó la estrategia del Partido Popular como un intento de “colapso” institucional, señalando que la única preocupación de Alberto Núñez Feijóo es el acceso a la presidencia del Gobierno. Según publicó RNE en el programa ‘24 horas’, Mínguez vinculó las recientes decisiones de la dirección conservadora, como la renuncia a respaldar a algunos de sus propios candidatos autonómicos, a esta supuesta obsesión por llegar a la Moncloa. Desde la perspectiva del PSOE, estas maniobras electorales estarían motivadas por el interés exclusivo en los resultados de las encuestas, desplazando las necesidades de la ciudadanía.

De acuerdo con las declaraciones recogidas por RNE, Mínguez reafirmó que el Partido Socialista se considera el “dique de contención” frente a la ultraderecha en España. En sus palabras, “se tiene que frenar a la ultraderecha, se le tiene que poner un coto y no blanquearla, como lo está haciendo el Partido Popular”. Así, la dirigente socialista enfatizó que todas las fuerzas progresistas que compartan este propósito encontrarán acogida en el proyecto socialista. Reiteró que “cualquier suma de fuerzas de izquierdas de progreso que se sumen a este objetivo será bienvenido”, poniendo de manifiesto la prioridad de detener el avance de partidos radicales situados a la derecha del espectro político.

La intervención de Mínguez se produjo tras ser consultada por la iniciativa de Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya, quien recientemente ha impulsado la reflexión en torno a la unidad y el futuro de la izquierda en el país. La portavoz del PSOE insistió en que su partido asume como responsabilidad propia la función de freno frente a la ultraderecha, afirmando que esta es una tarea sostenida y reivindicada a lo largo del tiempo.

A lo largo de la entrevista, detalló que para el PSOE resulta “más necesario que nunca” ocupar este espacio opositor ante la ultraderecha y advirtió sobre los riesgos que, a su entender, implicaría la normalización política de formaciones como Vox. Según consignó RNE, remarcó que “la ultraderecha es recortes, la ultraderecha es volver a un pasado que queremos dejarlo atrás”. Con esta afirmación, buscó ilustrar las diferencias programáticas entre el proyecto socialista y las propuestas impulsadas por partidos de extrema derecha.

La portavoz socialista sostuvo que la oposición liderada por Feijóo no ofrece una alternativa viable y, en vez de ello, estaría permitiendo que Vox obtuviera legitimidad. Acusó al Partido Popular de “blanquear” a organizaciones de ultraderecha, haciéndose eco de una crítica recurrente en el debate público. Mínguez enfatizó que los intereses de PP y Vox se encuentran distantes de las prioridades de los ciudadanos y que ambos partidos habrían enfocado sus estrategias recientes en cálculos electorales, guiándose por sondeos y anteponiendo estos resultados a la atención de los problemas sociales.

El medio RNE detalló que otra de las valoraciones de Mínguez giró en torno a la posibilidad de alianzas progresistas más amplias. Subrayó que las puertas del PSOE están abiertas a todas las agrupaciones de izquierda dispuestas a sumar esfuerzos para frenar el avance de la ultraderecha. Puntualizó que tanto las formaciones ya integradas en la actual mayoría parlamentaria como otras que compartan este objetivo serán recibidas sin exclusiones, en la medida en que persigan la defensa de una agenda progresista y democrática.

Durante la entrevista, la portavoz reiteró la importancia de mantener el compromiso del PSOE con el freno a los partidos radicales, subrayando una trayectoria prolongada en este papel. Insistió en que el proyecto socialista, no sólo como estructura partidaria sino como referencia para la coalición de fuerzas “de progreso”, persigue garantizar la consolidación de políticas inclusivas y la protección de derechos sociales ante lo que define como amenazas de retroceso representadas por la ultraderecha. RNE recogió que Mínguez resume el momento político actual en el reto de “no blanquear” opciones de extrema derecha, subrayando el papel del PSOE como principal barrera en ese escenario.

Finalmente, la dirigente socialista vinculó la proliferación de proyectos de ultraderecha con la fragmentación del arco parlamentario e instó a las distintas fuerzas progresistas a centrar esfuerzos conjuntos. Según especificó en su conversación con RNE, la unidad de la izquierda constituye un elemento esencial para frenar el crecimiento de partidos que, a su entender, impulsan políticas regresivas. Expresó que la consolidación de un bloque progresista más amplio podría fortalecer esa barrera, ofreciendo un contrapeso sólido ante la presión de los sectores radicalizados en el espectro político nacional.

A lo largo de la entrevista, Mínguez recalcó que la estrategia del Partido Popular daría pie a situaciones de bloqueo institucional en los diferentes territorios, al priorizar la disputa por la presidencia sobre las necesidades de gestión en los gobiernos autonómicos. RNE detalló que, para la portavoz socialista, este proceder contribuye al debilitamiento de las alternativas democráticas, reforzando indirectamente el ascenso de organizaciones de extrema derecha. Con estos argumentos, el Partido Socialista renueva su perfil de referente en la contención frente a esas formaciones y ratifica su intención de aglutinar apoyos dentro del espacio progresista, consolidando su apuesta por la cooperación de cara al futuro político inmediato.