
La marcha que reunió a miles de participantes recorrió desde el mediodía de este sábado varias arterias céntricas de Barcelona, con el reclamo central enfocado en el estado del sistema ferroviario Rodalies. Según consignó el Ayuntamiento de Barcelona, la asistencia alcanzó aproximadamente a 8.000 personas, mientras que los convocantes estimaron una cifra considerablemente superior de 30.000 asistentes. En la jornada también se anunció que colectivos de usuarios de transporte público realizarán una segunda concentración más tarde, a las 17 horas, en la capital catalana.
De acuerdo con la información divulgada por el Ayuntamiento y recogida por diversos medios, la protesta fue organizada por la Assamblea Nacional Catalana (ANC) junto al Consell de la República (CdRep), quienes promovieron la manifestación bajo el lema «Prou! Única via: independència!». La movilización partió frente al monumento dedicado a Rafael Casanova y se desplazó por la plaza de Urquinaona y la Via Laietana, para finalizar en la plaza de Sant Jaume, epicentro institucional de la ciudad.
Según el relato de la ANC y el Consell de la República, la manifestación surgió como respuesta al descontento por la gestión y los constantes problemas del servicio ferroviario de Rodalies, que conecta Barcelona con otras poblaciones catalanas. Los portavoces de la protesta señalaron que la plataforma ciudadana decidió ejercer presión en las calles, buscando mayor visibilidad para la situación denunciada. Detallaron que la elección de los recorridos de la protesta buscó garantizar presencia y visibilidad en puntos emblemáticos de la ciudad.
El medio detalló que los manifestantes corearon consignas en favor de la mejora y la independencia del servicio ferroviario, y portaron pancartas alusivas a la situación de Rodalies, considerándolo un símbolo de la relación entre el gobierno español y la administración catalana. Varios portavoces de los colectivos organizadores, citados por las agencias y el propio Ayuntamiento, enfatizaron la necesidad de un control total sobre las infraestructuras y servicios públicos, alineando el reclamo con la demanda histórica del movimiento independentista catalán.
Según publicó el Ayuntamiento, la movilización transcurrió por los principales corredores urbanos, concentrando el paso de los manifestantes por zonas neurálgicas del centro de Barcelona, lo que impactó en la circulación regular del tráfico y el acceso a algunos servicios. La participación ciudadana exhibió carteles y banderas, y las consignas destacaron la demanda de un Rodalies gestionado de manera local.
El mismo sábado, según informó el Ayuntamiento y los medios presentes, plataformas integradas por usuarios habituales del transporte público convocaron a otra manifestación para la tarde, prevista a partir de las 17 horas. Esta segunda concentración se planteó de manera separada de la marcha organizada por la ANC y el Consell de la República, señalando la presencia de diferentes perspectivas en torno al diagnóstico y las soluciones para el transporte metropolitano.
Como ha señalado la cobertura oficial, el número final de asistentes se mantuvo en disputa entre las estimaciones de la administración local y las de la organización, una diferencia que suele producirse en grandes movilizaciones ciudadanas. La protesta se inscribe en un contexto de demandas prolongadas respecto al funcionamiento del sistema ferroviario Rodalies en Cataluña, caracterizado en los últimos años por interrupciones frecuentes, retrasos y críticas ante la inversión y gestión estatal.
Representantes de los grupos organizadores de la jornada han reiterado la intención de mantener la presión mediante convocatorias públicas, asegurando que estas acciones buscan incrementar la conciencia social sobre la relevancia del Ramal y su gestión. Tanto los grupos políticos implicados como los colectivos de usuarios han destacado que las protestas persistirán mientras no se produzcan respuestas efectivas sobre las reivindicaciones expuestas.

