Si España no va a Eurovisión, ¿por qué se celebra Benidorm Fest?

Guardar

Javier Herrero

Madrid, 7 feb (EFE).- Por primera vez desde hace 64 ediciones, España no competirá este año en Eurovisión, lo cual no significa que RTVE vaya a prescindir de la que había sido desde su nacimiento en 2021 la mediática plataforma con la que elegía a su representante, Benidorm Fest, que vuelve la próxima semana para celebrar su quinta edición.

Fue a principios de diciembre cuando, junto a Países Bajos, Irlanda, Eslovenia e Islandia, se anunció que España ni participaría ni emitiría el clásico festival europeo de la canción, uno de los hitos anuales de audiencia, al mantenerse dentro del concurso a la KAN, la televisión israelí.

Los motivos alegados por RTVE fueron las numerosas evidencias acreditadas por organizaciones internacionales de que Israel había llevado a cabo un genocidio en Gaza, así como el uso político que se había hecho de Eurovisión para justificarlo, con acciones reconocidas por el Gobierno de Benjamin Netanyahu para influir en el resultado en las dos últimas ediciones, contaminando su curso normal.

Inmediatamente después, el presidente de la corporación, José Pablo López, ratificó que Benidorm Fest seguía "intacto" y adelante, tal y como sus organizadores venían anticipando desde que en septiembre comenzaron los preparativos de la nueva edición.

Cabe recordar que la vieja encarnación de este evento, el Festival de la Canción de Benidorm, nacido en 1959, fue hasta su desaparición en 2006 el lugar donde saltaron a la fama artistas como Raphael o Julio Iglesias, entre muchos otros.

Cuando en 2021 RTVE apostó por resucitarlo en asociación con la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Benidorm, ya se comentó que el objetivo era servir de pasarela a Eurovisión, pero también hacer honor a su pasado como gran concurso nacional.

El festival italiano de Sanremo, más popular en su país que el propio Eurovisión, era el espejo en el que Benidorm Fest aspiraba a mirarse, o eso se prometía, y fue el motivo que en su primera edición atrajo a tanto talento que llenaba "shows", como Rigoberta Bandini, Varry Brava, Javiera Mena o Rayden.

Quisieron las votaciones entonces (fundamentalmente las del jurado) que la artista ganadora fuese una desconocida Chanel con 'SloMo', a juicio de muchos la apuesta "más eurovisiva" (no se equivocaron, a tenor de su posterior tercer puesto). Fue en detrimento de opciones quizás menos estratégicas para convencer al gusto europeo pero más ligadas a lo que se oía en festivales y salas de conciertos de todo el país.

Quizás por ello en los últimos años la faceta eurovisiva se impuso y diluyó la de un Sanremo español, pese a contar con éxitos que prosperaron mucho más allá de Benidorm, como 'Nochentera' de Vicco. Sea como fuere, la apuesta este año es aprovechar la coyuntura con Israel para mostrar que Benidorm Fest tiene una razón de existir más allá de Eurovisión.

Por tratarse de una edición tan redonda, la quinta, de partida ya se había anunciado un mayor esfuerzo económico y de producción, con un escenario aún más grande, y estrellas invitadas como Luz Casal, Fangoria, Abraham Mateo, Paloma San Basilio y todos los ganadores previos.

Los aspirantes han dispuesto de un mes más para preparar sus candidaturas y, para que no haya diferencias notables por motivos de presupuesto personal, se dispuso un director artístico al servicio de quien lo requiriera para preparar sus puestas en escena. Sería algo así como un abogado de oficio, solo que en este caso se trata de Sergio Jaén, responsable de la propuesta ganadora del último Eurovisión por Austria.

Y, aunque el ganador no vaya a ir a Viena a competir el próximo mes de mayo, se han dispuesto tres premios diferentes: uno en alianza con Spotify que permitirá grabar en su estudio en Estocolmo, por donde han pasado estrellas como Ed Sheeran. Otro, en colaboración con Univisión, llevará al que lo reciba hasta Miami para grabar en esta capital de la música mundial.

Pero el premio más apetitoso será una dotación económica de 150.000 euros, 100.000 para el o los intérpretes, y 50.000 para el o los autores. Nada mal, teniendo en cuenta que el Premio Nacional de Músicas Actuales que ha otorgado el Gobierno a figuras como Joan Manuel Serrat, la propia Luz Casal o Amaral es de 30.000 euros.

Dieciocho artistas competirán en esta edición, 9 en cada semifinal, que tendrán lugar el próximo martes 10 de febrero y el jueves 12 de febrero. Seis pasarán en cada una de ellas hasta sumar 12 candidatos a la victoria en la gran final, que tendrá lugar el sábado 14 de febrero como plan alternativo para quien en esa jornada no esté de carnavales o de cita por San Valentín. EFE

(Foto) (Vídeo)