São Paulo, 17 ene (EFE).- Decenas de aficionados festejaron en la madrugada de este sábado la histórica destitución de Julio Casares como presidente del São Paulo, uno de los clubes más tradicionales del fútbol brasileño, pero que enfrenta una crisis de resultados en los últimos años, que coinciden con la gestión del dirigente.
Los hinchas tricolores se conglomeraron en los alrededores del estadio Morumbí e iniciaron un insólito festejo así que se enteraron de que el Consejo Deliberativo del club paulista, en reunión extraordinaria al final de la noche del viernes, aprobó de forma mayoritaria la destitución temporal del dirigente, salpicado por un escándalo de desvío de recursos de la institución.
"Casares se fue", corearon los hinchas, que en los últimos meses protagonizaron varias protestas contra la que consideran pésima administración de un club que cuenta con tres títulos de la Copa Intercontinental, tres de la Copa Libertadores, seis del Campeonato Brasileño y uno de la Copa do Brasil.
Casares, que asumió la presidencia del club en 2020, protagonizó una de las gestiones más criticadas en la historia del club paulista, en la que anunció fichajes costosos y poco eficaces, vendió promesas juveniles por valores inferiores a lo esperado y mantuvo un equipo poco competitivo.
Pese a que en 2021 anunció la contratación de Hernán Crespo como entrenador, y a que el técnico argentino comandó el equipo que conquistó el Campeonato Paulista de ese año y puso fin a una racha de ocho años sin títulos, la destitución del técnico a finales de ese mismo año dio inicio a las protestas contra Casares.
Desde entonces se rotaron como técnicos del Sao Paulo sin mucho éxito Rogerio Ceni, Dorival Júnior, Thiago Carpini y el también argentino Luis Zubeldía, al frente del equipo desde 2024.
La votación que apartó provisionalmente al dirigente fue contundente: 188 de los 223 consejeros se manifestaron a favor de su destitución, superando ampliamente el mínimo exigido por una decisión judicial, que redujo el quórum a 171 votos.
Se trata del primer proceso de destitución aprobado contra un presidente en ejercicio en la historia del São Paulo.
El juicio político fue impulsado por denuncias de supuestas irregularidades en la comercialización de una sala para invitados en el estadio Morumbi, caso que ganó repercusión tras reportajes difundidos en la prensa y la divulgación de conversaciones telefónicas comprometedoras.
Las revelaciones se sumaron a sospechas de mala gestión presupuestaria, ventas de jugadores por debajo del valor de mercado y movimientos financieros bajo investigación, incluidos depósitos en efectivo en cuentas del propio Casares.
El proceso seguirá ahora para la Asamblea General de Socios, que deberá ser convocada en los próximos treinta días para ratificar o no la decisión del Consejo.
Si la destitución es confirmada, Casares perderá el cargo de forma definitiva y podrá ser excluido del cuadro social; si es rechazada, retomará sus funciones hasta el final del mandato.
Mientras tanto, el vicepresidente del club, Harry Massis Júnior, de 80 años, asumió de manera interina y prometió "responsabilidad y transparencia" en un periodo marcado por tensiones internas y por la presión creciente de la afición.
"El club no merece lo que ocurrió", afirmó el presidente interino en su primer pronunciamiento. EFE


