La poca trazabilidad dificulta identificar al autor de la broma sobre la bomba en el avión

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Barcelona, 16 ene (EFE).- La poca trazabilidad que deja el nombre de las redes wifi dificulta identificar al pasajero que escribió "Bomb. Everyone will die. 9.30h" (Bomba. Todos morirán. 9.30h), lo que ayer desató una alarma que forzó un aterrizaje de emergencia en Barcelona, han informado a EFE fuentes próximas al caso.

La Guardia Civil prosigue con la investigación abierta para determinar la autoría del pasajero del vuelo de Turkish Airlines que escribió una amenaza de bomba, que resultó ser falsa, en su red wifi.

Una pasajera intentó conectarse a Internet y al ver las redes wifi comprobó que una tenía como nombre "Bomb. Everyone will die. 9.30h", ante lo que hizo un "pantallazo" y avisó a la tripulación, lo que desató un incidencia que se saldó sin consecuencias, aunque forzó al aterrizaje de emergencia del avión en Barcelona.

Según han informado a EFE fuentes cercanas al caso, la poca trazabilidad del nombre que cada usuario pone a su red wifi -que además se puede cambiar en cualquier momento- dificulta las labores para identificar a la persona que provocó la alarma.

La Guardia Civil tiene previsto reunirse en las próximas horas o días con el juez de guardia de El Prat (Barcelona) para exponerle el estado de sus pesquisas, para determinar si se pueden dar más pasos en una investigación que se presenta muy compleja a la hora de identificar al autor.

Los investigadores de la Guardia Civil creen que el pasajero que dio nombre a la red wifi con ese texto de amenaza de bomba falsa pudo después cambiarlo, lo que dificulta aún más el rastreo para poder identificarlo, de forma que por ahora no tienen a ningún sospechoso, según las fuentes.

A esta dificultad de rastrear de dónde salió este texto amenazante se suma el hecho de que los cuerpos de seguridad no pueden inspeccionar los móviles de los pasajeros sin una orden judicial, de manera que no se solicitó al pasaje sus dispositivos electrónicos.

Además, muchas de las personas que viajaban ayer en este vuelo -148 pasajeros y siete tripulantes- realizaban una escala en Barcelona en conexión con otros destinos, y no podían ser retenidos en el aeropuerto barcelonés.

En su investigación, la Guardia Civil también trata de determinar la naturaleza, el contexto y el propósito de esta amenaza.

El vuelo, que había despegado de Estambul (Turquía) a las 9:22 horas (hora local) aterrizó en El Prat, su destino, a las 10:57 horas, escoltado por un caza francés, que fue autorizado por el ministerio de Defensa para entrar en el espacio aéreo español.

El pasaje pudo bajar por su propio pie y fue trasladado a una sala de seguridad, mientras la Guardia Civil inspeccionaba el avión, descartando después la presencia de artefactos explosivos a bordo. EFE.