
“Nuestra oportunidad está en el centro,” ha subrayado recientemente uno de los presidentes regionales del Partido Popular en conversaciones privadas, refiriéndose a la hoja de ruta de la formación liderada por Alberto Núñez Feijóo. Este planteamiento se basa en la estrategia de atraer a votantes que alguna vez apoyaron al Partido Socialista Obrero Español, argumentos respaldados por varios dirigentes consultados, según informó Europa Press. La noticia principal se centra en que, encaminándose hacia las elecciones de 2026, Feijóo reafirma su apuesta por la centralidad política como vector clave para ampliar la base electoral del PP, a la vez que asume que el partido deberá negociar con Vox para forjar gobiernos tanto autonómicos como, posiblemente, en el plano nacional.
De acuerdo con datos mencionados por Europa Press, Feijóo sostiene que la centralidad posicionará al PP en condiciones de avanzar hacia la meta de los 10 millones de votantes. El actual jefe de la oposición defendió este objetivo en la clausura del congreso nacional del partido celebrado en julio, expresando: “Defiendo la centralidad porque no es renuncia, es compromiso con la mayoría, es sentido común y es una aspiración de la que no desisto: volver a ser un partido de 10 millones de votantes.” En las elecciones generales de julio de 2023, el PP alcanzó los 8,1 millones de sufragios, cifra que Feijóo aspira a superar mirando hacia el caladero electoral socialista, al considerar que este partido “ha abandonado el centro político”.
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La dirección nacional del PP confirma que mantendrá esta estrategia, pese al notable ascenso de Vox en los últimos procesos electorales. Según informó Europa Press, el propio Feijóo reconoció que la existencia de un partido a la derecha del PP, situación distinta a los gobiernos de José María Aznar y Mariano Rajoy, condiciona la actual configuración del tablero político. Aun así, los dirigentes populares consultados remarcan que el crecimiento de Vox motiva la existencia de un voto útil que acabará beneficiando al PP cuando lleguen las próximas elecciones generales.
El escenario de Extremadura ha confirmado la necesidad de pactos con Vox. Tras los comicios autonómicos, en los que el Partido Popular obtuvo el 43% de los votos pero quedó a cuatro escaños de la mayoría absoluta, la formación dirigida por Santiago Abascal se afirmó como la tercera fuerza política de la región, igual que en el Congreso de los Diputados. Feijóo admitió, durante su balance reciente del curso político, que intentaría gobernar en solitario si vence en generales, aunque aclaró: “Mi cordón sanitario no será Vox sino Bildu,” según consignó el medio Europa Press. En la sede nacional del PP (“Génova”) reconocen que Vox ha consolidado sus estructuras y su presencia institucional, a la luz del avance reflejado en las encuestas.
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Las negociaciones con Vox ya se presentan como necesarias en otras regiones. María Guardiola, candidata del PP en Extremadura, necesitará alcanzar acuerdos con el partido de Abascal para aprobar los presupuestos regionales. De acuerdo con lo que publicó Europa Press, Vox insiste en condiciones como la eliminación de subvenciones a sindicatos y organizaciones empresariales, la derogación de la ley LGTBI y la eliminación de la ecotasa, además de rechazar las “limitaciones” de la Agenda 2030 y el Pacto Verde.
Este patrón de relaciones se podría repetir en distintos territorios. Las elecciones en Aragón, convocadas por el presidente Jorge Azcón para el 8 de febrero ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo presupuestario con Vox, suponen el siguiente desafío. También están previstas elecciones en Castilla y León para marzo y en Andalucía en junio. Los estrategas del PP, según indicó Europa Press, fijaron como meta lograr la victoria en estas tres comunidades durante el primer semestre del año.
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El avance de Vox ha originado un debate dentro del Partido Popular acerca del modo adecuado de relacionarse con esta formación. El medio Europa Press detalla que, dentro del PP, algunos dirigentes defienden la necesidad de “ignorar” a Vox, mientras que otros abogan por normalizar los acuerdos y quitar peso a la estrategia de Pedro Sánchez, quien utiliza la cercanía entre PP y Vox como argumento electoral contra Feijóo. Consultado por el citado medio, un presidente autonómico sostuvo que “cuanto menos pendientes de Vox, mejor. Va a seguir subiendo”.
A nivel parlamentario, la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Ester Muñoz, recalcó que tanto PP como Vox suman juntos el 60% del voto en Extremadura y destacó que “al PP no le da ningún miedo pactar con Vox”. Muñoz puntualizó, según publicó Europa Press: “Lo que tendremos que hacer es ponernos de acuerdo, porque eso es precisamente lo que nos han dicho los extremeños, que estaban contentos con el gobierno de María Guardiola y que quieren más”.
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Dentro de este contexto, la dirección nacional del PP expresa su determinación a mantener la centralidad como eje programático, sin renunciar a los pactos de gobierno que les permitan gestionar ejecutivos regionales o avanzar en acuerdos a nivel estatal. Los llamados “barones” territoriales del PP coinciden en que el espacio del centro representa la oportunidad para consolidar mayorías, insistiendo en que cuando se celebren elecciones generales, el voto útil favorecerá a Feijóo a pesar del crecimiento de Vox en los sondeos recientes.
Según Europa Press, la situación política actual obliga al Partido Popular a adaptarse a una realidad multipartidista, en la que la relación con Vox será determinante para la gobernabilidad tanto en comunidades autónomas como en potenciales escenarios de gobierno nacional. Esta coyuntura sitúa a Feijóo ante el reto de equilibrar su apuesta por la centralidad y el pragmatismo en los pactos necesarios para conformar mayorías parlamentarias, mientras intenta captar el apoyo de antiguos votantes del PSOE para ampliar la base electoral del PP de cara a las citas electorales de 2026.
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