Pradales lamenta el fallecimiento de Frank Gehry y dice que su obra y su memoria "nos acompañarán para siempre"

El fallecimiento del arquitecto desencadena conmoción en el País Vasco, donde autoridades resaltan la huella duradera del museo, considerado catalizador del auge cultural y éxito internacional de Bilbao, así como símbolo del cambio urbano de la región

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El balance sobre las últimas tres décadas en Bilbao muestra que el Museo Guggenheim, desde su apertura, se consolidó como motor del cambio arquitectónico y cultural en la ciudad, situando al País Vasco en el escenario internacional. Tal como informó el medio que reportó el fallecimiento de Frank Gehry, la noticia generó múltiples reacciones en la región, donde tanto instituciones como ciudadanos recordaron el papel transformador de su obra más emblemática en la capital vizcaína.

Según consignó ese medio, Imanol Pradales, actual Lehendakari del País Vasco, manifestó públicamente su pesar por el fallecimiento del arquitecto estadounidense, emitiendo un mensaje dirigido a los allegados de Gehry. Pradales expresó: “nuestro pésame y solidaridad a todos los familiares y amigos, descanse en paz”, subrayando el impacto personal y profesional que dejó el autor del Guggenheim en la sociedad vasca. El dirigente destacó que tanto la aportación física como el recuerdo del arquitecto “nos acompañarán para siempre”, haciendo énfasis en el carácter perdurable de su legado.

El museo, inaugurado en 1997, marcó un antes y un después para la ciudad de Bilbao, al erigirse como un punto de referencia de audacia e innovación arquitectónica. Pradales, según detalló el mismo medio, recordó en su comunicado la transformación que experimentó la ciudad desde la apertura del museo, relatando que el Guggenheim no solo redefinió la imagen urbana, sino que generó una nueva síntesis entre arquitectura, arte y cultura, que situó a Bilbao como ejemplo internacional de modernización urbana.

En el mensaje institucional recogido por el medio, el Lehendakari también hizo alusión al éxito compartido entre Gehry y la sociedad vasca, al apostar por un proyecto que rompía con los esquemas tradicionales. La apuesta por la arquitectura vanguardista permitió tanto el desarrollo de la ciudad como su proyección en el exterior. En este sentido, Pradales afirmó: “Gehry acertó y Euskadi también”, reconociendo que la decisión conjunta de promover el museo resultó crucial para el desarrollo de la región.

A lo largo de las reacciones recogidas en el País Vasco, tal como publicó el medio, destaca la visión institucional del Guggenheim como símbolo de cambio y apertura internacional. El Lehendakari precisó que el museo “se ha convertido en el símbolo de la transformación de nuestro país y ha reforzado el nombre de Basque Country a nivel internacional”, estableciendo una conexión clara entre la obra arquitectónica y el renombre alcanzado por la ciudad y la región en el extranjero.

El reportaje indicó, asimismo, que el impacto del Guggenheim trascendió su función museística y se extendió a otros ámbitos, como el urbanismo, el desarrollo económico y el turismo. Las diferentes reacciones ciudadanas e institucionales resaltaron el papel del museo en la revitalización de Bilbao, destacando cómo la modernización del entorno urbano atrajo inversiones, contribuyó al crecimiento turístico y renovó la imagen internacional de la ciudad.

Además, el medio recopiló diversos testimonios que pusieron de relieve el vínculo histórico y simbólico entre Frank Gehry y el País Vasco. En las últimas décadas, distintas voces han mencionado la importancia del Guggenheim como catalizador de procesos que cambiaron el perfil social y económico de la ciudad. Las autoridades locales subrayaron la coherencia del proyecto con la estrategia de modernización y apertura de la región, mientras que sectores ciudadanos identificaron la obra con la renovación del orgullo y la identidad vasca.

El fallecimiento de Gehry, según la cobertura del medio, suscitó expresiones generalizadas de pesar y motivó una revisión de su contribución a la historia reciente de Bilbao. La trascendencia adquirida por el museo fue identificada no solo en el ámbito artístico, sino también en el tejido social y económico de la región, consolidándose como un referente que marcó las etapas de modernización, cosmopolitismo y proyección fuera de las fronteras vascas.

Finalmente, las principales instituciones vascas, según el medio, aprovecharon el momento para destacar el valor persistente del legado de Gehry y reiterar la relevancia del proyecto arquitectónico del Guggenheim en la memoria colectiva de la población. Esa valoración institucional evocó las diversas dimensiones en que la obra incidió, desde su impacto social, pasando por el desarrollo económico, hasta su función como emblema internacional del País Vasco y de Bilbao.