“Sé que pasó porque tengo el juicio, pero de esa época no me acuerdo de casi nada”, declaró la menor durante el proceso judicial que se lleva a cabo en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra. De acuerdo con lo publicado por el medio, este martes se celebró el juicio contra un hombre acusado de agredir sexualmente a una menor en el casco histórico de la ciudad en julio de 2023, cuando el procesado tenía 27 años y la víctima 14. Según reportó la fuente, la Fiscalía ha solicitado una pena de nueve años de prisión para el acusado por un delito de agresión sexual, al considerar que la relación sexual existió aunque “consentida”, dentro del límite del consentimiento legal que puede ofrecer una menor de esa edad, y al entender que “saltaba a la vista” que la joven era claramente menor.
Durante la vista oral, el acusado negó los cargos y proclamó su inocencia. La abogada defensora sostuvo ante el tribunal que su cliente nunca había tenido ningún tipo de relación sexual con la menor y pidió su absolución, haciendo énfasis en las contradicciones y en la falta de recuerdos claros por parte de la víctima. “Yo con esa niña no estuve, se lo juro por mi Dios”, fueron las palabras del procesado cuando ejerció su derecho a la última palabra, según consignó la fuente.
El detonante del proceso fue la conversación entre la menor y su abuela, cuando la joven le expresó su temor de estar embarazada. Ambas acudieron entonces a la pediatra, lo que motivó la activación de los protocolos sanitarios y policiales por posible agresión sexual, precisó el medio. El caso se remonta a una noche de julio de 2023, cuando tanto la menor como su prima, ambas de 14 años, se encontraban en un pub del centro de Pontevedra junto con un amigo. Según el relato del acusado, él coincidió allí con el grupo y asumió que todas eran mayores porque “estaban bebiendo cerveza”.
A su vez, el acusado relató ante el tribunal que ocurrió un acercamiento con la menor en el baño del local, y en ese momento el dueño del pub los sorprendió y los expulsó. Él sostiene que no hubo ninguna relación sexual y aseguró: “No pasó nada”, según detalló el medio.
Por otro lado, la declaración de la víctima se realizó por videoconferencia, dado que actualmente tiene 16 años. Según explicó, los recuerdos de esa noche son difusos debido al consumo de alcohol: “es que tengo muy borroso eso”. Relató que solamente sabe que ocurrió algo porque existe un juicio, pero aseguró que no recuerda casi nada de aquella época. El medio agregó que, según una forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), en ese tiempo la menor estaba bajo tratamiento por ansiedad y una dificultad para gestionar las emociones.
Durante la instrucción del caso también compareció la abuela de la menor, que testificó que la joven estaba a su cuidado y recibía asistencia médica por un posible trastorno límite de personalidad. Según explicó la mujer, fue un mes después de la supuesta agresión cuando su nieta le confesó que había mantenido relaciones sexuales.
La defensa centró su argumentación en supuestas discrepancias entre los testimonios, en especial los de los otros dos menores presentes la noche de los hechos. La abogada destacó que ambos niegan que su amiga haya bebido alcohol, aseguran que no llegaron a entrar en el pub y afirman que la menor les confesó haber mantenido relaciones tras la supuesta agresión, publicó la fuente.
Aparte de los nueve años de prisión, el Ministerio Fiscal solicitó una serie de medidas accesorias: seis años de libertad vigilada tras el cumplimiento de la condena, seis años de privación de la patria potestad, quince años de inhabilitación especial para ejercer cualquier profesión, oficio o actividad –remunerada o no– que implique contacto regular y directo con menores de edad, y una orden de alejamiento que prohíba al acusado acercarse o comunicarse con la víctima durante dicho periodo. El fiscal también pidió una indemnización de 3.000 euros por daños morales a la menor, según informó el medio.
La Fiscalía sostiene la existencia de un delito de agresión sexual por entender que, a pesar de la supuesta aceptación de la menor, la ley establece un umbral de edad para el consentimiento, y en este caso, la apariencia infantil de la víctima era evidente. El proceso judicial permanece a la espera de la resolución sobre la veracidad de las versiones y la valoración de las pruebas presentadas, en las que, según el medio, figuran testimonios contradictorios y la dificultad de la víctima para recordar los hechos atribuida al consumo de alcohol y a un estado previo de salud mental.


