Sevilla, 14 may (EFE).- Juan Antonio Arenas Posadas (Sevilla, 1953), exseleccionador nacional de rugby 7 y uno de los fundadores del Ciencias CR, al frente del cual ganó numerosos títulos, ha fallecido esta madrugada en la capital andaluza, según ha informado la Real Federación Española de Rugby (RFER).
La RFER ha expresado en una breve nota su pesar por la muerte de Juan Arenas, que dirigió a la selección española de 'seven' en el Mundial celebrado en 1997 en Hong Kong, y ha anunciado que se guardará un minuto de silencio en su memoria en todos los campos de rugby en España el próximo fin de semana.
Pero, más allá de su trayectoria internacional, la importancia de la figura de Arenas radica en su condición de técnico innovador y verdadero 'padre' del rugby moderno sevillano desde la fundación del Ciencias CR en 1973, cuando estudiaba la carrera de Biología, rama en la que se doctoró y desarrolló una dilatada carrera docente.
Una grave lesión de hombro, cuando compaginaba las facetas de entrenador y medio de melé del equipo recién fundado, apartó a Juan Arenas enseguida de los terrenos de juego e inició su exitosa trayectoria en los banquillos siempre al frente de la formación sevillana a la que entrenó durante treinta temporadas en varias etapas.
Cuando Juan Arenas y 'su' Ciencias ascendieron en 1983 a Primera división -entonces la segunda categoría del rugby nacional-, ya circulaban en el mundillo noticias de un equipo que practicaba un rugby de movimiento, distinto al juego basado en las fases de conquista que imperaba entonces en España.
Durante el siguiente lustro, hasta el ascenso a División de Honor en la primavera de 1988, Arenas pulió su estilo inspirado en el suroeste francés, convencido como estaba de que ese rugby de carácter latino era el que más concordaba con la personalidad meridional de los andaluces.
Ya en la máxima categoría, el Ciencias importó directamente las combinaciones de la selección francesa de entonces -preconizadora del 'rugby champán'- que él diseccionaba en un reproductor VHS y ni siquiera les cambiaba el nombre: "Dax", "Tyrosse", "Garçon de café"... se oía anunciar en el viejo estadio de Chapina.
La construcción de las instalaciones de La Cartuja -cuyo campo principal fue bautizado con su nombre hace unos meses- al calor de la Expo 92 marcó el inició de la hegemonía científica en el rugby español, y no por casualidad: un terreno de juego ancho y de impecable césped favorecía el juego a la mano de los sevillanos.
Entre 1992 y 1996, gracias a una generación de jugadores inolvidables que conformaron la base de la selección española -Bosco Abascal, Marco Antonio Justiniano, los tres hermanos Torres Morote, Keko Pérez Blanco, Juanma Pérez Escobar, Eduardo Cecilia, los dos 'Campeones', Pablo Martín, Alejandro Miño, Carlos Benito, Nacho Vargas, 'Canijo' Núñez...-, el Ciencias de Juan Arenas ganó dos ligas, tres Copas del Rey y una Copa Ibérica, antes de que la llegada del profesionalismo clausurase abruptamente esa era gloriosa. EFE
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