Xavier García
Santiago de Compostela, 8 feb (EFE).- La pianista japonesa Mine Kawakami, enamorada de Galicia donde pasa la mitad del año, compone música buscando "el sonido que existe en el aire", con la intención de llegar al alma de la gente, "acompañarla" y "abrazarla".
A Kawakami (Nagakute, Japón 1969), que toca el piano desde los tres años, no le gusta que haya un protagonista en el centro de la música -un pianista que toca y el público sentado admirándole- por lo que le encantaría "ser transparente" o "casi desaparecer".
"No importa dónde esté el pianista, ni el piano, la gente tiene que estar cómoda, mirar donde quiera y escuchar la música no solo a través de los oídos, sino con todo el cuerpo, con todos los poros de la piel, como si le estuviesen metiendo en un baño termal japonés", explica en una entrevista con EFE en Santiago de Compostela, donde ha encontrado su "segunda casa".
Apenas hace unos días acaba de hacer realidad su sueño de tocar en la catedral compostelana con un piano de cristal Kawai CR-M1 -solo existen cuatro en el mundo-, traído expresamente desde Japón para la ocasión.
"Cuando toqué el primer tono me sorprendió, porque era mil veces más impresionante de lo que había imaginado, el piano cantaba, o más bien era como si estuviesen cantando los ángeles de piedra de las bóvedas, no se oía la música desde el piano sino desde toda la catedral".
Fue un concierto que preparó durante muchos años, para el que pidió especialmente el piano de cristal y en el que asegura haber sentido "la armonía más perfecta" que ha escuchado en su vida.
"El piano de cristal es muy difícil de tocar, es visualmente bonito pero suena muy duro y brillante. Las maderas chupan el sonido y lo amortiguan. El sonido en el cristal rebota, no pertenece a él. Por eso toda la catedral se puede convertir en un piano porque está llena de materiales en los que la música rebota".
Ese "eterno rebote del sonido", que es "como un polvo que vuela a todos lados", unido a "los cientos de años de rezos" empapando las piedras de la catedral, que tiene "una construcción perfecta para la música", le parecieron una conjunción "increíble".
"Hay que tener mucho cuidado para tocar el piano de cristal para que no suene duro, pero por otro lado canta muchísimo y al tocarlo suave es como un cantaor", dice fascinada tras explicar que no se han dado prácticamente conciertos con él ya que los otros tres instrumentos que existen en el mundo no están en salas de conciertos.
La experiencia se repetirá el próximo martes en Barcelona, aunque esta vez la conversación no será con los ángeles de la catedral, sino con las obras de la fundación Joan Miró, con motivo de la inauguración del año Cataluña-Japón.
"Me gusta mucho dibujar, para mí las partituras son dibujos, y cuando veo los cuadros de Miró me piden ya un sonido, una melodía", afirma la artista, que -gracias a la transparencia del piano de cristal- podrá tocar viendo el enorme mural de Miró que cubre el techo del auditorio de la fundación, en el Parque Montjuic.
Confía en que allí, en ese "dueto no con otros instrumentos, sino con cuadros", se pueda crear "una armonía visual y musical espectacular".
"Yo también quería ser transparente, se lo pedí al diseñador de vestuario: hazme un vestido para que yo desaparezca, pero ha sido imposible", lamenta entre sonrisas, mientras subraya que le gustaría que su música "fuese como el aire, algo no demasiado fuerte pero que esté abrazándote".
Kawakami cuenta que hace dos años tuvo una reveladora experiencia cuando le estaban operando con anestesia total y el médico puso su música mientras le intervenía.
"Perdí el conocimiento pero escuché mi música bastante rato. Aunque tú estés dormido, tu oído está muy abierto y sensible. Me dio pánico a la muerte, pero la música me ayudó muchísimo a tener fuerzas, era lo único que me abrazaba".
Desde entonces, se dedica "aún más" a componer música para que "llegue al alma", algo que cree que "en algunos momentos" consiguió hacer durante el concierto en la catedral.
"Yo pensé: ahí está el sonido que seguramente pueda llegar a mi padre o a la gente a la que yo quería abrazar", confiesa.
Por eso cree que la música "puede llegar a gente que sufre mucho y que parece dormida y no puede levantarse, ser como un hilo para unirse con alguien y acompañar". EFE
(foto)
Últimas Noticias
FIFPRO pide que se garantice seguridad de jugadoras que no cantaron el himno de Irán
El Elche se queda como el único equipo del fútbol profesional que no ha ganado fuera
El seleccionador de Irak pide apoyo a la FIFA por la guerra en Oriente Medio
Condenado a 12 años de cárcel por agresiones sexuales durante ocho años a la hija de su pareja

La comisión del Senado sobre la red ferroviaria echa a andar tras el acuerdo entre PP y PSOE para repartirse los puestos


