'Zaragoza, la ciudad de Ramón y Cajal' repasa los años esenciales de formación del Nobel

La exposición en el Centro de Historias destaca la trayectoria de Santiago Ramón y Cajal en Zaragoza, recolectando documentos y objetos que evidencian su impacto en la neurociencia y su legado

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Zaragoza, 23 ene (EFE).- El Centro de Historias acoge la exposición 'Zaragoza, la ciudad de Ramón y Cajal' que se complementa con la vigente 'Cerebro(2)', en la que se repasa el paso del Nobel por la ciudad en la que se formó como investigador y que fueron "unos años esenciales tanto en lo profesional como en lo personal".

Así lo ha explicado en la presentación el también investigador Alberto Jiménez Schuhmacher, comisario de la muestra que se podrá visitar hasta el 18 de mayo, en la que ha estado acompañado por la jefa del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Romana Erice.

Jiménez Schuhmacher ha recordado que a la capital aragonesa llegó Santiago Ramón y Cajal con 17 años como un joven "revoltoso e indisciplinado" y mal estudiante tras haber repetido bachiller y fue en ella donde desarrolló sus primeros años de trabajo hasta que se marchó con 32 años, aunque regresó a menudo.

La muestra adentra al visitante en la ciudad que vivió Santiago Ramón y Cajal, antes de convertirse en premio Nobel, haciendo hincapié en catorce ubicaciones que fueron "puntos importantes de su vida".

Zaragoza fue la ciudad que marcó el inicio de su vida académica y su posterior madurez personal y profesional, y como ha resaltado Erice, siempre queda la sensación de que "no se ha hecho lo suficiente por reconocerlo en su ciudad. Tenemos un premio Nobel".

En 1869, con tan solo 17 años, Cajal llegó a Zaragoza para comenzar sus estudios en la Universidad en la que su paso como alumno y profesor fue crucial en la formación de su pensamiento científico.

De esta etapa se pueden encontrar en la muestra reproducciones de sus inscripciones de matrículas universitarias donde se identifican domicilios desconocidos, al tiempo que muestran sus primeros pasos en el mundo académico; sus primeros trabajos científicos, que revelan la evolución de su pensamiento y su interés por la histología; y documentación más personal, como la copia de la partida de matrimonio, facilitada por el Archivo de la Iglesia Parroquial de San Pablo de Zaragoza, con su amada Silveria Fañanás en 1879, esencial en el triunfo del sabio.

La exposición también destaca la influencia de Cajal en las generaciones coetáneas de neurocientíficos ya que "creó una extraordinaria escuela", ha dicho Jiménez Schuhmacher.

Se abordan las contribuciones de sus principales discípulos aragoneses con los que siempre contó en sus equipos, ya que "ser aragonés es circunstancia no despreciable", ha recordado el comisario que dijo en un momento.

En la muestra están presentes Pedro Ramón y Cajal, hermano del científico, quien amplió las investigaciones sobre la estructura del sistema nervioso en reptiles, peces, aves y anfibios universalizando la teoría neuronal; Jorge Francisco Tello, conocido por sus estudios sobre la regeneración del sistema nervioso, quien sustituyó a Cajal en sus principales cargos académicos a su muerte; y Rafael Lorente de Nó, destacado por sus trabajos sobre los circuitos neuronales a quien el Ayuntamiento de Zaragoza acaba de concederle una calle.

La figura de Cajal también ha sido fuente de inspiración artística, como se puede ver en un apartado de la muestra en la que se recoge la reproducción fotográfica de un retrato pintado por Joaquín Sorolla, procedente del Museo de Zaragoza; y dos bustos originales, uno del Museo de Zaragoza de Mariano Benlliure y otro perteneciente a la Diputación Provincial de Zaragoza de Ángel Bayod.

La exposición conecta el legado de Santiago Ramón y Cajal con el presente mediante la participación de BitBrain, empresa referente de neurotecnología avanzada, que ha cedido para la muestra un casco de mediciones neurológicas que simboliza los avances actuales en neurociencia.

La exposición invita a reflexionar acerca de la importancia decisiva de la ciudad de Zaragoza sobre el sabio universal, el legado de Santiago Ramón y Cajal y su relevancia en el avance de la ciencia contemporánea. EFE