El Día de Acción por los Ríos incide en necesidad de mejorar gestión de cauces fluviales

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Madrid, 14 mar (EFE).- Con la sequía agobiando a Cataluña y parte de Andalucía, ecologistas y técnicos abogan por mejorar la gestión de los ríos y reordenar las actuales infraestructuras, incluyendo los embalses, de los que "España tiene demasiados" según el ingeniero agrónomo y cofundador de Ecologistas en Acción Santiago Martín Barajas.

En el Día Internacional de Acción por los Ríos que se conmemora hoy, Martín Barajas ha denunciado a EFE que los cauces fluviales se encuentran "entre los ecosistemas más contaminados" aunque paradójicamente sean "fundamentales para el desarrollo de la actividad humana".

Uno de los problemas para su conservación es el elevado número de represas que alteran su curso natural y, en ese sentido, España "es el que más tiene en la Unión Europea y el quinto del mundo" con unos 1.250 embalses "de 15 metros de altura y 500 metros de longitud de pared", cuya construcción implicó en su momento "dejar hasta 500 pueblos bajo el agua".

A ello hay que sumar otros impactos naturales porque su construcción "no solo cambia los bosques de ribera, sino que también usurpa terreno" en los márgenes de los ríos, lo que "desemboca a veces en riadas que afectan a poblaciones cercanas".

Martín Barajas también lamenta que "los últimos embalses construidos no han servido de mucho, sobre todo porque", como se ve últimamente, "la mayoría están vacíos".

Según el I Estudio FACSA publicado recientemente que analiza el modelo de gestión del agua, el volumen de la embalsada a nivel nacional apenas llegaba el pasado mes de febrero al 50,13 %, por lo que el estrés hídrico -la relación entre el agua dulce extraída y la disponibilidad del recurso- alcanzó un 42 %.

Con este porcentaje, España se sitúa en el tercer puesto de los países más estresados de la UE, solo por detrás de Malta y Bélgica y muy por encima del país vecino, Portugal, que registra un porcentaje de un 12 % aunque afronta una situación similar en cuanto a la sequía.

No es este el único problema para los ríos, que sufren además sobreexplotación y contaminación, bien urbana por vertidos de aguas residuales o colectores pluviales, bien difusa producida por nitratos o plaguicidas: las estaciones depuradoras de aguas residuales son capaces de recuperar hasta el 80 % del agua contaminada en el primer caso, pero el segundo es cada vez más preocupante.

Para ayudar a paliar esta situación se creó el concepto de "huella hídrica" que según explican a EFE portavoces del grupo empresarial Agbar puede definirse como "la apropiación directa e indirecta de los recursos de agua dulce necesarios para producir un producto final", y aportan como ejemplo que "para obtener un kilogramo de carne vacuna se emplea una media de 15.400 litros de agua".

Por eso la huella hídrica se presenta como una "herramienta clave para optimizar un recurso cada vez más crítico en un contexto de emergencia climática", al gestionar el ciclo del agua desde la captación en los ríos hasta su potabilización, depuración, reutilización en su caso -para limpieza de calles o riego de plantaciones- y retorno al medio natural.

En los últimos años, diversas organizaciones conservacionistas como la propia Ecologistas en Acción, han llevado a cabo decenas de proyectos para la renaturalización de ríos con el fin de conseguir ecosistemas saludables, con éxitos como el del Manzanares en Madrid.

El Día Mundial de los Ríos se conmemora el cuarto domingo de septiembre desde 2005, pero el de Acción por los Rios es anterior: parte del primer Encuentro Internacional de Pueblos Afectados por las Represas en la ciudad de Curitiba (Brasil), en 1997, donde se analizó el impacto ambiental de estas infraestructuras para los cursos de agua dulce. EFE

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