Una mandíbula infantil confirma la emergencia de Homo erectus hace dos millones de años

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Madrid, 12 oct (EFE).- Una mandíbula infantil sería uno de los fósiles mas antiguos atribuido a Homo erectus, que hace dos millones de años se habría expandido más allá de las sabanas Africanas, en tierras bajas, para adentrarse en regiones de gran altitud, donde fabricó herramientas con técnica olduvayense y achelense.

Un estudio que publica Science indica que esa mandíbula, encontrada en un yacimiento de Etiopía, constituye uno de los fósiles más antiguos atribuidos a Homo erectus y es el que más evidencias presentan para señalar que esta especie hizo su aparición en el escenario evolutivo hace dos millones de años.

La investigación, en la que participaron entre otros la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Vigo, es un nuevo análisis de un fósil de homínido primitivo descubierto por primera vez en 1981.

Esta nueva mirada aporta conocimientos adicionales sobre la evolución, migración y capacidad de adaptación de los primeros antepasados humanos.

La mandíbula es el único de los primeros fósiles de Homo erectus cuya “identificación taxonómica se basa en la dentición, que es la parte anatómica de los mamíferos que mejor permite identificar especies”, apuntó uno de los firmantes Joaquín Panera, de la Universidad Complutense.

El resto fósil procede del yacimiento etíope de Garba IV, en el área arqueológica de Melka Kunture y es la primera vez que este tipo de restos aparece junto a herramientas líticas elaboradas con tecnología olduvayense y achelense.

La olduvayense fue la primera tecnología desarrollada por la humanidad y se caracterizaba por útiles de pequeño formato. Este nuevo hallazgo permite corroborar, por primera vez, que Homo erectus la usó, señaló la Universidad Complutense en un comunicado.

En el yacimiento también se han hallado los útiles más antiguos elaborados con tecnología achelense, de hace unos 1,95 millones de años.

Esto implica unos 200.000 años antes de lo considerado hasta ahora y lo hace prácticamente coincidente con la aparición del Homo erectus en el escenario evolutivo, “lo que es de gran trascendencia para la comprensión de la evolución humana”, agrega la nota.

La tecnología achelense, que entre otros aspectos se caracterizaba por la elaboración de hachas de mano líticas, ha perdurado en el registro arqueológico a lo largo de 1,8 millones de años, desde África hasta el sudeste asiático y parte de Europa, lo que hace de ella la más universal de la humanidad, destaca Susana Rubio-Jara, también firmante y del mismo centro educativo.

El estudio de la tecnología lítica empleada por Homo erectus en el yacimiento de Garba IV se desarrolló a partir del análisis de los restos hallados en los diferentes niveles arqueológicos.

Esto ha permitido comprender la evolución de las variaciones empleadas en la elaboración de herramientas entre el olduvaynse y el achelense, que es “una de las mayores cuestiones pendientes en el estudio de la evolución humana”, destaca el comunicado de la Complutense.

El registro fósil de homínidos está dominado por los descubrimientos en elevaciones bajas y medias del valle del Rift (hasta 1.500 metros sobre el nivel del mar) y en depósitos de las cuevas de Sudáfrica.

Sin embargo, los restos hallados en Melka Kunture está a más de 2.000 metros, lo que demuestra que las tierras altas de África oriental, con un paleoambiente diferente, “son fundamentales” para comprender el comportamiento de los primeros humanos ‘sensu stricto’.

Para la reconstrucción paleoecológica se han identificado las distintas especies de los restos óseos hallados en esos yacimientos, de los que se han podido inferir los ecosistemas a los que estaban adaptados, información que completó con análisis isotópicos de 14 dientes fósiles, y con análisis palinológicos. EFE

cr/pss