París, 14 sep (EFECOM).- El Gobierno francés ha revisado a la baja su previsión de crecimiento económico para el año próximo hasta el 1,4 %, dos décimas menos de lo que calculaba hasta ahora, pero todavía por encima de lo que anticipan la Comisión Europea o la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
El ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, justificó sea revisión por el impacto para su país de la recesión que vive Alemania o la ralentización de China, al tiempo que se esforzó en subrayar que esas cifras a su parecer confirman la dinámica positiva de la economía francesa.
Le Maire, que presentó a la prensa las principales líneas de la ley de programación de las finanzas públicas 2022-2027 que el Ejecutivo francés adoptará el próximo día 27, confirmó sus expectativas para 2023, con un aumento del PIB del 1 %.
La Comisión Europea en su informe de previsiones de verano calcula que el PIB de Francia subirá un 1 % este año y un 1,2 % el próximo; y la OCDE en junio anticipaba, respectivamente, un 0,8 % y un 1,3 %.
Le Maire insistió en su voluntad de luchar "con la mayor determinación" contra la inflación, en particular la de los alimentos, cuya subida interanual -dijo- ha pasado del 16 % en marzo al 11 % en agosto.
En su esquema de programación pluranual, el Ejecutivo confía en que la inflación en Francia se contenga del 4,9 % que se espera en 2023 al 2,6 % en 2024 y al 2 % en 2025.
Le Maire aseguró que su Gobierno va a seguir bajando los impuestos y que se va a acelerar la reducción de la deuda pública, cuya financiación va a tener un costo cada vez mayor en los próximos años como consecuencia de la subida de los tipos de interés.
El objetivo ahora es disminuir la deuda pública del 111,8 % del PIB en 2022 al 108,1 % en 2027, dos décimas menos que lo anunciado en mayo en su programa de estabilidad presupuestaria.
No hay cambios sobre el objetivo de déficit público, que tendría que bajar del 4,9 % del PIB en 2023 al 2,7 % en 2027.
El ministro francés de Economía y Finanzas reiteró la voluntad de Francia de conseguir un acuerdo para la reforma del mercado eléctrico europeo que permita que los consumidores y las empresas francesas paguen el kilovatio hora en función de los costos de producción en Francia.
Eso significa que quiere acabar con el mecanismo actual, por el que es la última central que entra en el mercado para cubrir la demanda, que la mayor parte del tiempo suele ser de gas, la que fija el precio para todas. Una reforma en la que choca, en particular, con Alemania.
Francia ha dedicado 25.000 millones de euros de dinero público en 2022 y 27.000 millones en 2023 para el llamado "escudo de tarifas" que reduce la factura del gas y la electricidad para particulares y empresas. Para 2024 se van a presupuestar otros 12.200 millones.
Le Maire descartó que el año próximo el precio de la electricidad pueda aumentar entre el 10 y el 20 %, que es la horquilla estimada por la Comisión de Regulación de la Energía (CRE) si se repercutieran los precios del mercado. EFECOM
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