Emilio de Justo y Roca Rey, a hombros en Almodóvar del Campo (Ciudad Real)

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Julio César Sánchez

Almodóvar del Campo (Ciudad Real), 13 sep (EFE).- Los diestros Emilio de Justo y el peruano Andrés Roca Rey, con dos orejas cada uno, han salido este miércoles a hombros en Almodóvar del Campo, en una tarde en la que Juan Ortega ha paseado también un apéndice.

Ambientazo en Almodóvar del Campo para presenciar el cartel conformado por Jorge Cutiño en su debut en la localidad ciudadrealeña; ambiente en gran parte propiciado por la presencia en él de Roca Rey, que, a la postre, justificó tal expectación.

El primero tuvo cara, es decir, lució unos pitones respetables. Carnes no tanto, pero presencia tuvo. Además, aderezó esa estampa con clase, tanto en el abundante y destacado recibo de capote, como más tarde en la muleta, tela que Emilio de Justo manejó algo rapidillo por momentos, con ajuste desigual en otros, y descolgado de hombros y con regusto ocasionalmente.

El trasteo terminó de calar en la tanda final al natural con la mano derecha, pero sufrió el frenazo en seco del garrafal manejo de los aceros.

Dos orejas cortó De Justo al bravo cuarto, que embistió con gran entrega y emoción. El extremeño hilvanó una faena de menos a más, con dos tandas finales al natural notables, pero que llegaron algo tarde. Quizás prefirió no apretar hasta el final. Pero el toro fue de traca. Y la hubo, aunque supo a poco.

El segundo se empleó menos que el primero, por lo que Juan Ortega sólo armó dos verónicas dignas de su altura capotera; y viendo que el lucimiento era complicado, se decantó por torear para el toro.

En el último tercio optó por darlos de uno a uno para no desbaratar las acometidas y que pudiera ser poco pero muy bueno. Y lo fueron, no demasiados, pero monumentales, encajados, llevándolo cosido y componiendo con una torería de elegido. Además mató a la primera, y a sus manos fue una oreja.

El quinto punteó los engaños y se movió sin ritmo, y como el toro no se brindaba a hacer el toreo, y Juan otra cosa no sabe hacer, el sevillano lo intentó, desistiendo pronto. Otro torero podría haber andado por allí haciendo un loable esfuerzo por agradar. Pero no éste.

No anduvo cómodo Roca Rey con el tercero, que soltaba la cara y se venía por dentro por el derecho, a lo que se añadió el viento. Lo intentó pero sin soltura y fallando a la hora de matar, entrando sin excesiva confianza.

Las ásperas acometidas del sexto en los primeros compases impulsaron a Roca Rey a aplicarle dos puyazos. Para prevenir. Sin embargo el de Charro no se vino abajo y fue tras la muleta con codicia ayuna de entrega.

El peruano le plantó cara con firmeza y mando, primando la garra sobre la sutileza, en un trasteo meritorio por la condición nada clara de su antagonista que terminó siendo pagada con dos orejas.

FICHA DEL FESTEJO

Seis toros de Loreto Charro, desigualmente presentados. Primero con mucha clase. Segundo manejable aunque falto de entrega. Tercero encastado. Bravo el cuarto, ovacionado en el arrastre. Quinto y sexto ásperos.

Emilio de Justo, de grana y oro: metisaca bajo, pinchazo, casi entera perpendicular y cinco descabellos (ovación); pinchazo y estocada (dos orejas).

Juan Ortega, de corinto y azabache: estocada algo contraria (oreja); media tendida (silencio).

Roca Rey, de gris plomo y plata: tres pinchazos y estocada desprendida (silencio); estocada caída (dos orejas).

En cuadrillas, Francisco Durán "Viruta" saludó tras banderillear al tercero.

La plaza registró un lleno total en los tendidos. EFE

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jcs/jlp