La nueva tiara de la reina Mary de Dinamarca: una joya única de camafeos de lava con una historia ligada a Napoleón

La Colección Real Danesa adquirió en 2024 esta singular parure, que perteneció a la reina Désirée de Suecia y está formada por seis piezas de inspiración napoleónica

La reina Mary de Dinamarca en una imagen de archivo. (Ritzau Scanpix/Liselotte Sabroe via REUTERS)
La reina Mary de Dinamarca en una imagen de archivo. (Ritzau Scanpix/Liselotte Sabroe via REUTERS)
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El joyero de Mary de Dinamarca podría estar a punto de sumar una de sus piezas más insólitas. No se trata de una tiara convencional de diamantes, rubíes o zafiros, sino de una creación con una historia de casi dos siglos y una estética difícil de encontrar en las colecciones de las casas reales europeas. La llamada Lava Parure, un conjunto de joyas con camafeos tallados en lava y engastados en oro, ha pasado a formar parte de la Colección Real Danesa. Una adquisición que se produjo en 2024, pero que no ha trascendido hasta ahora, y que devuelve al patrimonio de la Corona una pieza estrechamente ligada a la historia de las monarquías escandinavas.

La noticia llega, además, en una etapa de especial interés para las joyas de la reina. Hace apenas unas semanas, durante la cena de Estado ofrecida al presidente de Vietnam y a su esposa, Mary sorprendió al lucir una espectacular tiara de zafiros que perteneció a la reina Alexandrine y que hasta entonces no había formado parte de sus apariciones más habituales.

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Los reyes de Dinamarca en la cena de Estado ofrecida al presidente de Vietnam. (Ritzau Scanpix/Mads Claus Rasmussen/ via REUTERS)
Los reyes de Dinamarca en la cena de Estado ofrecida al presidente de Vietnam. (Ritzau Scanpix/Mads Claus Rasmussen/ via REUTERS)

La incorporación de esta nueva parure vuelve a poner el foco en la recuperación de piezas históricas vinculadas a distintas generaciones de la familia real. Y, aunque todavía no se ha anunciado que Mary vaya a lucirla, la posibilidad de verla con una joya tan singular resulta especialmente sugerente.

Una reina con pasado napoleónico y una joya muy poco convencional

La Lava Parure tiene una biografía tan llamativa como su diseño. Su primera propietaria fue Désirée Clary, conocida como reina Désirée de Suecia, esposa de Jean-Baptiste Bernadotte, quien llegó al trono con el nombre de Carlos XIV Juan y fundó la dinastía Bernadotte, todavía reinante en Suecia. Antes de casarse con él, Désirée había estado comprometida con Napoleón Bonaparte, un capítulo de su vida que añade un atractivo especial a la historia de este conjunto.

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Las nuevas piezas se llaman La lava Parure. (Royal Collection)
Las nuevas piezas se llaman La lava Parure. (Royal Collection)

Se cree que la parure fue creada en Francia durante la época napoleónica, aunque no se conoce la identidad de su autor. Su composición incluye una tiara, un collar, unos pendientes, un gran broche y dos pulseras. Todas las piezas comparten un elemento decorativo muy reconocible: los camafeos elaborados a partir de lava, tallados con motivos figurativos y rodeados de delicados trabajos en oro.

El resultado se aleja de la imagen más habitual del joyero real. Frente al brillo de las grandes piedras preciosas, aquí el protagonismo recae en la textura y el tono oscuro de la lava, que contrasta con el metal dorado. Una combinación que convierte a esta creación en una pieza excepcional y que permite asomarse también a los gustos estéticos de la época en la que fue concebida.

De generación en generación hasta llegar a la Corona danesa

El conjunto permaneció durante décadas en manos de distintas integrantes de la familia Bernadotte. Con el paso del tiempo llegó a la princesa Margarita de Suecia y Dinamarca, que mantuvo viva la tradición familiar de lucirlo en ocasiones especiales. En los años sesenta, incluso prestó algunas de estas joyas a su nuera, la princesa Ana de Dinamarca, para una celebración de gala, y también a la condesa Ruth de Rosenborg.

Desideria Clary, reina de Suecia, con la Lava Parure.
Desideria Clary, reina de Suecia, con la Lava Parure.

En 1973, Margaretha decidió dar a la parure un nuevo destino dentro de la familia: se la regaló a su única nieta, la condesa Désirée de Rosenborg, cuando cumplió 18 años. La joven, que llevaba el nombre de su ilustre antepasada, conservó el conjunto y lo lució de manera ocasional. Una de sus apariciones más recordadas tuvo lugar en septiembre de 2022, durante las celebraciones del Jubileo de Oro de Margarita de Dinamarca.

Ahora, la adquisición por parte de la Colección Real Danesa abre un nuevo capítulo en la trayectoria de estas joyas. Está previsto que la Lava Parure se exponga en el castillo de Rosenborg, donde se custodian algunas de las piezas más importantes de la Corona. De este modo, el público podrá contemplar de cerca un conjunto que durante generaciones ha permanecido ligado a la intimidad de una familia real. Y queda una incógnita que añade todavía más expectación a su historia: si algún día Mary de Dinamarca decidirá rescatar esta joya de inspiración napoleónica para una de sus grandes noches de gala.

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