Babette y Alain, el matrimonio que cambió Lyon por España tras jubilarse: “El coste de vida es increíble, pagamos menos que en Francia”

A sus 75 años, compraron un chalet con piscina en Vinaròs (Castellón) por 420.000 euros para huir del frío

Babette y Alain, de 75 años, en su nueva casa de Vinaròs tras mudarse desde Francia. (YouTube/J'achète en Espagne)
Babette y Alain, de 75 años, en su nueva casa de Vinaròs tras mudarse desde Francia. (YouTube/J'achète en Espagne)
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A sus 75 años, cambiar por completo de vida parecía un desafío reservado a unos pocos valientes, pero el clima dictó sentencia. Hartos de unos inviernos grises que los obligaban a recluirse entre cuatro paredes, Babette y Alain tomaron la decisión de dejar atrás Lyon (Francia) para empezar de cero a orillas del Mediterráneo. Su destino: Vinaròs (Castellón), donde han encontrado una vivienda con calidades inaccesibles en su país natal por el mismo presupuesto y un coste de vida mucho más asequible.

“Al cabo de diez años nos cansamos un poco y tuvimos ganas de cambiar de vida”, confiesa Babette en una entrevista con J’achète en Espagne, explicando que durante su vida laboral ejerció como contable. Alain, ingeniero jubilado, coincide con la necesidad de dar el salto: “Eso es, necesitábamos cambiar de aires”. “Queríamos ver otra cosa y vivir más al aire libre, porque el invierno, a medida que uno envejece, se hace más difícil”, añade ella entre risas.

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La cercanía de la playa supuso el verdadero detonante de su nueva rutina: “Aquí estamos muy, muy a gusto porque tenemos el mar al lado, algo que en Lyon no teníamos. Eso es lo más importante: el mar, el sol”. Para afrontar el traslado a más de 800 kilómetros y sortear la barrera legal y administrativa, recurrieron a la ayuda de profesionales sobre el terreno.

Babette y Alain, de 75 años, en su nueva casa de Vinaròs tras mudarse desde Francia. (YouTube/J'achète en Espagne)
Babette y Alain, de 75 años, en su nueva casa de Vinaròs tras mudarse desde Francia. (YouTube/J'achète en Espagne)

La búsqueda inmobiliaria se resolvió casi de inmediato. “Solo visitamos tres casas y tuvimos este flechazo”, recuerda Alain. Tras formalizar la compra, el resultado no ha podido ser más satisfactorio: “Hace tres meses que vivimos aquí y tenemos la sensación de haber estado aquí toda la vida. No nos arrepentimos en absoluto de nuestra decisión”.

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Un chalet con piscina por 420.000 euros

La propiedad que adquirieron es un chalet independiente de cuatro dormitorios —incluyendo un despacho integrado—, cocina cerrada, un salón-comedor muy amplio y luminoso, y dos cuartos de baño. “El precio de esta casa fue de 420.000 euros, sin necesidad de reformas. Estaba todo impecable”, detalla Babette. En el exterior, disponen de una parcela de 980 metros cuadrados cuidada por un jardinero, con barbacoa y una piscina privada que “incluso está climatizada en invierno”.

Ese espacio se ha convertido en el punto de encuentro de toda la familia, disipando cualquier temor a que la distancia debilitara los lazos. “Hemos disfrutado de este sitio todas las vacaciones con nuestros hijos y nietos. No os imagináis lo contentos que estaban de venir aquí”, explica Alain con emoción.

Más allá de tener más metros y luz natural, la pareja destaca el alivio en la cesta de la compra y las facturas. “En cuanto al coste de vida, es increíble”, enfatiza Alain. Por su parte, Babette desglosa ese ahorro cotidiano: “La electricidad no es tan cara como dice todo el mundo; pagamos menos que en Francia”. Su marido ratifica sus palabras: “Y además, lo que resulta muy interesante es el precio de la gasolina, lógicamente, porque hay una diferencia bastante grande”.

Babette y Alain, de 75 años, en su nueva casa de Vinaròs tras mudarse desde Francia. (YouTube/J'achète en Espagne)
Babette y Alain, de 75 años, en su nueva casa de Vinaròs tras mudarse desde Francia. (YouTube/J'achète en Espagne)

Ese ahorro les permite entregarse al ocio sin mirar el reloj ni el bolsillo: “Todos los domingos vamos a comer fuera e incluso entre semana. De hecho, el domingo es sagrado”. La pareja aprovecha además los servicios de una localidad de 30.000 habitantes provista de hospital, farmacias y comercios que cubren todas sus necesidades del día a día.

Asimismo, han derribado algunos de los tópicos más extendidos en Francia sobre el estilo de vida español: “Es una calle donde casi todas las casas están habitadas. La gente no es nada ruidosa. Al contrario de lo que todo el mundo dice sobre que los españoles hacen mucho ruido, nosotros estamos muy tranquilos”. Con las calas a un paso y el agua de la piscina templada, Babette resume su única aspiración: “Poder seguir disfrutando muchos años más de una vida de descanso, tranquilidad y bienestar”.

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