La IA no destruye empleo en las empresas españolas: casi el 30% de las compañías agrícolas y de construcción ya la utiliza

Según un estudio del Banco de España, cerca del 89% de las empresas no ha registrado grandes cambios en sus plantillas por la inteligencia artificial, cuyo uso se ha duplicado entre las pymes desde 2024

Cuatro personas sentadas en una mesa de madera utilizan computadoras portátiles y dispositivos móviles en un entorno de oficina
Profesionales de una empresa privada en Lima emplean herramientas tecnológicas y dispositivos móviles en su entorno de trabajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La inteligencia artificial (IA) se está abriendo paso en las empresas sin que, por el momento, se traduzca en una destrucción generalizada de puestos de trabajo. Aunque la automatización de tareas ha alimentado el temor a que esta tecnología sustituya a los trabajadores, los datos del Banco de España apuntan a un impacto todavía limitado sobre el empleo. De hecho, su utilización se extiende más allá de las actividades tradicionalmente vinculadas a la tecnología, y sectores como la agricultura y la construcción, que partían de niveles de adopción más bajos, han acelerado su incorporación hasta alcanzar casi el 30% de las empresas.

Así lo recoge el estudio El uso de la inteligencia artificial por parte de las empresas españolas: avances recientes y factores asociados a su uso, elaborado a partir de la Encuesta del Banco de España sobre la Actividad Empresarial del primer trimestre de 2026 y de información de balances empresariales. El análisis dibuja un panorama de transformación tecnológica que avanza a distintas velocidades. La IA gana terreno tanto entre las pequeñas y medianas empresas (pymes) como entre las grandes compañías, pero su implantación sigue siendo desigual. Además, mientras los efectos sobre las plantillas son todavía reduciros, una proporción importante de las empresas ya percibe mejoras en la productividad y la inversión.

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La IA no provoca cambios en el número de trabajadores, por ahora

El informe también señala que, por ahora, la incorporación de la IA no ha provocado variaciones en el número de trabajadores de la mayoría de las empresas que la utilizan. Cerca del 89% de las compañías encuestadas asegura que la introducción de estas herramientas no ha tenido grandes efectos sobre el empleo durante los últimos tres años.

Entre las empresas que sí han experimentado cambios, las proporciones de las que han reducido sus plantillas y de las que las han aumentado se sitúan en torno al 6% en ambos casos. Es decir, que los resultados no reflejan una tendencia generalizada a sustituir trabajadores por sistemas de inteligencia artificial, al menos en el periodo analizado.

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El Banco de España también advierte de que el impacto es más perceptible entre las compañías que emplean estas herramientas de forma intensiva. En aquellas que declaran un uso elevado de la IA generativa, alrededor del 13% ha aumentado su número de empleados, mientras que cerca del 10% ha reducido sus plantillas. En las empresas que utilizan estas herramientas de manera moderada, la proporción que ha incrementado el empleo ronda el 8,5%, frente a aproximadamente el 7% que lo ha disminuido.

De hecho, el informe distingue entre los efectos observados hasta ahora y las expectativas para los próximos años. La transformación del mercado laboral podría intensificarse a medida que las empresas pasen de experimentar con estas herramientas a integrarlas de manera más profunda en sus procesos de producción y organización.

La agricultura y la construcción se suman a la revolución tecnológica

Además, el Banco de España destaca el avance registrado en dos sectores que tradicionalmente se han situado entre los más rezagados en la adopción de estas herramientas, como son la agricultura o la construcción. En ambos casos, el uso de tecnologías de IA predictiva o generativa alcanza ya casi el 30% de las empresas, cerca de 20 puntos porcentuales más que en 2024. El crecimiento se concentra especialmente en la IA generativa, que ha facilitado el acceso a herramientas capaces de producir textos, analizar información o ayudar a resolver tareas a partir de instrucciones en lenguaje natural.

Este avance supone que la IA empieza a incorporarse a actividades que no siempre se asocian con la digitalización avanzada. Sin embargo, el informe no detalla qué aplicaciones concretas utiliza cada compañía agrícola o constructora, por lo que no permite atribuir el crecimiento a herramientas o procesos específicos.

Cinco personas con cascos y chalecos de seguridad, una impresora 3D gigante, una casa en construcción de hormigón, tres ordenadores portátiles, una tableta, una cámara, un dron.
Arquitectos y personal técnico supervisan la construcción de una vivienda con tecnología de impresión 3D y apoyo de inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aun así, las empresas de información y comunicaciones continúan encabezando la adopción, ya que casi el 60% utiliza IA predictiva o generativa, frente a cerca del 40% registrado dos años antes. Después, figuran las actividades profesionales y científicas, con alrededor de la mitad de las empresas usuarias.

El avance no ha conseguido eliminar las diferencias entre sectores. Al contrario, el Banco de España señala que la brecha se ha ampliado, debido a que las ramas que ya partían de una mayor implantación tecnológica han seguido avanzando con más intensidad.

Mejorar los procesos por delante de reducir costes

Asimismo, según la encuesta, las principales motivaciones de las empresas para utilizar IA están relacionadas con la mejora de la calidad y la fiabilidad de los procesos, así como con la automatización de determinadas tareas. En el caso de la IA predictiva, el 32,5% de las empresas que la usan señala la mejora de la calidad o fiabilidad como uno de los motivos para adoptarla. En la IA generativa, este porcentaje se sitúa en el 30,7%.

La automatización de tareas que antes realizaban los trabajadores aparece como otra de las razones relevantes: un 21,5% en el caso de la IA predictiva y un 27% en el de la generativa. También destaca la mejora de procesos productivos que ya estaban automatizados, mencionada por el 25,2% de las empresas que utilizan IA predictiva y por el 20,9% de las que emplean IA generativa. En cambio, objetivos como ampliar la oferta de bienes y servicios, aumentar las ventas o reducir los costes tienen un peso relativamente menor entre los motivos declarados para incorporar estas tecnologías.

Pep Martorell, físico y doctor en informática, experto en IA y supercomputación, nos explica cómo están adaptando la inteligencia artificial las empresas españolas y los retos que esta supone para los trabajadores.

No obstante, el informe también apunta a posibles cambios en la composición del empleo. De cara a los próximos tres años, el 44% de las grandes empresas anticipa una reducción de los puestos vinculados a tareas repetitivas o rutinarias. Por el contrario, cerca del 20% prevé un aumento de las ocupaciones con un mayor contenido analítico.

Entre las pymes, la perspectiva es más conservadora: el 83% no espera cambios en los empleos asociados a tareas repetitivas. Los puestos directivos serían, en conjunto, los menos afectados por la incorporación de estas tecnologías.

La falta de personal cualificado frena su implantación

Pese al avance registrado entre 2024 y 2026, la inteligencia artificial todavía está lejos de implantarse de forma generalizada. El documento calcula que aproximadamente el 70% de las empresas encuestadas no ha adoptado todavía herramientas de IA, lo que pone de manifiesto las dificultades que afronta una parte importante del tejido empresarial.

Entre las compañías que no la utilizan, el principal obstáculo son las restricciones de recursos, señaladas por el 61%. Esta categoría incluye tanto los costes de implantación como la falta de personal cualificado. A continuación aparecen la percepción de que la tecnología no resulta útil para la actividad de la empresa, con un 18%; las dificultades técnicas, con un 11%; y las preocupaciones regulatorias o éticas, con un 8%.

Ilustración de una oficina moderna con empleados genéricos difusos; uno en primer plano se desvanece frente a una pantalla mostrando un cerebro digital con circuitos.
En una oficina moderna, un empleado parcialmente visible observa un monitor con un cerebro digital brillante, sugiriendo la creciente influencia de la IA y el desvanecimiento del papel humano en el entorno laboral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque estas barreras han perdido peso respecto a 2024, la falta de trabajadores con la formación necesaria continúa siendo un problema destacado. Alrededor de la mitad de las empresas la identifica como un obstáculo, con porcentajes superiores al 55% en sectores como la industria y la energía, el transporte y la agricultura.

Las diferencias también se observan en los planes de futuro. Durante los próximos tres años, el 79% de las grandes empresas prevé reforzar la formación de sus trabajadores y el 62% contempla contratar personal más especializado. Entre las pymes, los porcentajes bajan al 35% y al 17%, respectivamente.

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