50 años después aparece un barril de cerveza en los Alpes y unos escaladores degustaron el hallazgo: “Está todavía muy buena”

El tonel cayó en 1978 desde un helicóptero de suministros a 3.000 metros de altitud y, pese a las abolladuras, el cierre hermético estaba intacto

Barril de cerveza metálico parcialmente cubierto de nieve en una ladera con rocas frente a montañas nevadas bajo un cielo nublado.
Un barril metálico de cerveza permanece enterrado en la nieve. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Salir a correr por la montaña suele terminar con fatiga muscular, pero rara vez con un hallazgo histórico. Eso fue exactamente lo que le ocurrió en los Alpes de Bolzano a Daniel Oberlechner, un atleta de 42 años que entrenaba tras salir del trabajo. Frente a él asomaba una reliquia metálica atrapada en el hielo: un barril de cerveza de 40 kilos extraviado en 1978 que aún conservaba su contenido en perfecto estado.

El descubrimiento se produjo a unos 3.000 metros sobre el nivel del mar, en la zona del Alto Adige. Oberlechner acostumbra a entrenar por una ruta que parte de San Giovanni hacia la cumbre, acumulando cerca de 2.000 metros de desnivel. Sin embargo, durante su última ascensión, la mirada del corredor no se centró únicamente en el sendero, sino en una hendidura en el terreno rocoso.

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Allí, encajado en una grieta del valle de Aurina y expuesto recientemente tras el paso de un violento temporal, asomaba un cilindro metálico golpeado, pero sellado de forma hermética. Los vecinos de la zona habían mantenido viva la leyenda durante décadas: en 1978, un helicóptero que transportaba suministros y provisiones hacia los refugios de alta cota sufrió un percance cuando un barril de 50 litros resbaló de la red de carga, precipitándose hacia el abismo blanco. Las tareas de rastreo de la época fueron infructuosas debido a la inaccesibilidad y la peligrosidad del terreno, convirtiéndose en una anécdota.

Una botella de cerveza artesanal vierte líquido dorado en una jarra de vidrio junto a otras botellas en el fondo.
Una botella de vidrio vierte cerveza en una jarra. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al percatarse de la fecha grabada en el metal, Oberlechner confirmó de inmediato las sospechas: aquel contenedor abollado era exactamente la pieza perdida hace casi 50 años. Lejos de dejarlo abandonado a su suerte en la alta montaña, el corredor decidió cargar con el peso del artefacto y bajarlo hacia el valle con la ayuda de un carrito montacargas.

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El milagro del frío

La sorpresa llegó al alcanzar las instalaciones de Harpf, empresa con más de 140 años de trayectoria dedicada a la elaboración y distribución de bebidas en Bolzano, y donde precisamente trabaja el propio Daniel. Al examinar el barril recuperado, el equipo comprobó que, pese a las abolladuras exteriores causadas por la caída original, el cierre hermético jamás se había fracturado. Impulsados por la curiosidad, decidieron descorchar la cápsula del tiempo y catar el líquido almacenado.

Una persona sirviendo una cerveza. (Europa Press)
Una persona sirviendo una cerveza. (Europa Press)

El veredicto de los especialistas superó cualquier expectativa. Lejos de haberse oxidado o deteriorado con el paso de las décadas, la cerveza resultó ser plenamente bebible. Lukas Harpf, titular de la compañía, detalló a la agencia italiana Ansa que el brebaje mantenía un característico tono ambarino y un nivel de carbonatación y dióxido de carbono plenamente satisfactorio, confirmando que las bajísimas temperaturas del glaciar actuaron como una cámara frigorífica natural.

“La hemos probado, está todavía buenísima”, señalaron los testigos al medio Il Gazzettino. Por su parte, la propia distribuidora celebró el acontecimiento señalando que se trata de “una ocasión realmente rara y emocionante, un auténtico pedazo de la historia de nuestra empresa, ya que con toda probabilidad este barril salió originalmente de nuestros propios almacenes”.

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