El animal que es capaz de mentir con éxito a sus rivales para evitar luchar en una batalla perdida: nunca se ha registrado en otra especie

En las profundidades del océano australiano, la sepia gigante utiliza un sofisticado disfraz de “mimetismo femenino” para engañar a sus competidores más fuertes y asegurar su reproducción

Ejemplares de sepia gigante australiana
Dos ejemplares de sepia gigante australiana (Universidad de Adelaide, Carl Charter)
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En el reino animal, la supervivencia y el apareamiento suelen estar dominados por la fuerza física, el tamaño o las exhibiciones territoriales. Sin embargo, en las aguas costeras del sur de Australia, un molusco marino ha llevado la astucia y la manipulación visual a un nivel insólito. La sepia gigante australiana (Sepia apama) es capaz de mentir de forma táctica y convincente a sus rivales para lograr aparearse sin entablar un combate que tendría perdido de antemano.

Cada año, entre los meses de mayo y agosto, las aguas someras del golfo de Spencer (Australia) se convierten en el escenario de una de las mayores concentraciones reproductivas del planeta. Cientos de miles de sepias gigantes acuden a los arrecifes rocosos para reproducirse. En este multitudinario evento, la competencia entre machos es desasosegante: la proporción de sexos es sumamente desigual, alcanzando un promedio de cuatro machos por cada hembra, e incluso picos de hasta once contra una, como subrayan los expertos de la Universidad de Adelaide.

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Ejemplares de sepia gigante australiana
Dos ejemplares de sepia gigante australiana (Universidad de Adelaide, Nina Wootton)

Para captar la atención de las hembras y protegerlas de otros pretendientes, los machos más grandes despliegan llamativos patrones de coloración, caracterizados por franjas oscuras tipo cebra que recorren su cuerpo y largas membranas extendidas en sus brazos. De este modo, una vez que un macho dominante logra aparearse, permanece junto a la hembra en una custodia activa para impedir que otros competidores se le acerquen mientras ella deposita sus huevos en las grietas de las rocas.

El arte de la mentira: mimetismo femenino

Ante este monopolio de machos corpulentos, los ejemplares más pequeños se enfrentan a un dilema evolutivo. Enfrentarse directamente a un rival de gran tamaño significa la derrota o sufrir heridas graves por mordeduras. Por ello, tal y como exponen los expertos de la Universidad de Melbourne, los ejemplares de menor tamaño recurren a una estrategia que desafía la honestidad de las señales en la naturaleza: el “mimetismo femenino” o engaño sexual dinámico.

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Ejemplares de sepia gigante australiana
Un ejemplar de sepia gigante australiana (Universidad de Adelaide)

Aprovechando su capacidad para alterar de forma instantánea la textura y el color de su piel, el macho pequeño repliega las membranas de sus brazos y adopta una postura compacta. Al mismo tiempo, cambia su patrón corporal al aspecto moteado con manchas oscuras sobre fondo claro, típico de las hembras. Al verse y comportarse exactamente como una hembra más, el macho guardián no lo percibe como una amenaza territorial ni lo ataca.

El engaño se ejecuta con absoluta precisión táctica. El macho camuflado permanece a corta distancia de la pareja como si fuera una segunda hembra acompañante. En cuanto el gran macho guardián se distrae en combates visuales o físicos contra otros rivales de gran tamaño que se aproximan, el macho impostor revela su verdadera intención.

Durante los momentos de confusión, el pequeño macho aprovecha esos segundos y se aproxima a la hembra, adopta la postura de apareamiento cara a cara y le transfiere con rapidez sus espermatóforos. En distintas observaciones, los expertos comprobaron que el macho infiltrado logra fertilizar a la hembra con éxito antes de que el guardián regrese o se percate del engaño.

Ejemplares de sepia gigante australiana
Dos ejemplares de sepia gigante australiana (Universidad de Adelaide, Carl Charter)

Una joya evolutiva de la neurobiología

Esta capacidad de mentir visualmente, según la Sociedad Max Planck, se apoya en el prodigioso sistema nervioso de los cefalópodos. Las sepias poseen millones de cromatóforos —células pigmentarias elásticas— controlados individualmente por neuronas motoras del cerebro. Esto les permite proyectar patrones visuales complejos en su piel en fracciones de segundo.

Ese mecanismo neuromuscular explica por qué la sepia logra sostener dos mensajes distintos en simultáneo, algo que, según los científicos de Macquarie, nunca se había registrado en ninguna otra especie, tal y como recoge un estudio publicado en la revista Nature. Los científicos sugieren que el enorme beneficio reproductivo derivado de engañar a los competidores ha sido una fuerza impulsora clave en la evolución de estas asombrosas facultades de transformación física.

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