Carlos Cenalmor, psiquiatra: “La mayoría de personas desperdician sus días libres sin darse cuenta”

Muchas personas disponen de tiempo libre, pero no llegan a recuperarse completamente del ajetreo diario

Muchas personas disponen de tiempo libre pero no llegan a recuperarse completamente (@dr.carloscenalmor / Montaje Infobae)
Muchas personas disponen de tiempo libre pero no llegan a recuperarse completamente (@dr.carloscenalmor / Montaje Infobae)
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Desconectar del trabajo no siempre significa descansar. A veces, aunque las obligaciones desaparezcan durante unas horas, la mente continúa repasando tareas pendientes, anticipando problemas y buscando nuevas formas de mantenerse ocupada. El resultado es una paradoja cada vez más habitual: disponer de tiempo libre sin llegar a sentirse realmente recuperado.

Frente a esta situación, aprender a descansar se convierte en una cuestión de bienestar, porque no basta con detener la actividad física si la cabeza continúa funcionando al ritmo de una jornada laboral. Recuperar el equilibrio exige atender al cuerpo, reducir la sobrecarga mental y recuperar los vínculos personales, tres dimensiones que pueden marcar la diferencia entre una pausa rutinaria y un descanso reparador.

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Para el médico psiquiatra Carlos Cenalmor, conocido en redes sociales como @dr.carloscenalmor, “a mayoría de la gente desperdicia sus días libres sin darse cuenta, se le escapan de entre los dedos sin realmente disfrutar o conectar”. Para luchar contra ello, propone un método de tres pasos: cuerpo, mente y conexión.

Regular el cuerpo antes de intentar calmar la mente

El primer paso consiste en actuar sobre el estado físico. Según explica Cenalmor, cuando una persona atraviesa una situación de estrés, no siempre basta con intentar pensar de manera positiva o convencerse de que no hay motivos para preocuparse. La respuesta fisiológica puede mantenerse activa incluso cuando las circunstancias que la desencadenaron han desaparecido.

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Por eso, el médico recomienda recurrir a actividades de baja exigencia que ayuden a reducir la activación. Caminar, respirar de forma consciente, exponerse a la luz natural o regular los horarios de sueño son algunas de las opciones que menciona en el vídeo.

El objetivo es favorecer una sensación de seguridad y facilitar la recuperación antes de abordar el componente psicológico del estrés. “El cerebro no puede pensar para salir del estrés crónico”, afirma Cenalmor, que subraya la importancia de atender primero a la respuesta del organismo.

Aprender a estar sin hacer nada

La segunda fase se centra en la actividad mental. Para el psiquiatra, uno de los obstáculos para descansar es la tendencia a seguir resolviendo problemas incluso cuando el cuerpo permanece quieto. La preocupación constante por las tareas pendientes puede transformar cualquier momento libre en una prolongación invisible de la jornada laboral.

La propuesta consiste en trabajar la tolerancia a la inactividad y dejar de medir cada momento en función de su utilidad. Leer, pasear o simplemente permanecer sin una tarea concreta pueden ser formas de interrumpir esa dinámica, siempre que no se conviertan en nuevas exigencias.

El médico insiste en la importancia de permitirse espacios improductivos sin experimentar culpa ni someterse a una evaluación permanente. Así, entre sus recomendaciones destaca “practicar el aburrirse deliberadamente”.

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Recuperar la conexión con los demás

El tercer pilar es la dimensión social y emocional. El doctor Cenalmor señala que el agotamiento puede ir acompañado de un aislamiento progresivo, por lo que recuperar el contacto con otras personas forma parte de la estrategia de descanso.

Pasar tiempo de calidad con familiares y amigos, mantener conversaciones sin prisas y compartir experiencias permite desplazar el foco de las preocupaciones individuales hacia los vínculos personales. El propósito no es llenar la agenda de encuentros, sino recuperar relaciones que aporten cercanía y sentido.

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