Los bancos dan la espalda a los mayores de 65 años que viven en pueblos: el 55,7% denuncia que no recibe atención preferente

Un estudio del CIS revela que los servicios específicos para personas mayores siguen siendo poco conocidos, mientras el uso de la banca digital cae con fuerza entre la población de más edad

Una pensionista saca dinero en un cajero. (Adobe Stock)
Una pensionista saca dinero en un cajero. (Adobe Stock)
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Más de la mitad de las personas mayores de 65 años, el 55,7%, que viven en el medio rural y acuden a su oficina bancaria denuncia que no cuenta con atención preferencial ni con personal específico para atender sus necesidades, según recoge una encuesta sobre Inclusión Financiera en el medio rural, elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) por encargo del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.

El informe ofrece una fotografía detallada de la relación de la población rural con los servicios financieros y dibuja una realidad marcada por la digitalización, pero también por una importante brecha generacional. Aunque la mayoría de los residentes en estos municipios está bancarizada, el salto hacia los canales digitales no se produce al mismo ritmo entre las personas de mayor edad.

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La banca online es ya el canal habitual para el 76,9% de la población rural y el 94,2% dispone de una tarjeta de débito o crédito. Sin embargo, entre los mayores de 65 años el uso de las nuevas herramientas desciende de forma significativa: el 62,2% de quienes tienen entre 65 y 74 años utiliza habitualmente la banca online, porcentaje que cae hasta apenas el 29,2% entre quienes superan los 75.

El problema no parece estar tanto en la conexión a Internet como en la capacidad para realizar gestiones financieras de forma autónoma. El 69,2% de los encuestados considera buena o muy buena la conexión de su zona, pero el 31% reconoce tener poca o ninguna habilidad para realizar operaciones bancarias por Internet.

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La diferencia es especialmente acusada entre los mayores. El porcentaje de personas con poca habilidad digital alcanza el 50,3% entre los 65 y los 74 años y se dispara hasta el 70,4% entre quienes tienen más de 75. A ello se suma que el 55,7% de la población rural reconoce tener un nivel bajo o muy bajo de conocimientos financieros.

Entre quienes no utilizan la banca online, las razones son principalmente de preferencia y confianza. Un 39% prefiere acudir a una oficina o hablar con un empleado, mientras que el 25,1% asegura sentir inseguridad o miedo al fraude. Otro 19% reconoce directamente que no sabe utilizar este canal. La falta de dispositivos o de conexión, en cambio, apenas tiene peso.

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La oficina sigue siendo clave para los jubilados

La transformación digital también ha reducido el peso de las sucursales. Solo el 31,8% de los residentes en el medio rural acude habitualmente a su oficina bancaria. Entre quienes sí lo hacen, el 25,9% señala que su sucursal no abre algunos días laborables, el 21,6% ha tenido que cambiar de oficina por el cierre de la anterior y el 20,6% necesita pedir cita previa para ser atendido.

La distancia es otro de los obstáculos. Una de cada cuatro personas asegura tener la oficina bancaria a más de diez kilómetros. Entre quienes ya no acuden presencialmente, un 33,2% explica que realiza sus trámites por Internet y un 19,4% utiliza principalmente el cajero automático para retirar dinero.

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El efectivo, de hecho, continúa teniendo un peso importante en las zonas rurales. El 52,6% de la población retira dinero con mucha o bastante frecuencia y el cajero es el medio habitual para hacerlo para el 84,9%. Pero para los mayores la relación con la oficina física continúa siendo especialmente relevante debido a sus dificultades para desenvolverse con las herramientas digitales.

Servicios específicos que muchos mayores desconocen

Entre los mayores de 65 años que acuden a una sucursal existe un elevado desconocimiento sobre los servicios específicos que las entidades ofrecen o deberían ofrecer a este colectivo. Alrededor del 30% de quienes acuden a una oficina no sabe si dispone de caja con horario ampliado para mayores, atención preferencial, personal destinado específicamente a mayores de 65 años o cajeros automáticos adaptados. El dato refleja una brecha que no desaparece simplemente con la digitalización del sistema financiero.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha incoado un procedimiento sancionador contra Banco Santander, CaixaBank, BBVA, Sabadell, Bankinter y Unicaja por una posible práctica contraria a la competencia recogida en el artículo 1 de la Ley de Defensa de la Competencia y al artículo 101 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (S/0009/26), tal y como ha precisado el regulador en un comunicado.

Hay, sin embargo, un servicio que sí parece estar ampliamente extendido y reconocido. El 82,9% de los mayores asegura que un empleado de la sucursal le acompaña al cajero automático cuando lo necesita. Es la excepción dentro de un conjunto de prestaciones cuyo conocimiento es mucho menor.

El estudio del CIS dibuja un medio rural cada vez más digitalizado, pero en el que los mayores siguen necesitando una atención presencial adaptada. Mientras la banca online y los pagos digitales avanzan entre la población general, las dificultades para utilizar estos canales y la pérdida de oficinas convierten el acceso a una atención personalizada en uno de los principales retos de la inclusión financiera rural.

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