Carlos Cenalmor, psiquiatra: “No te corresponde arreglar los problemas que otros intentan evitar”

El especialista marca los límites que no se pueden pasar y afirma que debemos priorizar nuestro bienestar

Tras una ruptura de pareja, muchas personas buscan eliminar el malestar cuanto antes. (Freepik)
Tras una ruptura de pareja, muchas personas buscan eliminar el malestar cuanto antes. (Freepik)
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No es un secreto para nadie que cada persona tiene inquietudes diferentes y que no todos tenemos las mismas prioridades. Mientras algunas personas tienden a preocuparse más por su trabajo, otras ponen el foco en su familia, sus relaciones personales o en encontrar tiempo para ellas mismas. También hay quienes, por su forma de ser, sienten la necesidad de estar pendientes de los problemas de quienes tienen alrededor y tratar de ayudarles siempre que pueden.

Sin embargo, querer ayudar a los demás no significa que tengamos que hacernos responsables de todo lo que les ocurre. A veces, podemos terminar cargando con problemas que no nos corresponden o intentando solucionar situaciones que la otra persona ni siquiera está dispuesta a afrontar. Aprender a diferenciar cuándo podemos ayudar y cuándo debemos dar un paso atrás también es importante para cuidar nuestro propio bienestar.

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Sobre esta cuestión se ha pronunciado el psiquiatra Carlos Cenalmor, que ha compartido una reflexión en sus redes sociales sobre la importancia de entender qué responsabilidades son realmente nuestras y cuáles pertenecen a los demás.

Aprender a poner límites también es cuidar de uno mismo

En muchas ocasiones, la necesidad de ayudar a los demás puede llevarnos a asumir responsabilidades que no nos corresponden. Esto ocurre, por ejemplo, cuando modificamos nuestros planes para solucionar un problema que otra persona no ha sabido organizar, nos sentimos obligados a estar disponibles constantemente o nos cuesta decir que no cuando alguien nos pide algo.

El psiquiatra pone el foco en lo que define como ese “instinto de salvador”, una tendencia a querer resolver los problemas de quienes nos rodean incluso cuando no depende de nosotros hacerlo. El problema aparece cuando esta actitud se repite una y otra vez y termina convirtiéndose en una carga. Quien siempre está dispuesto a solucionar aquello que otros no han resuelto puede acabar centrándose en el bienestar ajeno, mientras sus propias necesidades quedan en un segundo plano.

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@dr.carloscenalmor El burnout y el estrés prolongado pueden afectar tu energía, concentración, descanso y bienestar emocional. Aprender a identificar las señales de sobrecarga, poner límites y recuperar espacios de desconexión es clave para proteger la salud mental y evitar un agotamiento mayor. #Burnout #Estres #SaludMental #AgotamientoEmocional #BienestarMental ♬ sonido original - Dr. Carlos Cenalmor

Por eso, aprender a decir que no, respetar nuestro tiempo libre y no sentirnos culpables por defender lo que necesitamos también es una forma de cuidar nuestra salud mental. Estar para los demás no significa tener que estar disponible en todo momento ni hacerse responsable de situaciones que corresponden a otras personas. En ocasiones, poner límites no implica falta de empatía, sino reconocer hasta dónde podemos llegar sin perjudicarnos a nosotros mismos.

Aprender a convivir con la culpa

Una de las dificultades a la hora de priorizar nuestras propias necesidades es la sensación de culpa que puede aparecer cuando no respondemos a las expectativas de los demás. A veces creemos que debemos dar explicaciones por descansar, rechazar una petición o dedicar nuestro tiempo a aquello que consideramos importante. Sin embargo, esa necesidad constante de justificarnos puede hacer que olvidemos que también tenemos derecho a tomar nuestras propias decisiones.

En este sentido, aprender a convivir con la posibilidad de decepcionar a otras personas puede ser un paso importante. No siempre vamos a poder satisfacer lo que los demás esperan de nosotros, y eso no significa necesariamente que estemos actuando mal. Cada persona tiene que hacerse cargo de sus propias decisiones y de las consecuencias que estas puedan tener. Entenderlo permite dejar de buscar constantemente la aprobación ajena y actuar de una manera más coherente con nuestras propias necesidades.

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