Centenares de jóvenes acampan en la Puerta del Sol y se preparan para varios días de movilizaciones: “Los avances nunca se han conseguido pidiéndolos por favor, sino desobedeciendo”

Unas 500 personas, la mayoría jóvenes, han pasado la noche en la céntrica plaza tras la manifestación del sábado por la crisis de la vivienda y el desahucio de Mari Carmen. El Sindicato de Inquilinas reclama medidas estructurales de cara al Consejo de Ministros del martes

Los manifestantes duermen y pasan el rato en las tiendas de campaña tras montar un campamento en la plaza de la Puerta del Sol en protesta por la crisis de la vivienda en España. (REUTERS/Susana Vera)
Los manifestantes duermen y pasan el rato en las tiendas de campaña tras montar un campamento en la plaza de la Puerta del Sol en protesta por la crisis de la vivienda en España. (REUTERS/Susana Vera)
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“No vemos un futuro realista para nosotros, no hay ningún futuro planteado para los jóvenes”, explica Duna, una joven que se ha acercado hasta la Puerta del Sol con sus amigas para apoyar la acampada. La mítica plaza del kilómetro cero ha amanecido este domingo convertida en un campamento improvisado después de la multitudinaria manifestación celebrada el sábado por la tarde, organizada por el Sindicato de Inquilinas contra la crisis de la vivienda bajo el lema “Ni una Mari Carmen más” tras el desahucio de Mari Carmen Abascal, una mujer de 87 años que vivió durante siete décadas en una casa del distrito de Retiro.

Pancartas, tiendas de campaña, mantas, grupos de personas y talleres ocupan la céntrica plaza, donde alrededor de 500 personas han pasado la noche, según las cifras facilitadas por la Delegación del Gobierno a Europa Press. Con esto, la protesta pretende hacer presión tanto al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso como al Ayuntamiento de Madrid de José Luis Martínez Almeida, pero también ante el Consejo de Ministros del próximo martes 29 de septiembre, día en el que el Gobierno prevé aprobar un nuevo decreto sobre vivienda.

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La historia de Mari Carmen ha provocado movilizaciones en distintos puntos de España, pero “ella misma lo ha dicho, que esto no va solo de ella, sino de que no haya más Mari Carmenes”, explica Gonzalo Álvarez, portavoz del Sindicato de Inquilinas, a Infobae. La organización reclama, entre otras medidas, la suspensión de los desahucios cuando no exista una alternativa habitacional, mecanismos para combatir el uso fraudulento de los contratos de temporada y de habitación, y la congelación de los alquileres. También exige contratos indefinidos para los inquilinos. “Sin contratos indefinidos para el alquiler, no hay decreto Mari Carmen, es un decreto farsa completamente”, sostiene Álvarez.

“La vivienda tiene que dejar de ser un bien de mercado; dejar de considerarse un activo financiero”

La imagen de la Puerta del Sol, que recuerda a la del 15 de mayo de 2011, es la de una protesta que ha decidido quedarse. En distintos puntos se suceden actividades organizadas por los participantes y pancartas con lemas como “Vergüenza me daría desahuciar a una pensionista” o “En tu zulo no me cabe el culo”, mientras las personas que no han pasado la noche allí se acercan durante la mañana para mostrar su apoyo.

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Los manifestantes duermen y pasan el rato en las tiendas de campaña tras montar un campamento en la plaza de la Puerta del Sol en protesta por la crisis de la vivienda en España. (REUTERS/Susana Vera)
Los manifestantes duermen y pasan el rato en las tiendas de campaña tras montar un campamento en la plaza de la Puerta del Sol en protesta por la crisis de la vivienda en España. (REUTERS/Susana Vera)

“No hay un tiempo estimado de cuánto nos quedaremos aquí. Hoy nos vamos a quedar a dormir también, ya lo hemos decidido, y mañana esto sigue, no para, y veremos a ver qué nos espera”, explica el portavoz del Sindicato de Inquilinas. El objetivo es mantener la movilización hasta que el Gobierno concrete sus medidas.

Pero detrás de la reivindicación del sindicato hay también una crítica al modelo del acceso a la vivienda. “Lo que queremos decir con esta acampada, y con la manifestación de ayer, es que la vivienda tiene que dejar de ser un bien de mercado; tiene que dejar de considerarse un activo financiero para considerarse un bien de primera necesidad”, afirma Álvarez.

“Hay que pensar que va a cambiar algo, porque si no, ¿qué nos queda?"

Entre las personas que se han acercado a Sol, son los jóvenes los que ocupan la mayoría de los espacios. Para ellos, la vivienda se ha convertido en una de las principales incertidumbres a la hora de pensar en el futuro. Fabi es un joven que ha pasado la noche en la plaza, y cuenta a Infobae que la situación de Mari Carmen fue el empujón definitivo para quedarse, aunque su preocupación viene de antes. “No tenemos acceso a una vivienda digna, los sueldos son muy bajos y ya está llegando a unos límites que no tienen sentido”, explica.

El joven asegura que la preocupación no se limita a encontrar una vivienda para sí mismo; también afecta a las generaciones anteriores y a la posibilidad de que padres y mayores puedan permanecer en los lugares donde han vivido durante décadas. “Al final te preocupas por ti mismo, por tus mayores, tus padres y tu familia, porque no estamos viviendo en unas condiciones decentes”, señala. “Nuestros barrios están siendo saqueados”, afirma, antes de lamentar que muchas personas se vean obligadas a desplazarse hacia la periferia porque no pueden asumir los precios de determinadas zonas.

Otra de las que se ha acercado es Duna, que ha acudido este domingo a apoyar la protesta, aunque no pueda quedarse a dormir por trabajo. “Somos jóvenes, vemos lo que tenemos delante y queremos reivindicar que no puede seguir la cosa como está”, asegura. Para ella, la movilización no busca únicamente una mejora inmediata, sino que “es la lucha por la posibilidad de buscar un futuro”.

Los manifestantes duermen y pasan el rato en las tiendas de campaña tras montar un campamento en la plaza de la Puerta del Sol en protesta por la crisis de la vivienda en España. (REUTERS/Susana Vera)
Los manifestantes duermen y pasan el rato en las tiendas de campaña tras montar un campamento en la plaza de la Puerta del Sol en protesta por la crisis de la vivienda en España. (REUTERS/Susana Vera)

Sin embargo, la joven reconoce que entre quienes protestan también existe cierto cansancio ante la sensación de que sus reclamaciones no siempre son escuchadas. “Tenemos una mínima esperanza, pero es verdad que la sensación general es que da igual, que no nos escuchan”, afirma, aunque considera que acudir a las calles sigue siendo necesario: “Es como intentar ir por el lado positivo y pensar que sí, que va a cambiar algo, porque si no, ¿qué nos queda?”.

“Estamos cada día más ahogados como clase trabajadora”

Aunque la movilización no se limita solo a los jóvenes. Alberto, militante del Sindicato de Vivienda de Carabanchel, considera que el caso de Mari Carmen ha conseguido concentrar un malestar que ya existía en muchos barrios. “Hemos visto cómo el caso de Mari Carmen ha sido la gota que colmó el vaso del negocio de la vivienda”, sostiene. Para él, el problema es doble porque, por un lado, los alquileres no paran de crecer y, por otro, los salarios no han evolucionado al mismo ritmo. “Los jóvenes no nos podemos emancipar, los alquileres suben de una forma muy loca y los salarios no suben; estamos cada día más ahogados como clase trabajadora”, afirma.

Alberto también defiende que la respuesta no puede depender únicamente de una nueva ley. “No podemos esperar a que venga una ley de repente que nos solucione el problema que estamos viviendo”, señala. Por eso, considera que la acampada debe ser el comienzo de una movilización más prolongada y que “debemos convertir la rabia en organización y hacer que eso se extienda por todos los barrios de Madrid”.

“Los avances se han conseguido desobedeciendo”

Ahora, la protesta de Sol mira hacia el Consejo de Ministros del próximo martes. El Gobierno prevé aprobar entonces un decreto relacionado con la vivienda y los manifestantes quieren que las medidas respondan al alcance de una crisis que, según sostienen, no se soluciona únicamente evitando determinados desahucios. Desde el Sindicato de Inquilinas reclaman que se actúe sobre las condiciones de los alquileres, los contratos y los desalojos, y que se impida que situaciones como la de Mari Carmen vuelvan a repetirse. “Ante una situación de emergencia, tienen que hacerse consideraciones de emergencia”, defiende Álvarez.

El portavoz asegura además que la movilización continuará y que la organización está dispuesta a mantener la presión en las calles. “La historia nos dice que los avances y las mejoras nunca se han conseguido pidiéndolo por favor, se han conseguido desobedeciendo”, afirma.

“Nos quedaremos hasta que haga falta”, asegura Alberto, y concluye explicando que “la acampada es un paso adelante, pero no es el paso final para acabar con el negocio de la vivienda. Queda todavía mucho trabajo que hacer”.

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