Carlos Cenalmor, psiquiatra: “Si buscas razones para hacer algo, no lo hagas. Y si buscas razones para no hacerlo, hazlo”

El especialista explica cómo identificar las señales que aparecen al enfrentarnos a una decisión y qué papel juega la intuición en esos momentos

Persona con dudas
Montaje Infobae en el que aparece una persona preocupada y el psiquiatra Carlos Cenalmor
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Hay decisiones que sabemos que no queremos tomar, pero aun así nos empeñamos en buscar motivos para hacerlo. Le damos vueltas, repasamos las opciones una y otra vez y tratamos de encontrar ese argumento que termine de convencernos. El problema es que, cuanto más pensamos, más difícil parece escuchar lo que realmente queremos.

Algo parecido ocurre cuando una decisión no termina de convencernos. En lugar de aceptar esa primera sensación, intentamos negociar con ella: buscamos excepciones, pensamos en lo que podría salir bien o nos convencemos de que quizá no sea para tanto. Así, una respuesta que parecía clara al principio acaba sembrando dudas.

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Pero ¿y si esa primera sensación tuviera más importancia de la que solemos darle? El psiquiatra Carlos Cenalmor, conocido en TikTok como @dr.carloscenalmor, ha reflexionado sobre este tipo de actuaciones y ha explicado cómo se debe actuar.

El poder de la intuición

“Si buscas razones para hacerlo, no lo hagas. Y si buscas razones para no hacerlo, hazlo”, afirma durante los primeros segundos. Para el psiquiatra, esa primera intuición no aparece de la nada. El especialista considera que todos contamos con una brújula interna que puede orientarnos en determinadas situaciones, aunque no siempre seamos capaces de identificar de forma consciente de dónde nace ese pensamiento.

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El problema llega cuando dejamos de prestar atención a esas señales. Las obligaciones, la rutina y el ritmo de vida pueden hacer que actuemos por inercia, sin detenernos a comprobar si lo que estamos haciendo encaja realmente con lo que queremos. Es lo que el psiquiatra define como vivir “desconectados” y en “piloto automático”.

Una mujer espera triste en un banco (Magnific)
Mujer triste en un banco. (Magnific)

Por eso, antes de tomar una decisión, propone recuperar esa conexión con uno mismo y prestar atención a lo que sentimos. No significa actuar siempre de manera impulsiva ni dejar de valorar las consecuencias, sino aprender a distinguir cuándo estamos tomando una decisión porque realmente queremos hacerlo y cuándo estamos intentando convencernos de algo que, en el fondo, no nos encaja.

Intuición no significa actuar sin pensar

Escuchar lo que sentimos no implica que todas nuestras primeras impresiones sean acertadas. Una sensación de rechazo, miedo o incomodidad también puede aparecer ante situaciones que simplemente nos resultan nuevas o que escapan a nuestro control. Por eso, antes de convertir una corazonada en una decisión, es importante detenerse y observar qué hay detrás de ella.

Una forma de hacerlo es preguntarse qué nos está generando esa reacción. No es lo mismo sentir que algo no encaja porque existen motivos concretos que nos preocupan que experimentar nervios ante una situación desconocida. Poner nombre a esas emociones puede ayudar a distinguir entre una señal que merece atención y un temor que aparece simplemente porque estamos saliendo de nuestra zona de confort.

Comunicación
Reunión de trabajo. (Shutterstock)

También puede ser útil separar lo que sabemos de lo que imaginamos. Cuando una decisión clave está en juego, es fácil anticipar escenarios que todavía no han ocurrido y darles el mismo peso que a los hechos. Revisar qué información tenemos realmente y qué parte corresponde a nuestras expectativas permite tomar cierta distancia antes de actuar.

El entorno también puede ayudar a decidir

Las personas que nos rodean pueden convertirse en un apoyo importante cuando tenemos que tomar una decisión. No necesariamente porque tengan la respuesta, sino porque pueden aportar una perspectiva diferente a la nuestra. Al conocer la situación desde fuera, un amigo, un familiar o una persona de confianza puede fijarse en aspectos que nosotros no habíamos tenido en cuenta.

Hablar de lo que ocurre también permite ordenar las ideas y poner sobre la mesa cuestiones que quizá no habíamos expresado hasta ese momento. A veces, explicar una situación en voz alta ayuda incluso a descubrir qué aspectos son realmente importantes y cuáles han adquirido demasiado peso.

Eso sí, pedir consejo no significa dejar la decisión en manos de otra persona. Cada individuo conoce sus circunstancias, sus prioridades y las consecuencias que tendrá aquello que decida. El papel del entorno puede ser acompañar, hacer preguntas y ofrecer otro punto de vista, pero la última palabra siempre nos corresponde.

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