El discreto papel de la reina Sofía en el funeral del rey Harald V de Noruega, su primer amor: de azul marino y sin presencia en el cortejo fúnebre

La emérita ha acudido directamente a la misa y no ha acompañado al resto de monarcas en el recorrido de 1,3 kilómetros

La reina Sofía llega al funeral del rey Harald de Noruega en la catedral de Oslo
La reina Sofía llega al funeral del rey Harald de Noruega en la catedral de Oslo (Shutterstock)
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Este miércoles la realeza ha inundado Oslo en el funeral de Estado de Harald V de Noruega, con la asistencia de buena parte de las casas reales europeas y, en concreto, de la reina Sofía, que no participó en el cortejo fúnebre y se incorporó a los actos directamente en la catedral. La reina emérita, de 87 años, quedó así al margen del recorrido de 1,3 kilómetros que unió el Palacio Real con el templo, un trayecto que sí realizaron a pie Felipe VI y la reina Letizia junto al resto de monarcas europeos.

La ausencia de doña Sofía en la procesión no está relacionado en su rol como emérita, sino por motivos de edad. Mientras el rey Haakon de Noruega encabezaba el cortejo junto a su hermana, la princesa Marta Luisa, y sus hijos, la princesa heredera Ingrid y el príncipe Sverre Magnus, la reina emérita española esperó la llegada del féretro en el interior de la catedral y coincidió con su cuñada, la reina Ana María de Grecia. Allí ocupó un asiento cercano al príncipe Guillermo y a la princesa Ana de Inglaterra, lo que la situó lejos de Felipe VI y Letizia, ubicados junto al resto de jefes de Estado y monarcas reinantes.

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La reina Sofía viajó a Noruega el martes junto a los reyes Felipe VI y Letizia, que llegaron con antelación para estar presentes desde primera hora de la jornada del funeral. La reina emérita no quiso perderse la despedida de Harald V, con quien mantuvo un vínculo desde la juventud: las familias reales de España y Noruega llegaron a plantear en su momento un posible matrimonio entre ambos, un proyecto que no llegó a materializarse porque el monarca noruego ya estaba enamorado de quien sería su esposa, la reina Sonia, a quien había conocido en un campamento de verano a los 15 años.

El príncipe Guillermo y la reina Sofía en el funeral de Harald de Noruega (REUTERS)
El príncipe Guillermo y la reina Sofía en el funeral de Harald de Noruega (REUTERS)

La reina Sofía en el funeral del rey Harald

70 años después de aquel episodio, doña Sofía ha asistido con gesto serio y solemne a la ceremonia de despedida, aunque con un papel mucho más discreto que el de su hijo y la reina Letizia. Tras el paso del cortejo fúnebre por las calles de la capital noruega, las reinas Sonia y Mette-Marit, que atraviesa aún su recuperación tras un trasplante de pulmón, se trasladaron en coche hasta la catedral para el oficio religioso.

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Para la ocasión, la reina Sofía ha elegido un conjunto de chaqueta y falda en azul marino, un color alternativo al negro riguroso que sí ha llevado doña Letizia. La prenda, de corte clásico y ligeramente entallada, incorporó aplicaciones de pasamanería negra en los hombros y la parte superior de las mangas, un detalle que introdujo textura sin restar sobriedad al conjunto.

El protocolo noruego admite tonalidades oscuras y discretas como sustituto del negro absoluto en ceremonias de duelo de Estado, por lo que la elección de doña Sofía no representó una excepción a las normas de etiqueta, sino una lectura distinta de los códigos de luto más comunes que sí siguió su nuera con su vestido negro completo, medias y zapatos a juego.

El féretro del rey Harald V recorre Oslo, acompañado por la familia real.

La realeza europea en Oslo

La reina emérita completó el estilismo con pendientes de perlas, uno de los elementos habituales en la joyería de luto de las casas reales europeas, y un pequeño broche sobre la chaqueta que aportó el único punto de brillo del conjunto. En las imágenes, también se aprecia una pulsera en su muñeca. Mantuvo, además, su melena corta con volumen, un peinado habitual en sus apariciones institucionales.

El funeral de Harald V ha reproducido en buena medida el protocolo empleado en 1991 para despedir al rey Olav, padre del monarca fallecido, cuando participaron seis reyes y diez reinas, entre ellos los entonces reyes de España, Juan Carlos I y Sofía, que esta vez ha acudido sin su marido. Carlos Gustavo de Suecia es el único monarca que ha estado presente en ambas despedidas, la de Olav en 1991 y la de su hijo Harald V, 35 años después.

En el cortejo han participado, además de los reyes de España, los monarcas de Suecia, Bélgica, Dinamarca, Países Bajos, Luxemburgo y Jordania, el príncipe Alberto y Charlene de Mónaco, representantes de las familias reales de Japón, Reino Unido y Grecia, y 17 jefes de Estado, entre ellos el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y el de Alemania, Frank-Walter Steinmeier. También asistieron varios jefes de Gobierno, incluidos los de Dinamarca, Francia, Suecia, Marruecos y Tailandia. Todos ellos flanqueados por ciudadanos que salieron a las calles de Oslo para despedir al monarca fallecido.

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