
Un hombre de 38 años fue detenido por la Policía Municipal de Madrid tras protagonizar una persecución que comenzó cuando los agentes le sorprendieron hablando por teléfono mientras conducía. Durante la huida llegó a circular en sentido contrario por la M-30, acceder a un recinto de Adif y continuar la fuga a pie. Además, los agentes comprobaron que carecía de permiso de conducir y dio positivo por cocaína.
Los hechos ocurrieron el pasado 21 de agosto, alrededor de las 8.30 horas, en las inmediaciones de la calle Méndez Álvaro y la glorieta de Abroñigal. Una patrulla de la Policía Municipal detectó al hombre utilizando el teléfono móvil mientras conducía y activó las señales luminosas para indicarle que se detuviera. Sin embargo, lejos de obedecer las órdenes de los agentes, el conductor aceleró y comenzó a huir.
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En su intento por escapar de la patrulla, realizó una brusca maniobra marcha atrás para acceder a la estación de mercancías de Adif de Abroñigal, según Efe. El hombre rompió la barrera de entrada al recinto privado y atravesó las instalaciones antes de volver a salir. Fue entonces cuando accedió a un ramal de la M-30 y comenzó a circular en sentido contrario.
Los agentes continuaron la persecución por la calle de Embajadores, donde el conductor consiguió rebasar un control policial y esquivar a otra patrulla. La huida terminó poco después, cuando el vehículo chocó contra el bordillo de una mediana. El hombre salió entonces del coche y trató de escapar a pie.
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La persecución a pie concluyó cuando los policías efectuaron un disparo al aire y le ordenaron que dejara en el suelo la mochila que llevaba. Una vez reducido, los agentes comprobaron que no disponía de permiso de conducir y le realizaron una prueba de detección de drogas, en la que dio positivo por cocaína.
El detenido es un ciudadano georgiano de 38 años, sin antecedentes penales y en situación irregular en España. Se le atribuyen presuntos delitos contra la seguridad vial, atentado, resistencia y desobediencia a la autoridad.
De la pérdida de puntos a las consecuencias penales
Las conductas protagonizadas por este hombre pueden tener distintas consecuencias, desde sanciones administrativas hasta responsabilidades penales. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), utilizar el teléfono móvil sujetándolo con la mano mientras se conduce está castigado con una multa de 200 euros y la pérdida de seis puntos del permiso de conducir.
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Mientras que la presencia de drogas en el organismo conlleva, cuando se trata de una infracción administrativa, una sanción de 1.000 euros y la retirada de otros seis puntos. Circular en sentido contrario al establecido está sancionado con 500 euros de multa y la pérdida de seis puntos. Además, cuando la conducta se realiza con temeridad manifiesta y pone en concreto peligro la vida o la integridad de otras personas, puede constituir un delito contra la seguridad vial.
En los casos en los que se acredita que el conductor circulaba bajo la influencia de drogas, las consecuencias pueden ir más allá de la sanción administrativa. Si concurren los requisitos establecidos por la legislación penal, la conducta puede dar lugar a responsabilidad penal y a penas de prisión, multa o trabajos en beneficio de la comunidad, además de la privación del derecho a conducir.
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