La cúpula de la ultraderechista AfD revalida mandato antes de las cruciales elecciones regionales

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Alice Weidel y Tino Chrupalla han revalidado este sábado sin mayores problemas la copresidencia del ultraderechista partido Alternativa para Alemania (AfD), ahora mismo a la cabeza en encuestas nacionales de intención de voto y a pocos meses de unas elecciones regionales que aspiran a consolidar su dominio en los sondeos.

Weidel ha subido en apoyos dentro del partido como demuestra el 81,3% de los votos que ha recibido en el congreso celebrado en Érfurt, la capital del estado federado de Turingia. Chrupalla ha perdido peso y el respaldo recibido ha bajado en 13 puntos porcentuales (de un 83% de hace casi dos años al 70% de este domingo) pero su dominio sobre el partido es incuestionable: ningún rival se ha presentado a estas primarias.

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"Lo que queremos es gobernar", ha manifestado Chrupalla en su discurso de candidatura. "Nos hemos convertido en un partido popular. Hemos demostrado que podemos hacer oposición. Y gobernaremos, primero en un estado, luego a nivel federal", ha añadido antes de dirigirse los principales candidatos para las elecciones en Sajonia-Anhalt, Mecklemburgo-Pomerania Occidental y la ciudad-estado de Berlín: "Ustedes son nuestra esperanza este año. Y vamos a ganar", ha zanjado.

Weidel describió 2026 como un 'superaño electoral' para la AfD y criticó duramente al canciller, el conservador Friedrich Merz, seis puntos por detrás de las encuestas de los institutos Smooth y Kalman, y enarboló una vez más la bandera contra la migración: "Deportaremos a la gente de manera rigurosa".

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Chrupalla aprovechó para burlarse de los manifestantes anti-AfD que intentaron bloquear el acceso al centro de convenciones, diciendo que los delegados habían llegado antes del amanecer para evitar interrupciones. "Al que madruga, Dios le ayuda. Los alborotadores de Antifa se quedaron dormidos y sus tácticas de interrupción se les fueron de las manos", ha bromeado

Para la tarde del sábado, la Policía estimó que unas 31.000 personas se habían manifestado en Érfurt. Varios miles de agentes de toda Alemania fueron desplegados para el operativo.

Cientos de delegados de la AfD fueron escoltados al centro de conferencias por la policía en la madrugada, lo que permitió que las sesiones comenzaran a tiempo a pesar de los bloqueos de carreteras y las manifestaciones.

La AfD se convirtió en el principal partido de la oposición en Alemania tras obtener el mejor resultado para un partido de extrema derecha desde la Segunda Guerra Mundial en las elecciones federales del año pasado.

Desde entonces, el partido ha capitalizado los bajos índices de aprobación del gobierno de coalición de Merz, que, según sus críticos, ha tenido dificultades para proyectar unidad y abordar con rapidez los problemas económicos de Alemania.

Sin embargo, la AfD sigue siendo muy controvertida, y todos los partidos tradicionales mantienen una barrera política que impide la cooperación con el partido y descarta los acuerdos de coalición debido a lo que describen como sus posiciones antidemocráticas y extremistas, especialmente en materia de migración.

Si bien muchos de sus opositores siguen pidiendo la ilegalización de la AfD, el partido espera obtener la mayoría absoluta en las elecciones regionales de septiembre en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, un resultado que podría permitirle gobernar un estado por primera vez.