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Perseidas 2026: hasta cuándo se podrá ver la lluvia de estrellas y todos los detalles para no perderte las Lágrimas de San Lorenzo

El espectáculo astronómico se podrá ver todavía con cielos despejados y en zonas sin contaminación lumínica

Las Perseidas se podrán ver hasta el 24 de agosto, una lluvia de estrellas con historia detrás. REUTERS/Amir Cohen
Las Perseidas se podrán ver hasta el 24 de agosto, una lluvia de estrellas con historia detrás. REUTERS/Amir Cohen
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Ayer tuvo lugar el espacio de tiempo en el que más meteoros caían por hora de todo el rango que duran las Perseidas, pero eso no quiere decir que hayan terminado. Al contrario. Las estrellas fugaces todavía se pueden observar tanto como el cometa desde el que se desprenden se acerque al Sistema Solar. Las Perseidas estarán activas hasta el 24 de agosto todas las noches, sólo hace falta un poco de paciencia y mirar al cielo.

El fenómeno tiene su origen en el cometa 109P/Swift-Tuttle. Un viajero del Sistema Solar con un núcleo de 26 kilómetros de diámetro, más del doble del tamaño que el que acabó con los dinosaurios, y un período orbital de 133 años. Cada vez que el cometa se acerca a la estrella pierde material que cae en forma de partículas. Estas se incendian al rozar la atmósfera a unos 59 km por segundo, generando los destellos que vemos desde el suelo.

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Este miércoles tuvo lugar el eclipse solar total que, con una luna nueva, dejó ver las Perseidas como nunca. Estos días que se acercan, el satélite no tendrá su estado completo, sólo se verá reflejada en una línea fina, así que, dentro de lo que cabe, la visibilidad será de la mejor. Además, se pueden ver en los próximos diez días un tramo de fecha largo e inusual.

Cómo ver las lágrimas de San Lorenzo hasta el 24 de agosto

Persona en saco de dormir bajo cielo estrellado con Vía Láctea y meteoros. Tienda de campaña iluminada, cámara en trípode, termo y taza.
Cuanto más alejado de la contaminación lumínica mejor se verán las lágrimas de San Lorenzo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para aprovechar lo que queda de las Perseidas no hace falta ningún equipo especial. El telescopio, en este caso, es el peor aliado porque reduce el campo de visión y hace que se pierdan la mayoría de los meteoros. La observación a simple vista, tumbado boca arriba en un lugar abierto, es la forma más eficaz.

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El factor determinante es la contaminación lumínica. Cuanto más alejado se esté de ciudades y pueblos, más meteoros serán visibles. En España hay enclaves con cielos de gran calidad. Las Islas Canarias son referencia internacional, pero también ofrecen condiciones sobresalientes zonas como Monfragüe, Montsec, Trevinca o la Sierra de Gata, que cuenta en 2026 con nueva certificación Starlight.

La mejor franja horaria sigue siendo la madrugada, entre las 00:00 y el amanecer, cuando la constelación de Perseo gana altura en el horizonte noreste. No es necesario mirar fijo hacia ese punto: los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo, y los trazos más alejados del radiante suelen ser los más largos. Conviene evitar el móvil al menos veinte minutos antes de empezar a observar, para que los ojos se adapten a la oscuridad. Una manta, ropa de abrigo y paciencia completan el equipo.

Por qué se llaman Lágrimas de San Lorenzo y Perseidas

El nombre científico viene de la constelación de Perseo, el héroe de la mitología griega desde cuya dirección parecen brotar los meteoros. Pero el nombre popular tiene una historia mucho más antigua y terrenal.

Ilustración de Perseo en armadura sosteniendo la cabeza de Medusa, rodeado por estrellas conectadas en constelación y estrellas fugaces sobre un fondo claro.
El origen del nombre de las Perseidas tiene origen en la constelación de Perseo y de las lágrimas de San Lorenzo, debido a la muerte del santo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lorenzo fue diácono de Roma en el siglo III. Cuando las autoridades del emperador Valeriano le exigieron entregar los tesoros de la Iglesia, pasó tres días reuniendo a pobres y enfermos y los presentó ante el prefecto con una respuesta que la tradición ha conservado intacta: “Estos son los tesoros de la Iglesia”. Fue condenado a morir asado vivo sobre una parrilla de hierro el 10 de agosto del año 258 d.C.

Los pueblos mediterráneos que miraban el cielo en torno a esa noche observaban un súbito aumento de estrellas fugaces. Las interpretaron como las lágrimas que Lorenzo derramó durante su martirio, o como las brasas y chispas lanzadas al cielo por su parrilla ardiente. Así nació el nombre de Lágrimas de San Lorenzo, que en Italia y España ha sobrevivido durante siglos junto al término astronómico. El astrónomo Edward Herrick recogió en 1839 que esta creencia era antigua y estaba extendida entre comunidades católicas de Inglaterra y Alemania también. Las estrellas fugaces de agosto eran, para ellas, las lágrimas ardientes del santo.

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