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Adiós a la comida “plastificada” del supermercado y a los sobres de kétchup en la hostelería: qué cambia con la nueva normativa europea sobre envases y residuos

A partir de 2027, los establecimientos deberán aceptar que el cliente aporte sus propios recipientes y vasos para los alimentos y bebidas para llevar, sin costes adicionales

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un tupper de plástico con una mezcla de frutas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Este 12 de agosto entra en vigor el nuevo reglamento europeo sobre envases y residuos, una normativa que modifica las obligaciones de fabricantes, distribuidores y consumidores en todos los Estados miembros. Las nuevas reglas impulsan la prevención y la reutilización por encima del reciclaje, con el objetivo de reducir la contaminación y recortar la generación de residuos desde su origen. La normativa también fija metas obligatorias para todos los países del bloque, obligando a disminuir los residuos de envases por habitante en un 5% para 2030, un 10% para 2035 y un 15% para 2040, tomando como referencia los datos de 2018.

El reglamento, que fue aprobado en diciembre de 2024, establece también restricciones como la prohibición de usar envases de plástico de un solo uso para frutas y verduras frescas no procesadas que pesen menos de 1,5 kilogramos, así como la eliminación de los envases monodosis para salsas, azúcares o productos cosméticos en la hostelería. La legislación también incorpora sistemas de etiquetado comunes para informar con mayor claridad sobre los materiales y el destino de cada envase, de forma que las nuevas etiquetas deberán indicar a los consumidores el modo adecuado de reciclaje y si el recipiente admite reutilización o rellenado.

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Un punto de inflexión

Para Ecologistas en Acción, el reglamento representa un cambio de paradigma en la gestión de residuos en Europa, ya que “si la economía circular sigue basada únicamente en el reciclaje, el modelo colapsará”.

“La nueva normativa europea marca un punto de inflexión. La era de los envases de un solo uso toca a su fin y España puede liderar esta transformación. Reducir residuos mediante la reutilización de envases y recuperar más del 90% de los envases de bebidas ya no es solo una aspiración ambiental: es el camino que ha marcado Europa para avanzar hacia una economía más circular”, explica Carlos Arribas, portavoz de Ecologistas en Acción.

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En esa misma línea se expresan desde Ecoembes, que asgura que la nueva normativa supone “una transformación estructural en el sistema de envases de Europa y marca un punto de inflexión al llevar la circularidad al núcleo de la actividad empresarial”, más allá de los compromisos ambientales. Por primera vez, destaca la organización, se establece un marco armonizado y de aplicación directa en toda la Unión Europea que impulsa cambios en la producción, el uso y la gestión de los envases.

“La normativa pide a las empresas cambios muy concretos con el fin de mejorar la circularidad y reducir el residuo, para lo que establece nuevas exigencias que afectan al diseño, la fabricación y la comercialización de los envases, incorporando criterios obligatorios de reciclabilidad, contenido reciclado, reutilización, trazabilidad y etiquetado”, explica Julio López, responsable de la oficina de asuntos corporativos de la compañía. No obstante, añaden, el reto ahora “será acompañar a las empresas en su adaptación para cumplir los nuevos requisitos de forma eficiente, manteniendo la competitividad y aprovechando las oportunidades de innovación que abre este nuevo marco regulatorio”.

Intercambio de plástico por comida en Xochimilco
Envases de plástico. (Foto: Gettyimages)

A partir de 2027, los establecimientos de hostelería y restauración deberán aceptar que los clientes aporten sus propios recipientes y vasos para alimentos y bebidas para llevar, sin aplicar recargos ni condiciones discriminatorias. “Estas obligaciones abren la puerta a generalizar los vasos reutilizables con depósito en fiestas populares, conciertos, festivales y eventos deportivos, sustituyendo millones de vasos de un solo uso que cada año acaban en las calles, parques y espacios naturales, finalizando en vertederos y en los mares y océanos”, explica la organización ecologista, que destaca que las administraciones públicas deberían ser las primeras en aplicar este modelo “en todos los eventos que organizan, financian, licitan o autorizan”.

El 74 % de las tortugas marinas analizadas en 2025 en la Fundación CRAM presentan restos de plásticos en sus heces o estómagos, o llegan enmalladas en artes de pesca o basura marina. (Vídeo: CRAM)

Sistema de Depósito, Devolución y Retorno

El reglamento otorga mayor relevancia al Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), al establecer que los Estados miembros deben impulsar y facilitar su implantación para asegurar la recogida y reutilización de envases de bebidas.

Sin embargo, Ecologistas en Acción advierte que España acumula demoras en la implantación del sistema, con especial incidencia en la Comunidad de Madrid, donde “los excesivos retrasos administrativos están dificultando la tramitación del procedimiento iniciado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico”. La competencia para autorizar la puesta en marcha del sistema SDDR recae en esta región, ya que allí están inscritas las entidades candidatas para gestionar el servicio a escala nacional, lo que “está impidiendo la recuperación de millones de envases y la disminución de residuos”, sostiene la organización.

Aunque el reglamento europeo es de aplicación directa y no requiere una transposición formal, el Gobierno de España deberá adaptar el marco legal nacional para eliminar contradicciones y acelerar la implantación efectiva de las nuevas obligaciones. Entre los ajustes más urgentes se encuentra la modificación del Real Decreto sobre envases aprobado en 2022, para alinearlo con los nuevos requerimientos de prevención, reutilización y retorno de envases.

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