Las consecuencias del ‘Súper Niño’ de 1877 mataron al 4% de la población global: hay un 63% de probabilidad de otro en 2026, agravado por tres décadas de cambio climático

Modelos internacionales pronostican que El Niño podría registrar un pico de hasta 3,1 °C por encima de lo normal en noviembre de 2026. De confirmarse, el fenómeno aumentaría el riesgo de pérdidas agrícolas y crisis alimentarias en regiones vulnerables

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Una animación del cambio en las desviaciones de la temperatura superficial del mar respecto al promedio en el océano Pacífico tropical, desde el 1 de enero hasta el 8 de junio de 2026. (NOAA Satellites)
Una animación del cambio en las desviaciones de la temperatura superficial del mar respecto al promedio en el océano Pacífico tropical, desde el 1 de enero hasta el 8 de junio de 2026. (NOAA Satellites)

El Súper Niño de 1877 mató al 4% de la población global. Entre 40 y 50 millones de personas murieron como consecuencia de una sucesión de sequías, lluvias extremas, hambrunas y crisis sanitarias resultado de una conjunción inédita de anomalías oceánicas.

Aquel episodio, registrado entre 1876 y 1878, combinó un ciclo de El Niño extremadamente intenso, el llamado dipolo del Índico - una oscilación irregular de temperaturas superficiales - y aguas anómalamente cálidas en el Atlántico Norte. El efecto fue devastador: alteró el régimen de lluvias y arruinó cosechas en medio planeta. Así lo explica el estudio Climate and the Global Famine of 1876–78, publicado en la revista de la American Meteorological Society.

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Un 63% de probabilidades de un súper El Niño en 2026

La amenaza de un episodio similar vuelve a estar sobre la mesa. El Niño, el patrón climático del Pacífico que eleva las temperaturas globales, ya ha comenzado. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), las condiciones propias de este fenómeno ya se observan en el Pacífico ecuatorial tras un aumento significativo de la temperatura superficial del mar en los últimos meses. Pronósticos recientes hablan de una probabilidad del 63% de que se superen los 2 °C por encima de lo habitual en las aguas del Pacífico durante los próximos meses. Este umbral situaría el episodio dentro de la categoría de “muy fuerte” o “súper El Niño”.

Adam Scaife, jefe de predicción a largo plazo de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, ha señalado a la BBC que “sin duda, algo se avecina. Tenemos mucha confianza en ello, y parece que será un gran acontecimiento”. Scaife se refiere a la posibilidad de que este El Niño alcance una intensidad récord. La Organización de las Naciones Unidas también ha alertado del inminente regreso del fenómeno y de sus posibles consecuencias. António Guterres, secretario general de la ONU, advirtió en la presentación de un informe climático que “el fenómeno de El Niño avivará aún más el fuego del calentamiento global”. Añadió que las consecuencias “serán aún más fuertes, se extenderán a mayores distancias y cruzarán fronteras con una velocidad devastadora”, y pidió que el mundo lo considere “una urgente advertencia climática”.

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Este video presenta una secuencia de imágenes satelitales del océano Pacífico, capturadas entre el 9 de marzo y el 11 de mayo de 2026. Las tomas, generadas por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich, muestran el globo terráqueo con continentes en gris y el agua en una paleta de colores. Se observan anomalías oceánicas representadas por tonos verdes, amarillos, rojos, azules y morados. Una banda de colores rojos y amarillos es visible en la región ecuatorial del Pacífico, evolucionando temporalmente. Esta visualización de datos científicos ilustra patrones relacionados con el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO).

El Niño es un evento natural cíclico que se manifiesta cuando la temperatura de la superficie del Pacífico tropical central y oriental se sitúa al menos medio grado por encima de lo normal durante varios meses consecutivos. Bajo condiciones habituales, los vientos alisios desplazan las aguas cálidas hacia Asia y permiten el afloramiento de aguas frías en la costa americana. Sin embargo, durante El Niño, los vientos alisios pierden fuerza, las aguas cálidas regresan hacia América y se altera la dinámica marina, con menor afloramiento y una caída en la presencia de fitoplancton. Esto afecta a toda la cadena alimentaria marina y modifica los patrones climáticos en regiones lejanas.

El contexto actual añade un elemento de preocupación. El planeta es hoy más cálido tras décadas de calentamiento provocado por la actividad humana. Adam Scaife apunta: “El actual fenómeno de El Niño... se suma a un calentamiento global considerable”, lo que podría llevar a “temperaturas sin precedentes”. El año 2024 fue el más caluroso registrado, impulsado por un El Niño que ni siquiera fue excepcionalmente fuerte. Incluso 2025, marcado por La Niña, se situó entre los años más cálidos.

Respecto a la posibilidad de que se repita un episodio tan extremo como el de 1877: aunque los modelos actuales permiten anticipar El Niño con entre seis y nueve meses de margen, la intensidad y los efectos concretos siguen siendo inciertos. El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos estima en torno a un 33% la probabilidad de que el fenómeno previsto para el periodo octubre 2026-enero 2027 alcance niveles récord, con un pico de 3,1 ºC por encima de lo normal en noviembre, según el North American Multi-Model Ensemble de la NOAA. A pesar de todo, según la AEMET, es probable que este evento tenga “apenas influencia” en España. “No hay ninguna correlación clara y directa entre la ocurrencia de El Niño y efectos en nuestro país”.

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