Toco y Me Voy, el torneo de fútbol que reúne a la comunidad argentina en Madrid al ritmo de cumbia, asado y fernet

Con más de 400 jugadores entre hombres y mujeres, los participantes destacan la comunidad que se ha formado alrededor del proyecto

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Imagen de las jugadoras del torneo de fútbol minutos antes de comenzar el partido
Imagen de las jugadoras del torneo de fútbol minutos antes de comenzar el partido (Cedida por Toco y Me Voy)

El fútbol y Argentina van de la mano. Por todos es sabida la pasión de los argentinos por el ‘deporte rey’, arraigada en la cultura popular y en el día a día del país latinoamericano. Fuera de sus fronteras, es común ver en cualquier rincón del mundo una camiseta celeste y blanca, a veces, con un diez en la espalda y un apellido reconocible por todos: Messi.

La situación económica, política y social del país, que arrastra desde hace décadas gobiernos marcados por la corrupción y decisiones que han endeudado a Argentina con organismos internacionales, ha provocado que muchos nacionales guarden en maletas sus pertenencias y se animen a buscar una nueva vida al otro lado del Atlántico, haciendo, a la inversa, el viaje que alguna vez pudieron haber hecho sus abuelos o bisabuelos desde España, Italia u otros países Europeos.

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Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas (2025), en España residen alrededor de 451.000 argentinos, siendo Cataluña (116.000 residentes), la Comunidad Valenciana (71.000), Andalucía (66.500) y Madrid (65.000) las comunidades autónomas preferidas por los argentinos para instalarse. La emigración hacia España no es nueva, por lo que muchos de ellos han emprendido en el país, desarrollando negocios en distintos sectores, como en hostelería, donde es común ver restaurantes con nombres que hacen referencia al país, como “el gaucho”, “la Pampa” o simplemente “asador argentino”.

Una de esas argentinas emprendedoras es Florencia de Montmollin (33), quien, junto a su pareja, Santos Luqui (27), -ambos de Buenos Aires- ha creado en Madrid un espacio que reúne algunas de las principales pasiones Argentinas. Fútbol, asado, fernet y música es lo que hace que Toco y Me Voy no sea solo un torneo de fútbol 7 en la capital española, sino que se haya convertido para muchos en una comunidad en la que conocer a otras personas en su misma situación, migrantes -principalmente argentinos pero también de otros países- que encuentran en este espacio un pedacito de casa a más de 10.000 kilómetros de distancia.

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Descubre la historia del Club Argentino, una iniciativa que une a la comunidad argentina en España a través de su pasión por el fútbol.

El fútbol femenino como impulsor del proyecto

Toco y Me Voy nace en septiembre de 2024 y surge de una necesidad de Montmollin. “Cuando me mudé a España quería jugar y no encontraba ese espacio de fútbol femenino. Tenés dos extremos, o no juegan o juegan federadas. Me faltaba ese punto medio de fútbol amateur", cuenta. La joven llegó a España en marzo de 2021 y estuvo dos años trabajando en el área de marketing de una empresa de belleza antes de tomar la decisión de renunciar y crear la liga de fútbol.

Aunque a día de hoy Toco y Me Voy cuenta con 400 jugadores, mitad mujeres y mitad hombres según la organización, lo cierto es que el primer año fue un arranque difícil. “Éramos poquitos y fue una adrenalina juntar a tanta gente acá que estaba buscando ese espacio para jugar a fútbol. Y no solo jugar a fútbol, sino compartir el tercer tiempo. Costó, pero sabíamos que esto era un proyecto más a largo plazo, donde lo importante era arrancar”.

No solo fue complicado juntar el número de jugadores suficientes para llevar adelante el torneo. Montmollin cuenta que encontrar un campo de fútbol tampoco fue sencillo. “En Madrid hay pocas canchas y es difícil conseguir la disponibilidad de horas para albergar entre diez, 12 o 15 partidos por domingo. Hicimos un paneo por todos los campos municipales y privados y encontramos que había muchas ligas españolas que ya están hace diez años. No había espacio para nosotros”.

Después de mucho buscar, ese espacio apareció. La A.D. Unión Adarve, con sede en el barrio del Pilar, Madrid, se animó a confiar en el proyecto. “Decidimos hacer femenino y masculino al mismo nivel. Las dos categorías tienen la misma importancia, los premios son los mismos. Ese fue otro enfoque que tuvimos, detectamos que no había mucha oportunidad para que las mujeres jueguen pachangas”, cuenta Santos Luqui, quien destaca también la importancia para el proyecto del “tercer tiempo”.

Imagen de dos jugadores del torneo durante un partido de fútbol
Imagen de dos jugadores del torneo durante un partido de fútbol (Toco y Me Voy)

El tercer tiempo, socializar después del partido

“La palabra lo dice todo. Un partido de fútbol tiene dos tiempos, el tercero se le llama a la parte postpartido, descargar con una bebida, comiendo algo, comentando el partido y socializando con toda la gente que terminó de jugar y está relajada, teniendo un momento lindo en comunidad y con amigos”, explica Luqui, conocido en el torneo como ‘Tito’. “Si llegas solo al país probablemente este sea uno de los lugares donde más te vas a cobijar, donde más gente vas a conocer, un ambiente sano, deportivo. Música, comida, cerveza y fútbol. No hay más que eso”, añade.

Cada domingo, la Unión Adarve se convierte por unas horas en “suelo argento”. Donde, desde el inicio del torneo, se puede escuchar cumbia, cuarteto y rock nacional. Además, los jugadores pueden sentir desde la entrada el olor a la parrilla, a cargo de Filo Catering, y donde se preparan sanguches (bocadillos) de bondiola, vacío y chorizo, acompañados con un buen chimichurri y una cerveza o, si tienen suerte, Ferner con Coca Cola.

El torneo cuenta con 24 equipos, 12 masculinos y 12 femeninos. Entre los cerca de 400 jugadores, se encuentran dos hermanos de Avellaneda (Buenos Aires), Guido (28) y Franco (27) Fontán. Los dos se encontraban en un momento en el que necesitaban “volver a las raíces” y conocer más argentinos en Madrid. “Nos anotamos solos, no había equipo armado ni nada y caímos en un grupo espectacular, por suerte. No había expectativas de fútbol, era conocer gente con las mismas costumbres y hacer amistad. El fútbol era secundario, una excusa para estar”, explica Guido.

Por su parte, Franco, que integra junto a su hermano el equipo La Loba, campeones del torneo Aconcagua, cuenta que su objetivo era “conectar” y armar un grupo con el que poder salir y reunirse fuera del campo. “En el fondo es lo que todos buscamos y bueno, lo coronamos con un campeonato, como corresponde”. Según los hermanos, el equipo, se unió “fuera de la cancha”, lo que después se notó en el campo de juego.

Los domingos de fútbol no solo dejan buenas jugadas dentro de “la cancha”, sino también fuera, donde en el tercer tiempo los jugadores y jugadoras socializan, llegando a formarse incluso algunas parejas. Una de las que participa en el torneo es la de Rocío Pesce (26) y Franco Lugones (27), aunque ellos llegaron juntos desde Buenos Aires. Según cuenta Pesce, se animó a jugar tras ver “el rejunte que se armó de chicos que no tenían equipo”, en el que entró su novio.

“Nos mudamos frente a la cancha y empezamos a ver que había parrilla, a escuchar tonada argentina y eso fue lo que llevó a mi novio a anotarse, porque era también tener un pedacito de Argentina todos los domingos acá en Madrid. Al ver el equipo que se armó me dije: quiero lo mismo”. Su equipo, Remate, se formó desde cero: “Fue excelente. Tuvimos mucha suerte de encontrar un equipo mas o menos como uno. Gente con los mismos valores, con una historia muy parecida por haber emigrado, lejos de tu familia, lejos de todo. Es tu grupo de apoyo, tu contención lejos de casa”.

Imagen de los jugadores y jugadoras del torneo de fútbol tras un día de partido
Imagen de los jugadores y jugadoras del torneo de fútbol tras un día de partido (Cedida por Toco y Me Voy)

Abrir el torneo a españoles y otras nacionalidades

A nivel jugadores, los organizadores cuentan que el torneo tiene un 60% de argentinos, mientras que el resto se reparte entre latinos y unos pocos españoles y europeos. En Remate también participa Valentina Sauco (29), de Bogotá (Colombia). La jugadora, que trabaja en el departamento de comunicación de la Federación Española de Baloncesto, dio con el torneo por unas amigas colombianas que también residen en Madrid, con las que jugó en el equipo de la universidad. “Cuando decidí venir dije que no iba a jugar más a fútbol, pero viéndolas a ellas competir en el torneo me antojé”, cuenta.

Sauco no participó desde el inicio del torneo, pero sí acompañó al equipo, hasta que otra integrante de Remate se lesionó y se abrió una vacante para reemplazarla. “fui a entrenar con ellas y me gustó, me sentí bien”, señaló. “El torneo es interesante. Al fin y al cabo está organizado por argentinos y para nadie es un secreto que son demasiado apasionados por el fútbol. Eso le da un plus. Tienes buen nivel futbolístico, un ambiente chévere para un postpartido y buena comida”, añadió.

Como siguiente paso, los organizadores señalan que están “abiertos a explorar nuevas sedes” para crecer y expandir el proyecto. Además, Luqui cuenta que quieren mostrar el torneo a equipos españoles: “No para argentinizar a un español, sino para mostrarle que nosotros estamos acostumbrados a esto, que ellos también pueden vivirlo, conocerlo y disfrutarlo de la misma manera que nosotros los latinos”.

Los organizadores del torneo, Santos Luque y Florencia de Montmolin
Los organizadores del torneo, Santos Luqui y Florencia de Montmollin. (Imagen cedida por Toco y Me Voy)

Pese a que la idea central del proyecto, y por lo que los jugadores se acercan a él, es el fútbol, los participantes destacan por encima de los 50 minutos de partido “la comunidad” que ha conseguido armar Toco y Me Voy, un espacio que “se creó solo”, según Montmollin. “Todo esto no hubiese sido posible sin la gente, las ganas de compartir. Pero lo más lindo es el después, el tercer tiempo, el after. La gente se conoce, son todos amigos y comparten un montón”, añade.

Este es un pensamiento compartido por todos los participantes, que encuentran en el proyecto de ‘Flor’ y ‘Tito’ un espacio donde conectar con sus raíces y conocer a otros migrantes con los que compartir experiencias. Es por eso que los jugadores se sienten “ansiosos” toda la semana, por querer que llegue el domingo para “patear la pelota” pero, sobre todo, para volver a ver a su gente y sentirse “como en casa”.

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