Los gatos también pueden salir a pasear: los expertos aseguran que puede mejorar su bienestar si se hace de forma adecuada

Las salidas controladas ganan popularidad entre los dueños de felinos, pero no todos se adaptan bien al exterior

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Un gato con correa paseando por la calle. (Freepik)
Un gato con correa paseando por la calle. (Freepik)

Sacar a pasear a tu perro es un hábito totalmente normalizado y necesario, pero cada vez más expertos en bienestar felino coinciden en que algunos gatos también pueden beneficiarse de las salidas al exterior. Eso sí, los especialistas recuerdan que esta práctica no es una necesidad para los felinos y que debe realizarse de forma controlada, respetando siempre la personalidad y las preferencias de cada animal.

Los gatos son animales muy diferentes a los perros. No necesitan salir a la calle para hacer sus necesidades y, en la mayoría de los casos, pueden llevar una vida plena dentro del hogar. Gracias al uso del arenero y a un entorno enriquecido con juguetes, rascadores, zonas elevadas y espacios de exploración, muchos gatos encuentran en casa todos los estímulos que necesitan para mantenerse sanos y equilibrados.

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Aun así, diversos expertos señalan que los paseos pueden aportar beneficios importantes a determinados gatos. La posibilidad de descubrir nuevos olores, sonidos y escenarios favorece su estimulación mental y satisface su curiosidad natural. Además, esta actividad puede ayudar a incrementar el ejercicio físico, algo especialmente positivo para aquellos gatos que viven exclusivamente en interiores y presentan niveles bajos de actividad diaria.

Beneficios de los paseos para algunos gatos

Los veterinarios, según recoge Affinity, destacan que las salidas controladas pueden contribuir a reducir algunos problemas de comportamiento relacionados con el aburrimiento o la falta de estímulos. En ciertos casos, ayudan a disminuir la frustración y el estrés, además de reforzar el vínculo entre el animal y su cuidador al compartir nuevas experiencias.

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Un gato subido a un árbol. (REUTERS/Clark Mindock)
Un gato subido a un árbol. (REUTERS/Clark Mindock)

Asimismo, el contacto con nuevos entornos permite que el gato ejercite sus sentidos mediante la exploración de olores, sonidos y elementos desconocidos. Para los felinos más curiosos, esta experiencia puede convertirse en una fuente adicional de enriquecimiento ambiental.

Sin embargo, los especialistas advierten de que no todos los gatos disfrutan del exterior. Muchos felinos son especialmente territoriales y encuentran seguridad en ambientes conocidos, rodeados de sus propios olores y rutinas. Para ellos, enfrentarse a un entorno desconocido puede resultar estresante.

No todos los gatos están hechos para pasear

El contacto con ruidos, personas, perros u otros gatos puede generar miedo o ansiedad en animales más tímidos o inseguros. Por este motivo, los expertos recomiendan analizar el carácter de cada gato antes de iniciar cualquier proceso de adaptación.

Los ejemplares más curiosos, exploradores o con tendencia a intentar escaparse suelen aceptar mejor este tipo de experiencias. En cambio, los gatos muy asustadizos, nerviosos o excesivamente territoriales pueden sentirse más cómodos permaneciendo en casa, donde controlan perfectamente su entorno. Por ello, los especialistas insisten en que nunca se debe obligar al animal a salir.

Un hombre acariciando un gato en la calle. (Freepik)
Un hombre acariciando un gato en la calle. (Freepik)

Cómo acostumbrar a un gato a los paseos

Si se decide comenzar a pasear con un gato, la adaptación debe ser gradual. El primer paso consiste en acostumbrarlo al arnés dentro de casa mediante refuerzo positivo, utilizando premios, caricias o juegos para que lo asocie con experiencias agradables.

Una vez que el animal se siente cómodo con el arnés, las primeras salidas deben realizarse en lugares tranquilos, con pocos estímulos y alejados de grandes concentraciones de personas o animales. Los expertos aconsejan permitir que sea el propio gato quien marque el ritmo de exploración, evitando forzarlo a avanzar o tirar de la correa. También recomiendan utilizar transportines como refugio seguro o si necesita descansar.

Antes de iniciar cualquier paseo, los veterinarios recuerdan la importancia de mantener al día las vacunas, la desparasitación y el microchip identificativo. Durante el paseo es importante vigilar constantemente al animal para evitar accidentes, fugas o el contacto con plantas y sustancias potencialmente tóxicas.

Los expertos coinciden en que los gatos no necesitan salir a pasear para disfrutar de una buena calidad de vida. Sin embargo, para algunos, los paseos controlados pueden convertirse en una actividad enriquecedora que favorezca su bienestar físico y emocional. La clave está en respetar siempre la personalidad de cada animal y entender que, si el gato no disfruta de la experiencia, un hogar bien adaptado seguirá siendo la mejor opción para garantizar su felicidad y seguridad.

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